miércoles, 21 de octubre de 2026

Tweet de Pan African Intel @SankaraDispatch - sobre el enriquecimiento de las potencias europeas, su origen, África

 


El enriquecimiento de Europa no se dio de forma accidental.

África, su población y sus recursos construyeron Europa.

Durante siglos, millones de africanos fueron secuestrados, transportados a lo largo del Océano Atlántico, se les obligó a trabajar en plantaciones que producían azúcar, tabaco, algodón y otros productos que generaron enormes fortunas a los mercaderes europeos, a los poseedores de embarcaciones, y a los dueños de las plantaciones.

Pero la esclavitud es solamente una parte de la historia.

Las potencias coloniales europeas se apoderaron de la tierra africana, extrajeron oro, diamantes, cobre, caucho y otros recursos valiosos y construyeron sistemas económicos diseñados para transferir la riqueza de las sociedades africanas hacia los imperios europeos.

A todo lo largo y ancho del África, las potencias colonialistas saquearon los recursos, controlaron las rutas de comercio, fijaron impuestos y usaron el dominio político para asegurar las ventajas económicas.

Mucha de la riqueza acumulada en Europa provino de un enorme costo humano y económico para los africanos que fueron colonizados.

No es posible explicar de manera honesta el ascenso de Europa sin examinar de dónde provino la riqueza, quién la produjo, quién la controló y quién pagó el precio.

África pagó ese precio. Su gente soportó la esclavitud, la explotación y el saqueo colonial mientras otros acumulaban fortunas provenientes de su trabajo y de sus recursos.



Tweet de Jazz the Professor, con su publicación correspondiente, sobre William Lloyd Garrison, abolicionista de la esclavitud, un 21 de octubre de 1935

 


 21 de octubre de 1835: William Lloyd Garrison es atacado por una turba en Boston, Massachusetts, cuando se dirigía hacia la Sociedad Femenina Anti-Esclavitud de Boston, donde daría una conferencia. Es salvado por dos hombres, que lo conducen hacia una prisión, por petición del alcalde, por su propia seguridad.

#History

 

https://calendar.eji.org/racial-injustice/oct/21


Publicación en A History of Racial Injustice


En esta fecha – un 21 de octubre de 1835


Un 21 de octubre de 1835, una turba aprehendió a William Lloyd Garrison, un destacado abolicionista blanco y editor de prensa, arrastrándolo por las calles de Boston, habiendo colocado una cuerda en su cintura, y amenazó con matarlo. Garrison había asistido a una reunión organizada por la Sociedad Femenina Anti-Esclavitud de Boston, donde escucharía a George Thompson, un abolicionista y amigo personal británico; pero cuando George Thompson fue advertido de que una turba pro-esclavitud tenía intenciones de cubrirlo con brea y plumas de aves, canceló su asistencia. En su lugar, la turba detuvo a William L. Garrison, que más tarde fue rescatado por la policía; que a la mañana siguiente, se fue de Boston.

Nacido en 1805, hijo de inmigrantes canadienses en Newburyport, Massachusetts, Garrison fue cofundador del primer diario a la edad de 22 años y empezó a enfocarse en el tema de la esclavitud. En 1929 se convirtió en el coeditor del diario anti-esclavitud con base en Baltimore, The Genius of Universal Emancipation (El Genio de la Emancipación Universal), en el cual, él y sus colegas criticaban a quienes apoyaban la esclavitud.



A diferencia de la mayoría de los abolicionistas estadounidenses de la época, Garrison se oponía a que la abolición gradual y a la colonización. En 1830, fundó The Liberator, que se orientó en difundir la emancipación inmediata y sin compensación de todas las personas que habían sido esclavizadas en los Estados Unidos y criticaba la campaña de la Sociedad de Colonización Estadounidense, que pretendía reducir la población negra libre, mediante su reubicación en África.

En 1832, Garrison ayudó a organizar la Sociedad Anti-Esclavitud Estadounidense, y su intención fue mantener la organización desvinculada de todos los partidos políticos. Garrison se orientó también en la participación igualitaria de las mujeres dentro de la organización, una postura radical cerca de 90 años antes de que las mujeres de raza blanca consiguieran el derecho al voto en los Estados Unidos.

Pese a este ataque y a numerosas amenazas contra su vida, Garrison mantuvo su postura firme, oponiéndose a la esclavitud y vivió para presenciar su abolición, 30 años más tarde.



domingo, 18 de octubre de 2026

Luz Long, atleta alemán que compitió contra Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936

 Tomado de Wikipedia en inglés


Carl Ludwig “Luz” Long (27 de abril de 1913 – 14 de julio de 1943) fue un deportista que practicó el salto de longitud y ganó la medalla de plata en ese evento en los Juegos Olímpicos de Verano en Berlín e hizo amistad con Jesse Owens, que ganó la medalla de oro en ese evento. Luz Long ganó el campeonato alemán de salto de longitud en seis ocasiones: 1933, 1934, 1936, 1937, 1938 y 1939.

Long murió cuando prestaba sus servicios en el Ejército Alemán bajo el mando de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra mundial.


Temprana época de su vida

Long nació en Leipzig un 27 de abril de 1913. Estudió Derecho en la Universidad de Leipzig, donde en 1936 se unió al Club Deportivo Leipziger. Después de su graduación, ejerció como abogado en Hamburgo, y mantuvo su interés en el deporte.


Juegos Olímpicos de 1936


Con 21 años de edad y una estatura de 1.84 metros (6 pies con 0.5 pulgadas), Long había ocupado el tercer lugar en los Campeonatos Europeos de Atletismo con 7.25 metros (23 pies y 9.5 pulgadas). Para el verano de 1936, Long detentaba el récord europeo en salto de longitud y anhelaba enfrentar en competición a Jesse Owens, atleta estadounidense, que detentaba el récord mundial. El evento de salto de longitud celebrado un 4 de agosto fue el primero en el que Long enfrentó a Owens, y Long satisfizo su expectativa al romper el récord olímpico durante la ronda preliminar. En contraste, Owens cometió infracción al ejecutar sus primeros dos saltos; y sabiendo que en su tercer salto necesitaría lograr 7.15 metros (23 pies con 5.5 pulgadas) como mínimo para poder avanzar hacia la final, que se celebraría esa misma tarde, Owens se sentó sobre el área de campo (dentro del estadio de atletismo), sintiéndose apesumbrado.

En el documental de 1966, Jesse Owens Regresa a Berlín, Owens relata una anécdota, Long se acerca a darle consejo antes de que ejecute su tercer salto. De acuerdo con la narración, Long dijo a Owens que debía saltar unas pulgadas antes de la línea de despegue, lo cual reduciría la distancia de salto que sería medida, pero evitaría el riesgo de cometer otra infracción. Según esa teoría, Owens sería capaz de cubrir la distancia (de salto) requerida, incluso con la desventaja de saltar antes de la línea de despegue. Pero esta conversación es apócrifa. Grantland Rice observó a Owens durante toda la ronda de calificación y en ningún momento vio que hablara con Long. Tom Ecker relata que él preguntó a Owens sobre esta anécdota y Owens admitió que no era cierta, mas sí parecía agradable. En su tercera ronda de calificación, Owens mantuvo la calma y saltó al menos 10 cuatro pulgadas (10 centímetros) detrás de la línea de despegue, y así le fue posible calificar a la final. En la competencia final, horas más tarde, los participantes rompieron el récord olímpico vigente en cinco ocasiones.


Owens se convirtió en campeón olímpico de salto de longitud con una marca de 8.06 metros (26 pies con 5.25 pulgadas), superando el récord de Long de 7.87 metros (25 pies y 9.75 pulgadas). Long ganó la medalla de plata por segunda vez y fue el primero en felicitar a Owens; posaron juntos para las fotografías y caminaron hacia el vestidor tomados del brazo. Owens dijo: “Long mostró mucho valor al hacer amistad conmigo en presencia de Hitler…, si yo fundiera todas mis medallas y trofeos, ese material no resultaría suficiente para igualar la amistad de 24 quilates que sentí por Luz Long en ese momento”. La competición entre Long y Owens quedó registrada en un documental de Leni Riefenstahl, Olympia Fest der Völker.


Dos días más tarde, Long terminó en décimo lugar en la competencia de triple salto.

Long ganó la competencia de salto de longitud en los Campeonatos Británicos de la Asociación de Atletismo Amateur de 1937 y ocupó el tercer lugar en esa misma prueba (salto de longitud) en los Campeonatos Europeos de Atletismo de 1938, con un registro de 7.56 metros (29 pies y 9.5 pulgadas).

Segunda Guerra Mundial

Long prestó sus servicios en la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, con el grado de Obergefreiter. Durante la invasión de los Aliados en Sicilia, Italia; fue herido un 10 de julio de 1943, en la batalla por el aeródromo de Biscari-Santo Pietro, y murió cuatro días después en un hospital militar británico. Fue sepultado en el cementerio de guerra de Motta Sant’Anastasia en Sicilia.

Una leyenda urbana dice que Long envió una carta a Owens, desde el campo de batalla, pidiéndole que visitara a su hijo si él fallecía. Se dice que Long pidió a Owens que explicara al muchacho cómo era la vida, antes de que las poblaciones fueran divididas por la confrontación; la guerra. Esa carta jamás fue vista por las familias de Owens o de Long, ni parece probable que a Long le fuera posible enviar una misiva hacia los Estados Unidos siendo integrante de la milicia alemana. Además, se ha afirmado frecuentemente que la carta provino del Norte de África, un escenario en el que Long no prestó sus servicios.

Después de la guerra, Owens viajó a Alemania para encontrarse con el hijo de Long, Kai-Heinrich Long (1941–2021), lo cual aparece en el documental Jesse Owens Regresa a Berlín, en el que Owens y el hijo de Luz Long sostienen una conversación en el Estadio Olímpico de Berlín.

Monumentos conmemorativos



Trayectos cercanos a las instalaciones deportivas en la ciudad natal de Luz Long, Leipzig, y en el Parque Olímpico de Múnich de 1972, llevan su nombre. Su medalla, fotografías y documentos fueron donados al Museo del Deporte de Leipzig.

sábado, 17 de octubre de 2026

Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín, 1936. Tweet de BLACK-MEDIA-HUB @BmediaHQ

 

Jesse Owens llegó a unos Juegos Olímpicos de Berlín que el mundo observaba, pero su mayor rival no se hallaba en la pista. La Alemania Nazi había convertido los Juegos Olímpicos en un escaparate para la ideología de Hitler, que proclamaba la superioridad de la raza aria. Owens respondió a esa propaganda ganando cuatro medallas de oro.


Nacido James Cleveland Owens en 1913 en Alabama, se mudó con su familia a Cleveland como parte de la Gran Migración Afroestadounidense. Sus capacidades atléticas se hicieron evidentes durante su paso por la escuela secundaria superior, y en la Universidad Estatal de Ohio ascendió al siguiente nivel. En 1935, en los Big Ten Championships en Ann Arbor, Owens rompió tres récords mundiales y empató otro durante un periodo de tiempo de apenas 45 minutos, proeza todavía considerada una de las más importantes en la historia del atletismo.


En los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, Owens ganó los 100 y los 200 metros, el salto de longitud y los relevos de 4 x 100 metros. Su victoria en el salto de longitud resultó particularmente sobresaliente porque el atleta alemán Luz Long lo alentó de manera abierta durante la competencia. Ellos se hicieron buenos amigos a pesar de la ideología racial dominante en esos Juegos Olímpicos.


Una versión popular dice que Hitler se rehusó a estrechar la mano de Owens, pero la realidad es más compleja. Hitler había dejado de felicitar de manera personal a cada ganador de medalla individual después de que oficiales olímpicos le dijeron que debía felicitar a todos los vencedores, o a ninguno. Owens recordó más tarde que el tratamiento que recibió en casa resultó también profundamente desalentador. El presidente Franklin D. Roosevelt no lo invitó a la Casa Blanca después de sus victorias.

Owens regresó a una nación segregada en la que haber ganado cuatro medallas de oro en Juegos Olímpicos no lo liberaba del racismo ni de la discriminación. Sus logros exhibieron una dolorosa contradicción: Estados Unidos celebraba sus victorias en el extranjero, mientras estadounidenses negros seguían luchando por la igualdad básica en casa.















jueves, 15 de octubre de 2026

I answer a question published in Workplace Mental and Health Resources, X (formerly Twitter). Who has been your worst bully – Second part


 

My father was my worst bully, but he was not the only one. Two narcissistic coworkers harassed me and hurt me badly

Because I was a very bad student, from the beginning (except with everything that involved reading and writing), and having behaved badly almost everywhere, my father considered me the worst criminal who ever lived. My mother didn’t take care of me and did not realize that my father hated me. She did not defend me when I was attacked by my father or anyone else, or worse, she participated in that violence.

Unable to learn, target of my father’s anger (of homicidal intensity), I developed a very bad mental illness. Being 26 I found a psychiatrist who handled the subject as if I were “normal” (healthy), not because he was incompetent, but because he wouldn’t want me to heal; he hurt his clients (patients) as much as he could.

Five years later, being 31 and having failed at college for a second time (which made me lose the desire to live), I found another psychiatrist. He didn’t inform me or my parents about my mental illness (Borderline Personality Disorder), which is considered very serious. Three years later I found a third psychiatrist, who did just what his colleagues had done before.

Three criminal physicians, psychiatrists, hurt me badly. They would have wanted to see me death (suicide rate is very high in this condition), or at least ruined by substance abuse of legal or not legal drugs.

Being 33 and a half years old, a former classmate from college hired me for the first job of my life. He hated me because I had the looks of a high-performance sportsman (although I wasn’t such, at all) and in contrast, he suffered from a very bad condition, some kind of genetic mutation. Being very slim, he lacked muscle mass and his proportion of adipose tissue was very high.


I did very well in this job, for a very short time (a few weeks) I was happy. Seemed to me that it was worth having failed when I tried to kill myself, but that didn’t last. Two and a half months after being hired, my “friend” (boss), gaslighted me. He distorted everything, I was doing very well and he said that he couldn’t have hired anyone worse than me, for that individual couldn’t possibly have existed, couldn’t have been found anywhere in the whole world.

I resigned and my life became hell, once more.

This former classmate at college was a second bully. Extremely weak, both physically and mentally; vitally powerless.

I left that first job of my life early in 1998 (2 February, a Monday). I lived in despair, tried to work again, I did very well but I didn’t achieve anything.

I have been the kind of person who arises jealousy, envy, in narcissistic individuals. Because of that I was rejected or harassed when I worked in electronics maquiladoras as an unskilled worker, earning less than the equivalent of 50 US dollars a week.

Rather late in life, being almost 51, I entered a pharmaceutical company, as an English-Spanish translator. I worked with documentation which would be sent to the equivalent of what in the US is known as FDA (Food and Drugs Administration). I worked there for six years and three months.

It wasn’t a good job, but was far better than working as an unskilled worker, being better educated than many professionals. Two years after joining the company, I suffered a bicycling accident, I broke my left collarbone. It wasn’t bad, because it was a simple fracture. After six weeks I would be ok.

When I went back to work, late in June 2017 (being 53 years old), a coworker began harassing me. He was 19 years my junior, but I was taller and stronger than him, physically fit.


Omar would have felt relieved had he perceived in me an incompetent coworker, not very smart and with the looks of an individual who doesn’t live with good habits. He was known as a bully, untouchable because he was protected by the highest senior executive in the company, the director of our department. A woman.

In October 2018 (I was almost 54 and a half years old), this bully told his boss (a woman who had been hired two months earlier) that I had hurt someone badly. That wasn’t true, of course. He broke the law, defamation of character.

I informed that to the director of the department to which the bully, his boss and I belonged. That woman ordered the director of the Human Resources department (who was not her subordinate, but did hold a position at the same corporate level) that I must be sent to the institution where I received medical (psychiatric) care and obtain a document which proved that I was taking care of myself, for I had become a very big threat for everyone around me.

For the next two years and 10 months, I was forced to live defenseless.

Nobody did ever do any wrong to me. I imagined that I was being harassed because I was crazy.

I found the way to spread information on the bully’s behavior, and the way Human Resources had handled the affair. I was fired on 17 August 2021, a Tuesday. That is, more than five years ago.

I have lived a nightmare because again, once more, I was punished for being the target of violence perpetrated by bullies, evil individuals who suffered from very bad mental pathologies; my father, my “friend” and former classmate David in that electronics maquiladora; and Omar in that pharmaceutical company.

However, those three bullies did not get away with what they did to me. My father died 18 years and 10 months ago. I don’t know what happened to David, but I believe he could be dead. Omar must have been fired too from that pharmaceutical company, but his dismissal must have been justified. Because of that, he would have lost his compensation for having worked for 14 years in that place; he may not survive.

David backstabbed me in AVEX; Omar did harass me in Maver

The first place died long ago, the second could have died recently. Were this the case, both would be cadÁVEres (corpses).

I would celebrate that


 

I answer a question published in Workplace Mental and Health Resources, X (formerly Twitter). Who has been your worst bully – First part

 

My father was my worst bully, but he was not the only one

For years, I have been following an X (formerly Twitter) account on violence at workplaces. Its name used to be “Stop Workplace Bullies”, which was changed to “Workplace Mental Health Resources”. I consider that a very good resource, for this kind of violence is a very serious problem, and —talking about myself—, I have been target of such. I avoid the use of the word ‘victim’ because I would not want to be perceived as manipulative, which I am not.

Today I answered a question written on this X account:

Who has been your worst bully?

My response was:

My father. 14 August 1937 - 14 December 2007. I saw him for the last time two years and four months before he died. I did not attend his funeral. I threw his ashes... I'll skip that. I have not been able to stop hating him, malignant narcissist. Psychopath

I believe this is a very serious subject, because for centuries (maybe for thousands of years), people have been taught that they must love their parents. In fact, it has been mandatory, both by religious and secular traditions.

This is preposterous

Love and gratitude are felt naturally. We human beings do not have a switch in our anatomies that can be turned on or off. Were this the case, we could turn off the Suffering Switch, and/or turn on the Happiness Switch.

Loving someone who has hurt us badly equals to become severely masochistic.

When I was born (with a twin sister), my father was 26 years and nine months old. His mother had died 14 years before. He blamed his father for that, accused him of having been a brutal husband, very violent with her and their six children, all males. My father was forth in birth order.

Four and eight years after my twin sister and me came to this world, two more sisters were born. I was the only male of four children, just like my paternal grandfather. Maybe that increased the hatred my father felt against me, for he blamed me for everything that was wrong in his life, even if I couldn’t have possibly hurt him because such violence was perpetrated years (even decades) before I was born. Being still a child, he made me responsible for everything that was wrong in the world, for the entire history of humanity.

A malignant narcissist (a psychopath) my father was. He was not psychotic (mad), he knew that considering me the worst criminal who ever lived didn’t make sense at all. He couldn’t have cared less.

He was the kind of man who stabs someone and then asks why they bleed. Psychological torture; gaslighting?

Being a (fraternal) twin, my health was fragile. I was born unable to see much with a left eye. Thirty-five percent peripheral vision, unable to focus. Besides that, I was neurodivergent and suffered from Attention-Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD), never diagnosed and therefore, never attended.

I learnt to read and write in a very short time, but everything that involved numbers (beginning with basic arithmetic) seemed extremely difficult. I needed a special education, a tutor who three days a week taught me in my home or somewhere else. My mother didn’t take care of me, my father considered me the worst criminal who ever existed. He considered himself a martyr.

Being neurodivergent, I fell very often, I tripped with my own feet. I never washed my teeth, which were not visible because a layer of tartar covered it. I couldn’t tie my shoelaces the way most people do, so I taught myself to do that, and eventually, I learnt to do a lot of things teaching myself.

When I was nine or 10 years old, I wanted to play with my sisters, but they refused to do that because they wouldn’t want to play with “men”. There weren’t boys, males, around (in the neighborhood where I lived), so I took a piece of rope and began to jump. I liked that. It became a frequent activity and that helped me to overcome movement and coordination problems.



Being 16, I watched Olympic Games on TV. I decided that in four or eight years, I would become an Olympic champion, and began to run every morning, Monday to Sunday. About five miles in 40 minutes. Six or eight years later, in my early 20s, I realized that I wouldn’t ever become a high performance sportsman, for they are gifted and I wasn’t such, but an ordinary man. I didn’t care much, anymore.

After 10 years being a runner, at 26, I was forced to quit because I injured my Achilles tendons (I had run on hard surfaces), and I switched to bicycling. Having failed miserably as a student (electronics engineering), I began to teach myself mathematics, physics and other engineering subjects. I succeeded in overcoming my very bad academic deficiencies, but I couldn’t complete an undergraduate degree. Anyway, I do not consider myself a failure.

I am not condescending with myself. I believe failure doesn’t exist, or I must say that he who has tried, cannot fail, if he has made their best effort. He who avoids doing that, —doesn’t even try— is a failure.


I also taught myself a foreign language, English. My mother tongue is Spanish, which I had learnt well because I had spent many years reading books bought by my parents when I began primary education.

I thought that reading (unabridged) books and all kind of written material in English would be useful. I believe I have done that well, although I must study the grammar of this foreign language, which is not easy, as many people believe.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Sobre tener hijos, disminución de los índices de natalidad. Quinta parte

 

Tener hijos para que el sistema capitalista, que ha degenerado en neoliberalismo, empiece a envenenarlos desde que nacen; incluso tal vez desde antes de su llegada. Corporaciones gigantescas inundan el comercio con productos (alimentos y bebidas carentes de nutrientes y en cambio tóxicos, basura venenosa) y organismos como la Organización Mundial de Comercio (World Trade Organization) se encargan de imponer reglamentos para impedir que los gobiernos de las naciones que lo integran difundan información sobre sus efectos en la salud, y así sus habitantes dañen su salud; frecuentemente de manera irremediable. 



Gerber, leche Nido y similares cuando son bebés. Durante su niñez, cereales de caja, mermeladas, sustancias untables como mantequilla de cacahuate, Nutella, etc.; botanas como Sabritas, Barcel; bebidas azucaradas (jugos), refresco, refresco negro; cereales de caja (Kellog’s y similares), etc.

 

Chatarra, más bien basura, tóxica, carente de nutrientes, veneno.


Enfermedad cardiaca, diabetes, cáncer. Genera utilidades gigantescas a quienes producen y comercializan esos productos, después a prestadores de servicios médicos e industria farmacéutica.

Cultura de la muerte, necrofilia, término de Erich Fromm.

Así, traer hijos al mundo equivale a convertirlos en carne de cañón para que magnates y similares los aniquilen en vida, lentamente, incurriendo incluso en los actos de mayor depravación que pueden existir:

Paidofilia: prácticas sexuales con menores de edad, abuso sexual e incluso violación.

Necrofilia, como parafilia; prácticas sexuales con cadáveres.

Antropofagia, canibalismo.

Escatología, prácticas sexuales en las que se involucra diuresis (orinar) y evacuación (defecación) entre las personas que participan.


Sodoma y Gomorra son mitología, no así las orgías romanas. Eso nunca cambió, la Isla Epstein horrorizó (comprensiblemente) a muchas personas, pero eso siempre ha existido.



Soy ateo. Así como no necesitamos un Ser Superior, tampoco necesitamos a Satanás (o Belcebú, o como le quieran llamar) ni a su legión de Ángeles Caídos (rememorando a John Milton). En el ser humano se encuentra el potencial para el bien y para el mal.

Mi postura no es pesimista, mucho menos catastrofista; más bien es realista.

Hay un aspecto positivo, que mencionaré en otro momento. Agradezco a quien haga el favor de leer lo que escribo.