viernes, 6 de noviembre de 2026

Tweet de Mwami lu @lulanzeashirafu, sobre Pauline y Patrice Lumumba. Traducción al español

 


Ella es Pauline Lumumba, la mujer que presenció el homicidio de su esposo y después caminó semi desnuda, como acto de protesta. Puede que usted no haya visto la foto, pero muestra a una mujer congoleña, con el pecho descubierto, habiendo afeitado su cabeza, caminando en la calle, llorando, con un niño atado a su espalda. La mujer es Pauline Opangu Lumumba, esposa de Patrice, en 1961.

Patrice Lumumba contaba apenas con 35 años de edad y había sido el Primer Ministro del Congo por tan solo 67 días. Su crimen fue haber declarado: “El Congo no es propiedad de Bélgica. Nuestro oro, nuestro cobre y nuestros diamantes alimentarán a nuestros hijos”. Por haber pronunciado esas palabras, el jefe de su ejército, Mobutu, decidió que debía morir. El 17 de enero de 1961, Patrice, Maurice Mpolo y Joseph Okito, fueron llevados a Katanga.

Pauline relata lo que le sucedió a él, de una forma tan detallada que resulta escalofriante. Dijo ella que Patrice fue golpeado durante horas, sus dientes le fueron arrancados y lo obligaron a comer el papel en el que había escrito sus discursos. Después, un oficial belga, Gerard Soete, le disparó, con una sierra cortó su cuerpo en pedazos y vertió ácido sobre sus restos, para que jamás existiera una tumba. No habría un cadáver, ni una tumba; solamente ácido.

Cuando eso le fue comunicado a Pauline, ella no gritó. De acuerdo con la tradición congoleña, afeitó su cabeza para expresar su duelo; se despojó de la prenda que cubría su pecho para expresar al mundo: “Me han despojado de mi cónyuge, no me queda nada”. Después caminó descalza, de Leopoldiville al lugar donde su esposo había sido asesinado, una distancia de mil kilómetros, llevando a su bebé en la espalda, cantando su nombre a lo largo de todo el recorrido.

Mobutu, que participó en la ejecución de su Patrice, se convirtió en Presidente y lo fue durante 32 años, con apoyo de los Estados Unidos. Bélgica conservó un diente de oro de Lumumba, como recuerdo, en una estación de policía hasta el año 2020. Patrice Lumumba murió porque, igual que Gaddafi, anhelaba una África unida. Pauline murió en el año 2014, todavía a la espera de que el cuerpo de Patrice fuera sepultado, y jamás volvió a contraer nupcias. Ese es el precio que se paga por declarar: “África para los africanos”.

¿Y usted piensa todavía que África es pobre porque sus habitantes son perezosos?



miércoles, 4 de noviembre de 2026

Recuerdos de violencia, obsesión, sobre-pensar; eliminar esa sintomatología equivale a alcanzar la sanación

 

Durante los últimos años, a partir de que perdí ese empleo que desempeñé durante más de seis años en una empresa farmacéutica, he vivido un estrés postraumático cuya afectación ha sido muy severa. He vuelto a caer en la improductividad y los síntomas de la patología tan grave que padezco (Trastorno Límite de la Personalidad [TLP]) han estado presentes.

También he cobrado conciencia de que, durante mi vida, desde mi más temprana infancia, he sido la clase de persona cuyas características — apreciadas, deseables, poco comunes— hacen sentir mal a otras; esto se llama envidia, por si hiciera falta decirlo.

Parece difícil explicar eso, porque no fui un buen estudiante, sino todo lo contrario, pese a que, quien conviviera conmigo percibía en mí un cociente intelectual evidentemente superior al promedio. Durante mi adolescencia empecé a convertirme en un deportista, adopté muy buenos hábitos de higiene (nutrición y todo lo relacionado con cuidado de la salud), lo cual, por contar con una buena constitución—genética— me brindó la apariencia de un deportista de alto rendimiento, algo que nunca fui. La verdad es que nunca destaqué en la competición porque mis capacidades son muy modestas; el entrenamiento y la disciplina elevan esas capacidades, pero solamente en cierta medida.

La idea que deseo expresar es que a lo largo de toda mi vida (me encuentro en la séptima década, con 62 años de edad), he sido objeto de muchas agresiones —perpetradas la mayor parte del tiempo de manera cobarde— sin que yo haya dado el menor motivo.

Llevo en mi mente miles de recuerdos, que brotan de súbito una y otra vez; lo cual sucede todo el tiempo, síntoma de mi grave neurosis; obsesión, sobre-pensar, un término que parece haber sido acuñado en tiempos recientes.

De esas muchas vivencias, brotaron dos en mi mente durante estos últimos días, los primeros de este mes de noviembre, del año 2026.

Entre diciembre de 2002 y hasta mediados de enero de 2003 (es decir, durante un mes y medio), trabajé en una tienda departamental, para contar con un poco de dinero durante la “temporada navideña”. Cinco años antes había trabajado durante dos meses y medio en esa maquiladora electrónica donde un “amigo” me pegó una puñalada por la espalda (movido por la envidia), algo que no fue otra cosa que un homicidio en grado de tentativa.

Este empleo temporal sería denigrante, por supuesto, pero por diversas razones, obtener algo mejor había resultado una imposibilidad. Se me asignó el departamento de “Blancos”, ropa de cama (sábanas, cobertores, colchas, además de toallas y similares). Atendía a los clientes que buscaban algún artículo en particular, o que se acercaban movidos por la curiosidad, tal vez esperando encontrar artículos en oferta.

 


En una ocasión, una mujer que aparentaba hallarse en su temprana edad madura requirió mi ayuda, buscando sábanas. Mencionó las dimensiones del colchón individual, y a su acompañante le pareció cómico que su cónyuge supiera más del tema que el empleado que la atendía; dijo entonces:

—Mi esposa sabe más que "este", que a eso se dedica— esbozando una muy amplia sonrisa que hizo resaltar la hinchazón —abotagamiento, inflamación— de su rostro y su cuello. Su anatomía presentaba abundante adiposidad y como resultado de eso, su imagen era la de un individuo del sexo masculino —varón—, carente de virilidad.



El empleado que atendió a la cónyuge de este individuo deforme proyectaba la imagen de un hombre joven (38 años de edad) delgado, físicamente apto, razonablemente fuerte; con esas características, su masculinidad resultaba evidente.

Ese contraste entre el empleado y el esposo de la mujer que buscaba esos artículos en el departamento de Blancos, provocó frustración, malestar, sufrimiento psíquico intenso en ese ente deforme de características mórbidas, y eso lo motivó para agredir a alguien que no le dio ningún motivo; algo que sucede con muchísima frecuencia porque individuos como ese ya son mayoría en poblaciones enfermas.

Unos 30 o 31 años antes, cuando yo contaba con siete u ocho años de edad, acudí un sábado a la institución educativa donde cursaba el segundo o tercer año de primaria. Se realizaría un evento que sería dirigido por maestros de educación física. Una de esas actividades consistiría en atravesar tramos de longitudes diversas dentro de sacos unidos entre sí, algo que los alumnos —los participantes— haríamos de rodillas, como gatean los bebés antes de aprender a caminar.

Dije a mi madre que no usaría pantalones deportivos cortos, shorts, porque el roce con esa superficie un tanto rasposa lastimaría la piel de mis rodillas.

Ya en la institución, en el campo de futbol soccer, el maestro de educación física me confrontó. Ese individuo parecía hallarse en sus tempranos años 20s, lo que significaría que había nacido a principios de la década de 1950.

—¿Por qué no te pusiste tus shorts? — me preguntó. No recuerdo si respondí algo.

—Para esto se usa esa prenda, los shorts; faltó que te pusieras tu faldita, como mariquita — exclamó este individuo, realizando movimientos de cadera hacia los lados, de gran amplitud.

Estos son solamente dos de miles de vivencias de agresión de que he sido objeto a lo largo de mi historia de vida. Las llevo en mi memoria y brotan de repente; algo que no he sido capaz de manejar, controlar.

Y alcanzar la sanación implica percatarme de que eso puede cambiar, ya no tiene por qué afectarme más. ¿Cómo conseguir eliminar/suprimir ese síntoma?



Conociendo la naturaleza humana, de ahí surge mi interés en la obra —legado— de Erich Fromm, uno de los padres del psicoanálisis, al que yo llamo “mi gran maestro”.

El primer caso mencionado —en esa tienda departamental—, describe a un individuo que se encontraba en la edad madura. Su sobrepeso, anatomía con abundante tejido adiposo —además de la hinchazón en su cuello y en su rostro— no se debe a su edad, sino a no vivir con buenos hábitos de higiene (nutrición principalmente, además de sedentarismo), lo cual inhibe también el funcionamiento de todo tipo de glándulas, la segregación de todo tipo de hormonas, particularmente, de la hormona sexual masculina: la testosterona. Por eso, además de su deformidad anatómica y el deterioro de su piel, proyecta la apariencia de un individuo asexuado, tirando a afeminado. El tejido adiposo sobre su pecho hace que sus tetas sean muy parecidas a los senos de una mujer carente de atributos físicos; entiéndase, fea.

¿Qué indica que ese individuo haya agredido a un empleado que no le dio el menor motivo? Cobardía, por supuesto; un sufrimiento mental, psíquico, cuyo origen es haberse fallado miserablemente a sí mismo, haber optado por vivir como un ratón emasculado; haber optado por convertirse en su peor enemigo.

Esa es razón suficiente para que no me afecte más ese recuerdo.

En el caso del maestro de educación física (incidente ocurrido unos 30 años antes de la agresión recién mencionada, en una tienda departamental), un individuo muy joven (tal vez 20 años de edad), agrede a un niño pequeño, indefenso, llamándole incluso “mariquita” y diciéndole que debió usar “una faldita”.

¿Por qué hizo eso?

Mecanismo psicológico de defensa: Proyección.

Si vive, ese individuo tendría alrededor de 75 o 76 años de edad, acercándose al inicio de la novena década de su vida (cuando cumpla 80, en un futuro no lejano). Parecería razonable suponer que su anatomía habría sufrido un deterioro extremo, a tal grado es posible que viva como un semi-inválido, de masculinidad prácticamente inexistente; su actitud —en extremo cobarde— ante la vida habrá hecho de él un ente de características que rayan en lo repugnante.

¿Por qué permitir que me afecte lo que hizo un individuo que optó por convertirse en su propio verdugo, como un ratón que se emascula a sí mismo?

Este tipo de incidentes se han dado a lo largo de toda mi vida. Aprender sobre la parte destructiva de la naturaleza humana (leyendo y estudiando la obra de Erich Fromm, principalmente), me permite sofocar el malestar que lleva consigo esa parte negativa de mi historia de vida, lo cual constituiría una parte muy importante de mi proceso de sanación; en un futuro no lejano, podría incluso sentir pena —lástima— por todos esos individuos que optaron por agredirme, de muy diversas maneras, manifestando su miseria personal, y por añadidura, exhibiéndose muy impúdicamente.

Mi estilo de vida —haberme convertido en un deportista, con buenas prácticas de nutrición y todo lo que tiene que ver con el cuidado de la salud—, ha hecho posible que, a mi edad, mi organismo funcione de una manera que podría considerarse excepcional, mi anatomía presenta un índice masa muscular/tejido adiposo, que parecería óptimo. Se me han realizado pruebas clínicas (química sanguínea, biometría hemática y función hepática), los resultados han sido casi perfectos. Pocos hombres de la mitad de mi edad (e incluso menores) obtienen esos resultados cuando esos exámenes les son practicados.

Eso no es otra cosa que una victoria total, contundente y absoluta sobre individuos cobardes, deshonestos e indecentes que se convirtieron en la clase de personas que no necesitan que nadie les haga daño, optaron por volverse autosuficientes. Hubo quien incluso me condujo a una confrontación contra mi voluntad —sin que yo siquiera tuviera conciencia de ello—, a mansalva (lo cual implica una cobardía extrema) y esa violencia pudo haberme costado la vida; o como mínimo, pudo haberme arruinado.

A riesgo de sonar narcisista, puedo decir que he vencido a todos mis antagonistas, sin una sola excepción.

Así llega la sanación, y trae consigo la solución al problema de mi existencia; encontrar sentido a mi vida.

Agradezco a quien me haga el favor de leer lo que escribo

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

Traducción de un tweet sobre niños yemenitas judíos desaparecidos, Masu Zafi @masuzafi

 


Este rabino israelí admitió algo demencial:

“Para que Israel se hiciera de armas nucleares, tuvimos que vender a familias estadounidenses bebés que habían sido robados, y fueron usados para realizar experimentos médicos. Ahora Israel cuenta con el poder nuclear que requeriría borrar en un minuto al mundo entero”.

Este es el Caso de los Niños Judíos Yemenitas (década de 1950): Miles de bebés de familias judías que vivían en pobreza “desaparecieron” inmediatamente después de nacer en campos de tránsito y hospitales israelíes.

Se dijo a sus padres que sus bebés habían “muerto súbitamente”.

Muchos fueron secuestrados y con ellos se hizo lo siguiente:

1.    Fueron vendidos para ser adoptados por familias askenazis (en Israel y en el extranjero), o

2.    Fueron usados para realizar experimentos médicos.

Más de mil casos fueron documentados oficialmente.

Algunas estimaciones llegan a cuatro mil quinientas víctimas.

En 2016, Netanyahu admitió públicamente que el estado tomó “cientos” de niños sin consentimiento.

El video muestra al rabino jactándose de ello. Este es uno de los capítulos más oscuros y menos abordados de la temprana historia israelí.

¿Por qué no es abordado el tema ampliamente, en todo el mundo?



viernes, 30 de octubre de 2026

Am I healing or dying? Today is 30 October, a Friday; a weekend is about to begin

 


Yesterday I trained using my (very heavy aluminum frame) bicycle, Alu Bike brand, made in M. A short distance because I would do strength training too. Not much, a few pushups and dumbbells series exercises.

I didn’t take a bath, I slept in the living room and very late, after midnight, I ate that very healthy and nutritious meal: rice and beans with a couple of eggs and raw red onion and garlic, with salt grain. I slept again after that and woke up a little after 5 a.m.

I drank three mugs of coffee in the living room, listening to music. A USB memory with mp3 files connected to a DVD player, avoiding images, video. I listened to Dido and Sarah McLachlan. Why do I avoid watching images, video? Because it doesn’t make me feel fine.



A few weeks ago I read again Harper Lee’s literature masterpiece, To Kill a Mockingbird. What motivated me to do that, having read it for the first time more than 40 years ago (its translation into Spanish, Matar Un Ruiseñor); then I read it several times in English?

Scout (Jean Louise) and Jem (Jeremy), sister and brother, during the Great Depression, the 1930s in the South of the United States of America; in Mobile, Alabama. Scout was six years old at the beginning, Jem, her senior brother was 10. They were Atticus Finch’s children. Calpurnia, a black cook took care of them because they were orphans, their mother had died about four years before, when Jem was six and Scout was two years old. Jem remembered their mother; Scout did not.

Dill, a neighbor’s nephew, went to Mobile to spend summer with his aunt, Miss Rachel. Scout and Jem met Dill and instantly they became friends. During the summer vacations, they spent a lot of time playing games they conceived, which involved physical activity, and spent time reading books for children. Jem and Scout’s father, Atticus, worked during the day and in the early afternoon he spent time sitting on a sofa, listening to the radio (news and classical music), reading a newspaper, or reading books.

All this happens during the 1930s, nearly a century ago (although it is fiction, a novel). Scout, Jem and Dill didn’t watch TV because it didn’t exist.

Talking about me, I was born in April 1964. When I was five years old, my family (my parents, a twin sister born five minutes after me and a sister born four years later, in July 1968) moved to another city.

During the early afternoon (at about 13 hours), children could watch cartoons (Warner Brothers or something of the kind) for about 30 minutes. After that, there wasn’t anything but soap operas for (not too smart) housewives, real trash. Early in the evening (at about 19 or 20 hours) there were TV programs for children on weekdays, which lasted about 60 minutes. On weekends could be a bit more, but I cannot recall.

At the time I was five years old, next year I began my primary education, which would last six years. During the first one or two years, there weren’t TV programs for children (1970 to 1971). Suddenly, things changed. There were TV programs for children during four hours or more during the afternoon.

I played with other children, neighbors and classmates, but less time than before. I read books, but less than I would have read had not been TV programs. I didn’t do much homework, I didn’t learn much, in part because I was born neuro divergent and suffered from ADHD, never diagnosed. I needed a special education, a private tutor. My father (a malignant narcissist, a psychopath) hated me because I existed, because I was born; my mother didn’t take care of me.

The idea I wanted to express is that it would have been a lot better there wasn’t TV for children; maybe it would have been very good for everybody; for adults —grownups— too.

At present, modern technologies are used by the masses, and that could be hurting a very large number of people, weakening their mental/intellectual/cognitive abilities.

I was not born in the USA during the 1920s but south of the border, more than 40 years later. My father was not an attorney; my mother didn’t die when I was a very young kid. In fact, she was born in January 1942 and at present she is 84 years old. My father was born in August 1937 and died in December 2007, being 70 years and four months old. He rots in hell.

Being 62, I avoid using (Smart) TV as much as I can. I watch (not commercial, but government) news programs, about 60 minutes a day on weekdays. I do not watch TV series on streaming or anything else because it doesn’t make me feel fine.

Being young, during my 20s, I taught myself mathematics, physics and other engineering subjects, as well as a foreign language, English. I could have done a lot more than that, but for very long periods of time life has been a nightmare, sometimes it has been a living hell. I have not been hurt because I have been a fool, or for having been a despicable scoundrel. I have been attacked because I decided to turn my weaknesses into strengths, and that has hurt people (mostly males, “men”) who could have done just that, but decided to avoid doing such.

They failed miserably, to themselves.

I don’t think I must blame myself for that. I never apologized to my father because he was badly hurt by his father decades before I was born, nor because his mother died a nearly a quarter of a century before I arrived to this world —around 1950—. I didn’t apologize because in the history of humanity people were slaved or subject to ruthless exploitation. I don’t think I will ever do that.

Jealousy and envy motivate people to hurt individuals who show good characteristics. That doesn’t seem to be very rational, reasonable.

A man or a woman cannot strip someone of a high IQ, or of good (uncommon) physical characteristics, artistic talents and the like. By the way, I’d like to add that I didn’t strip anyone of having born neuro divergent, or from suffering from ADHD, nor of being unable to see with an eye. That wouldn’t make much sense, and of course, it wouldn’t be possible.

People can be stripped of money, properties, jewels or other expensive objects; that would seem to be unnecessary to mention.

Although I have been a sportsman for over 40 years, I didn’t succeed as a competitor because my abilities were always very modest, although I had the looks of a high performance athlete (a pedestrian runner) at the beginning, and the looks of a professional (bicycle) rider about 10 years later (I began bicycling at 26, about 36 years ago, —although during years I couldn’t train because I lived in poverty, unemployed, unable to work because I suffered from a very bad mental disorder and I didn’t even know it because criminal psychiatrist didn’t inform me or my parents—.  I didn’t have enough money to feed myself, I lived hungry. My father punished me because he considered me a Playboy, the son of a mogul who wouldn’t ever work, and those three physicians, —psychiatrists— who attended me for 16 years (from 1990 to 2006) let my parents believe that the only problem I ever faced was an absolute lack of trouble during my entire lifetime.

Human beings need some adversity in their lives, otherwise, they do not become strong, which leads the individual to become extremely weak. My parents considered me such specimen and those evil shrinks (in particular the last one, Flavio) let them believe just that.

That’s the story of my life, or at least, a very significant part of it.

 I doubt I will ever apologize for not becoming a human wreck. My kid sister, Veronica, died 20 years ago, being 33 years and a half years old. She was born on 23 October 1972, she died on 30 April 2006. She left three orphan children. A son, was 14 years old and two daughters were about three and four.

I saw Veronica for the last time on 31 December 2000, I never imagined that she would die a few years after that. I suffered a lot when she died and the duel lasted a very long time, many years; I couldn’t say how many.

Why?

Because I was a bad brother, but she loved me because I helped her to learn mathematics and English, using the abilities I had developed to teach myself.

I am not young anymore. I believe I am healing. I can assimilate the violence which has dominated my life and keep in mind that I have been able to face that; many men wouldn’t have survived, or at least, they wouldn’t have been able to avoid becoming human wrecks; addicts to alcohol, tobacco and/or not legal drugs.

Still alive and I kicking, or pedaling. 

I appreciate that someone reads what I write


Nelson Mandela invita a almorzar a Percy Yutar, el fiscal que lo condenó a 27 años de prisión. Tweet de Rio @Riobzf en X (antes Twitter)

 


Nelson Mandela invitó a almorzar al fiscal que lo condenó a 27 años de prisión; después lo presentó ante las cámaras.

En el video, el mismo Mandela lo dice: “La realidad es que se trata del individuo que me envió a prisión”.

Su nombre era Percy Yutar. En 1963, era el fiscal del estado en el Proceso de Rivonia. Él llamó al ANC —African National Congress, (Congreso Nacional Africano)— una organización terrorista comunista, y pidió al juez que se aplicara todo el peso de la ley. Los crímenes podrían ameritar la pena de muerte.

Mandela fue condenado a cadena perpetua.

En 1995, siendo ya Presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela llevó a Yutar a su mesa; alimento *kosher, para su invitado.

Un reportero dice: este es el hombre que pudo haber conseguido que Mandela fuera sentenciado a la pena capital; a lo que Nelson respondió: “Esa es una afirmación errónea, pero puedo lidiar con eso”. Después dijo: “Ya es parte del pasado”.

Yutar dice: “¿En qué otro país en el mundo el jefe de su gobierno invitaría a almorzar a alguien que condujo un proceso en su contra 30 años antes?”

Después pide a Dios que bendiga a Mandela con una buena salud.

Años más tarde, Yutar declaró que los cargos que presentó salvaron la vida del acusado. El abogado defensor de Mandela calificó esa declaración como jactanciosa.

Algunas personas dicen que se trata del mayor acto de perdón de todo el siglo; otras dicen que se trató de un acto político y que el fiscal estaba reescribiendo su pasado.

¿Podría usted sentarse a almorzar con un hombre que lo despojó de 27 años de su vida?

 

*Kosher, Kashrut.  Precepto del judaísmo, designa lo que es "correcto" o "apropiado" para ser consumido; lo que cumple con los preceptos del kashrut es kasher, conocido también por su pronunciación en yídish, kósher) es la parte de los preceptos de la religión judía que trata de lo que los practicantes pueden y no pueden ingerir, basado en los preceptos bíblicos del Levítico (uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento y del Tanaj). Tales reglas, interpretadas y expandidas a lo largo de los siglos, determinan con precisión qué alimentos se consideran puros, es decir, cuáles cumplen con los preceptos de la religión y cuáles no son kasher (estos últimos se llaman, en hebreo: trefá.




 

miércoles, 21 de octubre de 2026

Tweet de Pan African Intel @SankaraDispatch - sobre el enriquecimiento de las potencias europeas, su origen, África

 


El enriquecimiento de Europa no se dio de forma accidental.

África, su población y sus recursos construyeron Europa.

Durante siglos, millones de africanos fueron secuestrados, transportados a lo largo del Océano Atlántico, se les obligó a trabajar en plantaciones que producían azúcar, tabaco, algodón y otros productos que generaron enormes fortunas a los mercaderes europeos, a los poseedores de embarcaciones, y a los dueños de las plantaciones.

Pero la esclavitud es solamente una parte de la historia.

Las potencias coloniales europeas se apoderaron de la tierra africana, extrajeron oro, diamantes, cobre, caucho y otros recursos valiosos y construyeron sistemas económicos diseñados para transferir la riqueza de las sociedades africanas hacia los imperios europeos.

A todo lo largo y ancho del África, las potencias colonialistas saquearon los recursos, controlaron las rutas de comercio, fijaron impuestos y usaron el dominio político para asegurar las ventajas económicas.

Mucha de la riqueza acumulada en Europa provino de un enorme costo humano y económico para los africanos que fueron colonizados.

No es posible explicar de manera honesta el ascenso de Europa sin examinar de dónde provino la riqueza, quién la produjo, quién la controló y quién pagó el precio.

África pagó ese precio. Su gente soportó la esclavitud, la explotación y el saqueo colonial mientras otros acumulaban fortunas provenientes de su trabajo y de sus recursos.



Tweet de Jazz the Professor, con su publicación correspondiente, sobre William Lloyd Garrison, abolicionista de la esclavitud, un 21 de octubre de 1935

 


 21 de octubre de 1835: William Lloyd Garrison es atacado por una turba en Boston, Massachusetts, cuando se dirigía hacia la Sociedad Femenina Anti-Esclavitud de Boston, donde daría una conferencia. Es salvado por dos hombres, que lo conducen hacia una prisión, por petición del alcalde, por su propia seguridad.

#History

 

https://calendar.eji.org/racial-injustice/oct/21


Publicación en A History of Racial Injustice


En esta fecha – un 21 de octubre de 1835


Un 21 de octubre de 1835, una turba aprehendió a William Lloyd Garrison, un destacado abolicionista blanco y editor de prensa, arrastrándolo por las calles de Boston, habiendo colocado una cuerda en su cintura, y amenazó con matarlo. Garrison había asistido a una reunión organizada por la Sociedad Femenina Anti-Esclavitud de Boston, donde escucharía a George Thompson, un abolicionista y amigo personal británico; pero cuando George Thompson fue advertido de que una turba pro-esclavitud tenía intenciones de cubrirlo con brea y plumas de aves, canceló su asistencia. En su lugar, la turba detuvo a William L. Garrison, que más tarde fue rescatado por la policía; que a la mañana siguiente, se fue de Boston.

Nacido en 1805, hijo de inmigrantes canadienses en Newburyport, Massachusetts, Garrison fue cofundador del primer diario a la edad de 22 años y empezó a enfocarse en el tema de la esclavitud. En 1929 se convirtió en el coeditor del diario anti-esclavitud con base en Baltimore, The Genius of Universal Emancipation (El Genio de la Emancipación Universal), en el cual, él y sus colegas criticaban a quienes apoyaban la esclavitud.



A diferencia de la mayoría de los abolicionistas estadounidenses de la época, Garrison se oponía a que la abolición gradual y a la colonización. En 1830, fundó The Liberator, que se orientó en difundir la emancipación inmediata y sin compensación de todas las personas que habían sido esclavizadas en los Estados Unidos y criticaba la campaña de la Sociedad de Colonización Estadounidense, que pretendía reducir la población negra libre, mediante su reubicación en África.

En 1832, Garrison ayudó a organizar la Sociedad Anti-Esclavitud Estadounidense, y su intención fue mantener la organización desvinculada de todos los partidos políticos. Garrison se orientó también en la participación igualitaria de las mujeres dentro de la organización, una postura radical cerca de 90 años antes de que las mujeres de raza blanca consiguieran el derecho al voto en los Estados Unidos.

Pese a este ataque y a numerosas amenazas contra su vida, Garrison mantuvo su postura firme, oponiéndose a la esclavitud y vivió para presenciar su abolición, 30 años más tarde.