martes, 8 de septiembre de 2026

Tweet de African & Black History, sobre Laurence C. Jones, un educador que estuvo cerca de ser víctima de terror racial en Mississippi, en 1918

 


En 1918, Laurence C. Jones se halló en una situación atemorizante, cerca de ser linchado en el Mississippi rural. Jones era un educador y el fundador de la Pinney Woods Country Life School, que él había establecido en 1909 para brindar educación a niños negros que bajo el sistema escolar segregado contaban con poca oportunidad. Comenzando con recursos muy limitados, Jones construyó una escuela con ayuda de la comunidad negra en las cercanías y dedicó su vida a expandir las oportunidades para la educación en una de las regiones más pobres del estado.

Durante el tenso clima racial de la Primera Guerra Mundial, se propagó el rumor de que Jones fomentaba entre los hombres de color resistirse al reclutamiento militar. La acusación era falsa, pero en Jim Crow Mississippi, una acusación contra un hombre negro podía convertirse rápidamente en una sentencia de muerte. Una turba integrada por hombres de raza blanca apresó a Jones con intenciones de lincharlo. De acuerdo con los relatos del incidente, se permitió que Jones hablara ante la turba y explicara que su trabajo no tenía que ver con rebelión, sino con educación. Habló sobre Piney Woods y sobre sus esfuerzos para preparar a niños de color para que pudieran llevar vidas productivas. 

Lo que sucedió a continuación convirtió al incidente en un algo extraordinario. Después de escuchar a Jones, los miembros de la turba decidieron no aniquilarlo. Algunos relatos aseveran que se hizo una colecta para su escuela, en la que integrantes de la turba que había amenazado su vida hicieron contribuciones monetarias para su trabajo de educación. Jones sobrevivió y regresó a la misión que había estado cerca de privarlo de la vida.

Piney Woods siguió creciendo bajo el liderazgo de Jones, y con el paso del tiempo se convirtió en uno de los internados más conocidos para estudiantes de raza negra. Jones pasó décadas reuniendo dinero, reclutando maestros y creando oportunidades durante generaciones para estudiantes negros en Mississippi. Su trabajo despertó interés, y en 1954, apareció en el programa de televisión This Is Your Life (Esta es Tu Vida), en el que sus contribuciones a la educación fueron celebradas.

La historia de Laurence C. Jones es notable, pero también revela algo mucho más oscuro sobre la era en que vivió. Un educador negro fue apresado y se encontró en riesgo de ser aniquilado, sin nada que se asemejara a un debido proceso. Jones sobrevivió, a diferencia de miles de otros estadounidenses negros que fueron víctimas del terror racial. Haber sobrevivido permitió a Jones seguir realizando el trabajo al que había dedicado su vida, probando lo poderosa que puede ser la educación en una sociedad que se había esforzado tanto para negársela a niños de color.



lunes, 7 de septiembre de 2026

Un muy buen día, siento que finalmente he alcanzado la sanación

Excelente día ha sido este lunes 7 de septiembre del año en curso.

Salí en la mañana a caminar con mi mascota, Clara, linda perrita que ha estado conmigo durante nueve años y cinco meses; llegó un sábado 1 de abril de 2017, con cuatro meses de edad.

Mientras caminaba, volví a pensar en ese individuo que, en enero de 1998, —sí, hace ya 28 años y siete meses— me pegó un golpe (una puñalada por la espalda) que pudo haberme costado la vida. Tal vez pensé también en mi padre, ese narcisista maligno, psicópata, que vivió torturándome psicológicamente desde que empecé a tener uso de razón (siendo un bebé) y hasta el último día de su vida. Esto me hizo sentir mal, por supuesto.

Había pensado que empezaba a superar esa sintomatología tan problemática de la muy grave neurosis (patología) que he padecido durante no sé cuántos años, décadas; síntomas como la obsesión, sobre-pensar, vivir en el pasado y uno muy importante: comportamientos compulsivos, como el ejercitarme en mi bicicleta de carreras, realizando esfuerzos excesivos —buscando el agotamiento para anestesiar un sufrimiento psíquico tremendo—; atribuyendo además un significado a la suma de las distancias recorridas a lo largo de semanas, meses, años; función “distancia total” en el dispositivo electrónico montado en el manubrio de mi bicicleta, ciclo-computadora.

Al caminar con mi mascota esta mañana, me percaté de que había vuelto a caer en lo mismo, recordar vivencias de hostilidad, agresión y violencia verbal (muy frecuentemente extrema) perpetradas por David, que nunca fue mi amigo y por supuesto, nunca tuvo intenciones de ayudarme. Él me pegó un golpe durante ese mes de enero de 1998, que comenzó mi derrumbe y meses más tarde mi padre acabó de consolidar ese daño que trajó a mi vida una catástrofe, orquestando una violencia en la que participó el resto de mi familia y a la que de ahí en adelante se sumaron muchas otras personas.


Caminando con mi querida mascota, me propuse prestar atención a lo que estaba haciendo. Actividad física, caminata breve —si bien de baja intensidad, esfuerzo mínimo —, pero es parte de un estilo de vida saludable, con buenos hábitos de alimentación y todo lo que tiene que ver con higiene. Mi salud física parecería formidable, excepto por un agotamiento que he padecido durante los últimos años por haber realizado esfuerzos excesivos, pero me estoy recuperando.

Al regresar a casa, volví a dormir. Desperté cerca de las 13 h, preparé y comí un plato al que llamo “mi almuerzo nutritivo”, una combinación de cereal y leguminosa (arroz con frijol), huevo —la mejor proteína de origen animal, excepto por la leche materna (que por supuesto, no tenemos a nuestro alcance)—, con abundante cebolla morada, ajo y sal de grano.

Salí al patio trasero e hice algo con un armatoste metálico que la que ahora es mi hermana menor (la última en nacer murió hace 20 años) trajo a esta vivienda en diciembre de 2012 (es decir, hace cerca de 14 años); después entré al cuarto de servicio y retiré mucha suciedad, que introduje en un costal y llevé a un área cercana a mi vivienda donde el servicio recolector de basura retira periódicamente los desechos ahí depositados.

Subí a la habitación donde tengo mi bicicleta, cuadro de aluminio muy pesado (que me obsequió mi madre en noviembre de 2000, es decir, cerca de un cuarto de siglo), hice los preparativos y entrené sobre rodillos; cilindros metálicos sobre los cuales giran las ruedas de mi velocípedo mientras pedaleo.


Esta actividad es cosa seria. Requiere de guardar en equilibrio (algo que en realidad no es difícil), técnica del pedaleo, esfuerzo muscular de las piernas y capacidad cardiopulmonar. Me sentí muy fuerte, pero decidí no hacer ejercicios de musculación, entrenamiento de fuerza que realizo dos o máximo tres días por semana.

Los periodos de pedaleo son más o menos prolongados. Mientras me ejercitaba, brotaban en mi mente recuerdos de los antagonistas arriba mencionados, y de golpe (muy rápidamente) se activaba un mecanismo mental: “¿por qué revivir esas experiencias tan desagradables, dañinas, traumáticas?”

Cuando vi por última vez a ese individuo de nombre David, el primer día hábil del segundo mes del año 1998 (2 de febrero, lunes), él contaba con 32 años y siete meses de edad. Siendo un hombre muy joven, ya estaba irremediablemente perdido. Nunca lo volví a ver y no sé qué le pasó, pero siento (sin poder explicar por qué) que se ha ido de este mundo. Parece razonable suponer que pronto sentiré pena por él, sentimiento que contrasta fuertemente con el odio que he llevado conmigo durante poco menos de tres décadas, porque —como expresé antes—, lo que me hizo pudo haberme costado la vida; fue una verdadera vileza que él cometió con premeditación, alevosía y ventaja. Pero, nadie puede escapar de sí mismo y siendo presa de su debilidad mental e impotencia vital, debe haberse convertido en su mayor enemigo, en su propio verdugo.

Pensé en mi padre, en esa violencia que perpetraba con tanta frecuencia, algo a lo que en la actualidad se da el nombre de “luz de gas”. Sabotear mi discurso, deformar lo que yo decía con toda intención (yo me expresaba de manera clara, lo que decía no se prestaba a confusión), como ocupación de tiempo completo. Me hacía responsable además de todo lo que estaba mal en su vida, así fueran acontecimientos ocurridos años y décadas antes de que yo naciera, etc. Me hacía parecer el individuo más tonto que jamás existió, además de parásito que vivía en la opulencia sin trabajar —un Playboy—, que vivía en la holganza, la irresponsabilidad y por toda la depravación que ello implicaba, me hacía responsable de su adicción al alcohol etílico, que acabaría matándolo; su hígado se deshizo.

Surgió en mi mente la conciencia de que, al sobrevivir a la violencia sistemática perpetrada por ese torturador, sádico despiadado que tuve por padre, lo vencí a él y el aprendizaje resultante de todo eso me permitió enfrentar a otros narcisistas malignos que al atacarme —sin que yo les diera el menor motivo—, se arruinaron (o incluso se liquidaron) a sí mismos.

Me deshago de una muy pesada carga de resentimiento, odio, amalgamado con un irrefrenable deseo de venganza. Empiezo a cosechar el fruto de mi esfuerzo, se libera mi creatividad, eso me da la oportunidad de trascender; aumenta mi capacidad para sentir empatía y solidaridad por otro ser humano: hoy cuento con la posibilidad de comenzar a vivir en plenitud.

Se extinguen mi vulnerabilidad y mi inestabilidad emocional, mi proclividad a la violencia desaparece, triunfan mis tendencias biófilas, que siempre fueron más fuertes que mis tendencias necrófilas; términos tomados de la teoría de la personalidad de Erich Fromm. Sigmund Freud lo había expresado de otro modo y de acuerdo con eso, puedo decir que en mí triunfa mi Eros sobre mi Tanatos.

Sea como sea, hoy he sido feliz 


sábado, 5 de septiembre de 2026

Estudio autodidacta. Conceptos de la teoría de la personalidad, de Sigmund Freud

 


Tomado del libro Introduction to PSYCHOLOGY, de Dennis Coon


Sigmund Freud, un médico vienés, se interesó en la personalidad cuando se percató de que muchos de los problemas de los pacientes no parecían tener su origen en causas físicas.

La Estructura de la Personalidad

Freud percibió la personalidad como un sistema dinámico dirigido por tres estructuras mentales, el ello, el yo y el superyó. Cada uno es un sistema complejo por derecho propio. De acuerdo con Freud, la mayor parte del comportamiento involucra actividad de los tres en su conjunto.

EL ELLO El ello se compone de impulsos e instintos biológicos innatos presentes desde el nacimiento. Es egoísta, irracional, impulsivo y totalmente inconsciente. El ello opera sobre el principio del placer. Esto significa que los impulsos de búsqueda de placer de todo tipo son expresados con toda libertad. Si la personalidad de todos se hallara bajo el control único del ello, el caos reinante resultaria inconcebible.

Freud ideó el ello como una fuente de energía para la psique, o personalidad, en su totalidad. Esta energía, llamada libido, fluye desde los instintos de vida (llamados Eros).

De acuerdo con Freud, la libido promueve la supervivencia, subyace bajo los deseos sexuales y es expresada siempre que buscamos placer. Freud describió también un instinto de muerte, Tanatos, como él lo llamó, es responsable de los impulsos de agresividad y de destructividad.  Freud presentó como argumento la larga historia de la humanidad en lo referente a violencia y guerras, como evidencia de tales impulsos. La mayoría de las energías del ello, entonces, son dirigidas como una descarga de tensiones que tienen relación con agresión y sexo.

EL YO El yo es descrito en ocasiones como el “ejecutivo”, porque dirige las energías que se originan en el ello. El ello es como un monarca cuyo poder es imponente, pero debe depender de otros, que hacen lo que él les ordena. El ello puede solamente idear imágenes mentales de aquello que desea. (A esto se le da el nombre de “proceso primario de pensamiento”). El yo cobra fuerza al dirigir el comportamiento mediante la conexión de los deseos del ello con la realidad externa.

¿Existen otras diferencias entre el ello y el yo?

Sí. El ello opera sobre el principio del placer. El yo, en contraste, es guiado por el principio de realidad. Esto es, el yo retarda la acción hasta que la situación es práctica o adecuada. El yo es el sistema de pensamiento, planeación, solución de problemas y toma de decisiones. Es el control consciente de la personalidad.

EL SUPERYÓ El superyó actúa como un juez o como un censor de los pensamientos y de las acciones del yo. Una parte del superyó, la consciencia, refleja las acciones por las que una persona ha sido castigada. Cuando las normas de la consciencia no se satisfacen, el individuo es castigado internamente por sentimientos de culpa. Una segunda parte del superyó es el ideal del yo. El ideal del yo refleja aquellos comportamientos que los padres del individuo aprobaron o recompensaron. El yo ideal es una fuente de metas y aspiraciones. Cuando sus normas se satisfacen, sentimos orgullo. Mediante estos procesos, el superyó actúa como un “padre internalizado” que pone al comportamiento bajo control. En términos freudianos, una persona con un superyó débil se convierte en un delincuente, en un criminal, o desarrolla una personalidad antisocial. En contraste, un superyó demasiado estricto o severo puede causar inhibición, rigidez o culpa insufrible.


martes, 1 de septiembre de 2026

Un mecanismo mental para suprimir un síntoma de mi neurosis: la obsesión, que conlleva vivir en el pasado. Segunda parte

 

Vi a ese psiquiatra en la institución de salud pública donde él trabajaba (me atendía en su consultorio particular), habiendo pasado tiempo en dos maquiladoras electrónicas a donde ingresé como operador (eufemismo de obrero) básico —un trabajo denigrante y ganando una miseria— con intención de informar a Recursos Humanos sobre mi escolaridad y mi dominio de una lengua extranjera, capaz de hablar, leer y escribir en inglés y de traducir al español.

Todo fue inútil. Esa era mi historia de vida (yo ya no era muy joven, había cumplido 42 años de edad), había realizado esfuerzos titánicos para aprender —convertir mis debilidades en fortalezas, algo que había conseguido en muy buena medida— y expresé la idea de que en esa primera maquiladora (Solectron, después comprada por Flextronics, que más tarde cambió su nombre a Flex), no tuve la buena fortuna de toparme con alguien que identificara mi nivel intelectual, mi muy sólida formación académica y que me ayudara a obtener un puesto mejor que el de operador básico.

El psiquiatra perverso me interrumpió, no me permitió terminar de expresar la idea.

—¿Suerte? Se dice que el hombre es el arquitecto de su propio destino—, al expresar tal infamia (agresión verbal encubierta, no muy disimulada), este médico parecía evitar sentarse sobre su ano; muy probablemente padecía hemorroides.

Ese mal individuo no me informó (ni a mis padres) que mi patología es muy grave, el índice de suicidios es muy alto, el abuso de sustancias (drogas legales como tabaco y alcohol, e incluso drogas no legales) es también muy frecuente y la disfuncionalidad que conlleva dificulta en extremo llevar una vida productiva, trabajar.

Lo que ese médico psiquiatra pretendía es que yo acabara atentando contra mi vida, presa de la desesperación; o como mínimo, que acabara arruinado, convertido en una piltrafa humana, adicto a alcohol y/o drogas no legales.

De hecho, había hablado con él en un momento de desesperación unos meses antes —unas semanas después del deceso de mi hermana menor. Le había dado el número de teléfono de mi padre —que vivía en otra entidad, con la mujer (concubina) con la que había engendrado tres hijos) y había expresado la idea a este médico delincuente de que mi sufrimiento me provocaba una ideación suicida:

—Quisiera matarme.

Él habló por teléfono con mi padre (narcisista maligno, psicópata) y le dijo que su hijo no se sentía bien porque no contaba con un empleo, manejando el asunto como si se tratara de un malestar leve, una incapacidad para manejar frustración de intensidad menor.

Miles de veces he pensado en todo esto (y más, en lo que tiene que ver con ese médico canalla y criminal), algo comprensible —a mi manera de ver—, que a la vez es un síntoma de mi neurosis: la obsesión, que se acompaña de vivir en el pasado.

Una manera de superar / suprimir este síntoma tan problemático es activar un mecanismo mental cuando un recuerdo de una de esas personas brote en mi mente: ya no existe, ya es historia.

El megalómano que me contrató para el primer empleo de toda mi vida ha fallecido, o algo así. Desapareció su cuenta en una red social (Linkedin), y el psiquiatra miserable —henchido de odio contra la vida— a todas luces ya está arruinado. Era el titular del Colegio de Psiquiatras del Estado, fue sustituido hace algunos años, muy probablemente porque se supo de los delitos que cometió contra ese paciente —muy conocido, considerado muy problemático— y quién sabe cuántos más.



Hace siglos y milenios, muchas personas pensaban que el planeta (la Tierra) era plana. Hoy, en la tercera década del s. XXI, existen individuos que sostienen que así es, que la forma del mundo en que viven no es esférica con polos achatados. Terraplanistas.

¿Cambia eso algo?


El megalómano necesitaba desesperadamente percibir en su amigo a un individuo de talla infinitesimal en lo intelectual; siendo él (ese débil mental que padecía una patología narcisista grave en extremo) del tamaño del Monte Everest, en lo intelectual.

El psiquiatra perverso, delincuente, necesitaba arruinar o incluso destruir a un paciente que vio en él a un auxiliador (incluso llegó a estimarlo, en una ocasión le obsequió una maceta con plantas ornamentales para su consultorio particular).

¿Para qué pensar más en todo eso?

Esos dos remedos de ratones eunucos (como mínimo emasculados en lo mental) son muy parecidos a los Terraplanistas, si bien, los últimos limitan la afectación de su postura a ellos mismos. Admito que pudiera estar equivocado.

Ok, antagonistas terribles. Megalómano y médico psiquiatra delincuente, individuos arruinados (tal vez uno de ellos ya fallecido), disfruten sus grandes logros, cometer vilezas incalificables. Decidieron no fortalecerse, contando con circunstancias favorables para siquiera intentarlo.

Al atacar con saña, de manera perversa (podría calificarse de maquiavélica) y ultra cobarde a un hombre que confió en ustedes, aseguraron su propia ruina, o incluso su autodestrucción.

Hoy salen de mi mente, siguen siendo parte de mi historia de vida —que ahora soy capaz de asimilar—; lo que hicieron no me afecta más.

Adiós

Un mecanismo mental para suprimir un síntoma de mi neurosis: la obsesión, que conlleva vivir en el pasado. Primera parte

 

Al presentar su teoría de la personalidad, Erich Fromm afirma que el hombre (se usa esa palabra como sinónimo de ser humano), necesita trascender. Una manera positiva de lograr eso es el trabajo creativo. A riesgo de sonar narcisista, puedo decir que cuento con un talento para la escritura.





Hace tiempo (cerca de tres décadas, aproximadamente 28 años), escribí sobre el mal individuo que en enero de 1998 me violentó de una manera terrible, siendo mi jefe directo en el primer empleo de toda mi vida (en el que duré menos de tres meses), me acosó, intentó vejarme, denigrarme, humillarme. Esa violencia fue elevada al máximo durante la última semana de enero y el siguiente lunes 2 de febrero (1998), presenté mi renuncia.

Mi vida cayó a un precipicio.

Lo que hizo ese individuo fue un homicidio en grado de tentativa. Basándome en mi experiencia —la interacción con él durante unos 13 años, si bien durante un tiempo muy prolongado fue muy esporádica— escribí una narración en la que describía esas experiencias en que el megalómano había manifestado síntomas de su muy grave patología narcisista. Su violencia verbal era extrema, su furia parecía la de una mujer menopáusica histérica o incluso presa de un brote psicótico.

 


Una vez (unas semanas antes de que me contratara para ese empleo en una maquiladora electrónica), David me dio un video-cassette, formato VHS, para copiar un material sobre calidad usando dos videocaseteras. Esa cinta contenía material de un análisis clínico al que él se había sometido, en la etiqueta se había escrito: prurito anal.

¿Se quedó en la etapa anal este megalómano? Teoría de Sigmund Freud.

Muchos individuos a lo largo de toda mi vida —desde mi temprana infancia, mi padre en primer lugar—, me agredieron sin que yo les diera el menor motivo, simplemente porque yo estaba presente, porque existía, porque respiraba, etc. ¿Cuál sería el origen de esa violencia?

La envidia

Resulta difícil expresar esta idea porque la pregunta obvia es: ¿por qué envidia? Responder esa interrogante conlleva un riesgo imposible de eludir, ser mal interpretado, que quien lea lo que escribo me identifique (erróneamente) como narcisista.

Eso no debe preocuparme más


Otra persona (entre muchas) que me hizo mucho daño fue un médico psiquiatra (el último de tres, me atendió durante once años, si bien, de forma discontinua), al que vi por última vez cuatro meses después de que murió mi hermana menor. Yo había cumplido 42 años de edad, ella había muerto a los 33 años y medio, mi padre la había arruinado cuando ella terminó la enseñanza media superior y se disponía a ingresar a la universidad, e incluso poco tiempo después la atacó sexualmente, intentó violarla.

Ese médico psiquiatra conocía mi historia de vida. Sabía que yo había nacido muy mal, sin vista en el ojo izquierdo (solamente 35 por ciento de visión periférica, sin poder enfocar, estrabismo divergente), además de neuro-divergente (torpeza de movimientos extrema) y padeciendo un trastorno por déficit de atención (TDAH) nunca identificado, diagnosticado. Padecí desatención de mi madre y violencia sistemática de mi padre —nivel tortura psicológica— que me culpó de todo lo que estaba mal en su vida (violencia de la que él había sido objeto, décadas antes de que yo naciera) y siendo todavía un niño me hizo responsable de todo lo que estuvo mal a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Comencé en mi infancia (como a los 10 años de edad) a enfrentar esa adversidad, continué en mi adolescencia y en mi juventud. Actividad física para superar (en la medida de lo posible) mi problemática de torpeza extrema de movimientos —me tropezaba con mis pies—, salto de cuerda. En mi adolescencia empecé a practicar la carrera pedestre y a adoptar hábitos de higiene (nutrición, principalmente) muy adecuados. Durante mi tardía adolescencia y temprana juventud, me convertí en un autodidacta para continuar el aprendizaje del idioma inglés, y para aprender matemáticas, física y materias de ingeniería. Cuando terminé mi enseñanza media superior, no había aprendido siquiera aritmética básica; sabía sumar y multiplicar, no podía restar ni dividir. Ideé algoritmos para aprender esas dos operaciones de la aritmética básica y continué con el punto decimal, geometría plana y del espacio; más tarde álgebra, cálculo diferencial, integral y vectorial, etc.

domingo, 30 de agosto de 2026

Tweet de Robert F. Kennedy Jr., sobre educación en nutrición en facultades de medicina @SecKennedy

 


No podemos resolver el problema de la epidemia de enfermedad crónica en Estados Unidos si los médicos se gradúan sin entender cómo el alimento da forma a la salud. Las escuelas médicas de Kentucky están cambiando eso, haciendo que la nutrición sea una parte fundamental de la educación médica, preparando a la próxima generación de médicos para que prevengan la enfermedad, tratar sus causas de raíz y ayudar a los pacientes a conseguir una salud duradera.



Robert F. Kennedy Jr.: Que tal, soy Robert F. Kennedy Jr. su Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Me encuentro en Lexington, Kentucky, con el Dr. Robert DiPaola, que es el rector de la Universidad de Kentucky y uno de sus líderes del sistema de salud de esta universidad. La Universidad de Kentucky ha sido líder en la nación en educación de nutrición.

Fue una de las primeras universidades en adoptar la recomendación del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, de que todas las facultades de medicina en el país enseñaran 40 horas de educación en nutrición. La Universidad de Kentucky ya se hallaba en la delantera, ya se habían iniciado, concentrado y enfocado en la nutrición. Ahora avanzan hacia el siguiente nivel.

Dr. Robert DiPaola: Agradecemos la oportunidad de lanzar un programa, que surge en nuestra facultad de medicina, y se enfoca en la nutrición y en la salud, por el estado de Kentucky. Apreciamos también la oportunidad de guiarlo por nuestras nuevas instalaciones, el edificio de educación en salud, donde reuniremos a cuatro facultades de diferentes disciplinas. La facultad de medicina, la facultad de enfermería, la facultad de ciencias de la salud y de salud pública, todos se reúnen con un propósito muy importante, que es, servir al estado de Kentucky.

Robert F. Kennedy Jr.: Gracias, rector. Hagamos que Kentucky sea saludable otra vez, y después el resto de los Estados Unidos.

Tweet de Power to the People, sobre esclavitud en centros penitenciarios en Estados Unidos @ProudSocialist

La mayoría de los estadounidenses piensa que la esclavitud fue abolida totalmente, cuando en realidad, solamente se modificó con la 13a Enmienda, que permite trabajo forzado tipo esclavo dentro del sistema de prisiones.

Los trabajadores presos ganan en promedio 13 a 52 centavos de dólar por hora a nivel nacional; y en siete estados, no perciben ningún pago en absoluto.

Corporaciones como McDonald’s y Wal-Mart lucran mediante el trabajo forzado tipo esclavo en los Estados Unidos.

En ningún lugar es tan terrible este problema como en Alabama, donde las personas privadas de la libertad producen 450 millones de dólares al año en bienes y servicios sin recibir ninguna remuneración.

Más de 500 corporaciones estadounidenses han “alquilado” a personas encarceladas de las prisiones de Alabama desde 2018 para explotar su trabajo y lucrar con su trabajo esclavo.

Un litigio reciente contra el Sistema penitenciario de Alabama revela que el estado había suprimido la libertad bajo palabra para mantener un suministro estable de trabajadores esclavos a corporaciones, con lo cual lucraba.

Y en un estado que superó a Luisiana, se aprobó una ley que hace ilegal la indigencia para que quienes carecen de una vivienda sean obligados a integrarse al aprovisionamiento de trabajo en centros penitenciarios.  

Este es el nuevo esbozo para los Estados Unidos. En lugar de abordar el problema de raíz —el origen de la indigencia (el capitalismo)— los estados criminalizan a la pobreza y la convierten en un suministro de trabajo esclavo para las corporaciones con intención de lucrar.

Si esto no hace que cobres conciencia sobre el hecho de que Estados Unidos es la dictadura más cruel del capital que jamás ha existido, nada lo hará. 


 No quieren que te enteres del trabajo esclavo que se lleva a cabo en el interior.

Si el trabajo es peligroso, no importa; tampoco importa si estás enfermo, puede tomarse una medida disciplinaria si te rehúsas a trabajar y se te someterá a confinamiento en solitario. Y no se trata únicamente de trabajo en el interior de una prisión, muchos prisioneros están siendo alquilados a corporaciones o para hacer trabajo estatal.

Yo trabajo en el Departamento de Sanidad, todos los días en las comunidades. Y se me paga solamente dos dólares al día.

Centro de Montgomery, tienen reclusos trabajando ahí. Incluso en la mansión del gobernador, ahí se encuentra Key Ivey.

Se nos dice: “vas a trabajar para nosotros sin remuneración hasta que mueras”. Si insisten en dirigir una prisión anticonstitucional, pueden dirigirla ellos mismos.