Hoy domingo 16 de mayo salí de casa antes del
amanecer, como a las 5:40 h. Me dirigí con mi mascota, mi perrita, Clara (que
ha estado conmigo durante nueve años y cuatro meses) hacia un parque no lejano
a mi casa. Al regresar tomé unos guantes para protegerme las manos, una sierra
y un machete, fragmenté ramas de un árbol que había sido podado hace algunas
semanas y se hallaba frente a mi vivienda, en un área que es parte de un
parque. Eso me tomó bastante tiempo (más de una hora) y después tomé pico y
pala y cavé una fosa poco profunda, donde vertí materia vegetal y otra materia
orgánica que cubrí con tierra. Abono natural, nutre la tierra, aumenta su
fertilidad, origen de la vida. En mí predominan las tendencias biófilas, a
diferencia de tantas personas, en las que predominan las tendencias necrófilas.
Esta actividad me hizo sentir bien. La había aplazado
durante mucho tiempo, semanas, y poner manos a la obra trajo consigo un
bienestar que podría quedarse conmigo durante mucho tiempo; tal vez
permanentemente. Siento que es muy probable que se concrete lo que me he
propuesto, asimilar —internalizar— mi historia de vida, cobrar conciencia de
que la violencia que ha dominado mi existencia tiene su origen en esa parte
destructiva de la naturaleza humana y que al sobrevivir, he derrotado a todos
mis antagonistas, sin una sola excepción.
Dice Erich Fromm que el ser humano necesita
trascender, y eso se logra con actividad, tanto creativa como destructiva; la
segunda es indeseable, por supuesto. Cuando a un ser humano le resulta
imposible manifestar su creatividad, manifiesta su destructividad.
Considero que en mí predominan las tendencias biófilas
porque pese a la violencia que ha dominado mi existencia, he sido capaz de
evitar convertirme en un delincuente —el origen de ello sería un trastorno
antisocial de la personalidad, un sociópata— y pese a haber mostrado
comportamientos violentos e inestabilidad emocional, no ha predominado en mí
ningún tipo de destructividad.
He sido capaz de evitar el abuso de sustancias, drogas
tanto legales (tabaco y alcohol) como no legales. He vivido adoptando buenos
hábitos (nutrición y actividad física, deporte), algo que me interesó durante
mi adolescencia, cuando empecé a convertirme en un deportista, y desde mi
infancia me ha interesado mucho la lectura, he vivido buscando la cultura y el
conocimiento. Para aprender —enfrentando dificultades muy serias por haber
nacido neuro-divergente y habiendo padecido un trastorno por déficit de atención
con hiperactividad, nunca diagnosticado— me convertí en un autodidacta. En los
últimos años he superado mis tendencias racistas y ahora oriento mi vida hacia
la búsqueda de la justicia, como lo más importante que puede existir. Mi
postura en contra del racismo y la segregación es representada por una frase
(que no es de mi autoría): Una sola raza, la raza humana.
Admiro a personajes de la historia que mostraron
características excepcionales; he buscado en libros y en la red (sobre todo en
Wikipedia en inglés), información sobre algunos de ellos, como Wilm Hosenfeld,
Patrice Lumumba, Albert Schweitzer; Hans y Sophie Scholl, con Christoph Probst
y los otros miembros de la Rosa Blanca; Viktor Frankl, Erich Fromm…, muchos
otros.
Si consigo internalizar ese conocimiento, el origen de
la violencia que ha dominado mi vida, perpetrada por individuos que no fueron
capaces de escapar a la mayor debilidad que puede existir (refugiarse en la
fantasía, evitar evaluarse a sí mismos como lo que son para así ser capaces de
fortalecerse), principalmente por cobardía; mientras al mismo tiempo internalizo
que yo fui capaz de hacer una autoevaluación de manera objetiva, sin incurrir
en racionalización, cobardía; optando en cambio por hacer lo contrario,
identificar mis deficiencias y convertir mis debilidades en fortalezas; si
consigo internalizar todo eso, habré logrado la sanación.
Siento que estoy muy cerca. No buscaré más vengarme de
nadie y si consigo liberarme del resentimiento y del odio (un peso descomunal
que he llevado sobre mis hombros durante décadas), mi creatividad se habrá
liberado y seré capaz de recorrer la senda correcta.
Eso liberará mi creatividad, y la capacidad de
trascender, una característica del ser humano, según Erich Fromm, mi gran
maestro.
Agradezco a quien haga el favor de leer lo que
escribo.





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