domingo, 16 de agosto de 2026

Alcanzar la sanación, segunda parte

 

Hoy domingo 16 de mayo salí de casa antes del amanecer, como a las 5:40 h. Me dirigí con mi mascota, mi perrita, Clara (que ha estado conmigo durante nueve años y cuatro meses) hacia un parque no lejano a mi casa. Al regresar tomé unos guantes para protegerme las manos, una sierra y un machete, fragmenté ramas de un árbol que había sido podado hace algunas semanas y se hallaba frente a mi vivienda, en un área que es parte de un parque. Eso me tomó bastante tiempo (más de una hora) y después tomé pico y pala y cavé una fosa poco profunda, donde vertí materia vegetal y otra materia orgánica que cubrí con tierra. Abono natural, nutre la tierra, aumenta su fertilidad, origen de la vida. En mí predominan las tendencias biófilas, a diferencia de tantas personas, en las que predominan las tendencias necrófilas.

Esta actividad me hizo sentir bien. La había aplazado durante mucho tiempo, semanas, y poner manos a la obra trajo consigo un bienestar que podría quedarse conmigo durante mucho tiempo; tal vez permanentemente. Siento que es muy probable que se concrete lo que me he propuesto, asimilar —internalizar— mi historia de vida, cobrar conciencia de que la violencia que ha dominado mi existencia tiene su origen en esa parte destructiva de la naturaleza humana y que al sobrevivir, he derrotado a todos mis antagonistas, sin una sola excepción.

Dice Erich Fromm que el ser humano necesita trascender, y eso se logra con actividad, tanto creativa como destructiva; la segunda es indeseable, por supuesto. Cuando a un ser humano le resulta imposible manifestar su creatividad, manifiesta su destructividad.

Considero que en mí predominan las tendencias biófilas porque pese a la violencia que ha dominado mi existencia, he sido capaz de evitar convertirme en un delincuente —el origen de ello sería un trastorno antisocial de la personalidad, un sociópata— y pese a haber mostrado comportamientos violentos e inestabilidad emocional, no ha predominado en mí ningún tipo de destructividad.

He sido capaz de evitar el abuso de sustancias, drogas tanto legales (tabaco y alcohol) como no legales. He vivido adoptando buenos hábitos (nutrición y actividad física, deporte), algo que me interesó durante mi adolescencia, cuando empecé a convertirme en un deportista, y desde mi infancia me ha interesado mucho la lectura, he vivido buscando la cultura y el conocimiento. Para aprender —enfrentando dificultades muy serias por haber nacido neuro-divergente y habiendo padecido un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, nunca diagnosticado— me convertí en un autodidacta. En los últimos años he superado mis tendencias racistas y ahora oriento mi vida hacia la búsqueda de la justicia, como lo más importante que puede existir. Mi postura en contra del racismo y la segregación es representada por una frase (que no es de mi autoría): Una sola raza, la raza humana.

Admiro a personajes de la historia que mostraron características excepcionales; he buscado en libros y en la red (sobre todo en Wikipedia en inglés), información sobre algunos de ellos, como Wilm Hosenfeld, Patrice Lumumba, Albert Schweitzer; Hans y Sophie Scholl, con Christoph Probst y los otros miembros de la Rosa Blanca; Viktor Frankl, Erich Fromm…, muchos otros.

Si consigo internalizar ese conocimiento, el origen de la violencia que ha dominado mi vida, perpetrada por individuos que no fueron capaces de escapar a la mayor debilidad que puede existir (refugiarse en la fantasía, evitar evaluarse a sí mismos como lo que son para así ser capaces de fortalecerse), principalmente por cobardía; mientras al mismo tiempo internalizo que yo fui capaz de hacer una autoevaluación de manera objetiva, sin incurrir en racionalización, cobardía; optando en cambio por hacer lo contrario, identificar mis deficiencias y convertir mis debilidades en fortalezas; si consigo internalizar todo eso, habré logrado la sanación.

Siento que estoy muy cerca. No buscaré más vengarme de nadie y si consigo liberarme del resentimiento y del odio (un peso descomunal que he llevado sobre mis hombros durante décadas), mi creatividad se habrá liberado y seré capaz de recorrer la senda correcta.

Eso liberará mi creatividad, y la capacidad de trascender, una característica del ser humano, según Erich Fromm, mi gran maestro.  

Agradezco a quien haga el favor de leer lo que escribo.

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