domingo, 31 de mayo de 2026

Traducción al español de un tweet de Valerie Ann Smith @ValerieAnn1970

 




Las vacunas han provocado una explosión en las tasas de alergias a cacahuates y lácteos; alergias a huevos y carnes, y muchas otras.

¿Cómo se provoca una súbita alergia debilitante que durará toda la vida?

Se inyecta el adyuvante aluminio con una proteína.

La verdad oscura sobre alergias inducidas por vacunas…

Aluminio más excipiente cacahuate provoca alergia a cacahuate para toda la vida.

Aluminio más proteína láctea provoca intolerancia a lácteos.

Aluminio más proteína látex provoca alergia al látex para toda la vida.

Aluminio más proteína de carne provoca alergia a la carne para toda la vida.

El coadyuvante aluminio no provoca únicamente alergias a los materiales que se encuentran en esa vacuna.

También provocará una alergia a materiales que están en el ambiente, en el momento en el que la vacuna fue aplicada.

Por ejemplo, si eres vacunado cuando hubo un brote de hierva timotea, puede quedar en tu organismo una alergia a esa hierba timotea para toda la vida.

La investigación muestra que los niños vacunados presentan 30 veces la tasa de rinitis alérgica que presentan niños no vacunados; y una tasa 36% más alta de diagnóstico de asma en niños de 2 a 5 años de edad.

 

Hemos criado una generación con todas estas alergias, habiendo aplicado esas vacunas.

Excipientes comunes usados con aluminio en vacunas:

1.  Cacahuate, causa alergia a cacahuate para toda la vida.

2.  Proteína de huevo, causante de alergias a huevo y carne de aves de corral.

3.  Gelatina, gelatina de cerdo usada en vacunas puede provocar alergia a carne.

4.  Proteína láctea caseína, provoca intolerancia a lácteos para toda la vida.

5.  Antibiótico neomicina, provoca alergias y resistencia a antibióticos.

6.  Proteína de levadura, provoca alergias Levadura de Brewer y de Baker, para toda la vida.

7.  Polietilenglicol (PEG), provoca una alergia a este polímero muy usado en alimentos, cosméticos y medicamentos.



El ganador de un Premio Nobel Charles Richet, demostró hace más de 100 años que inyectar una proteína a animales o a humanos provoca que el sistema inmune se haga sensible a esa proteína.

La exposición subsecuente a la proteína da lugar a reacciones alérgicas o a anafilaxis. El Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), confirmó que proteínas de alimentos en vacunas provocan alergia a alimentos, en su informe del año 2011.

Y aquí está el truco:

Las mismas compañías farmacéuticas que crearon la epidemia de alergias, ahora ganan miles de millones de dólares comercializando medicamentos para alergias como…

Claritin, Allegra, Zyrtec, Xyzal

Y estos productos provocan depresión, que generará un lucro aún mayor cuando se prescriban antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.



Empático Oscuro, traducción de un tweet de X (antes Twitter)

 


El empático oscuro es el superviviente que se convirtió en un guerrero, habiendo aprendido el juego del narcisista. Fue instruido en el espacio que el narcisista dominaba haciendo uso de la manipulación, el silencio, la culpa, el amor falso, la traición, la confusión y la guerra emocional. Es por eso que el empático se ha vuelto peligroso. Con el paso del tiempo, el alumno supera al maestro, porque conoce los trucos, los patrones, las debilidades y los puntos ciegos de su maestro. Ahora este empático puede sentarse, comer, viajar y sobrevivir en soledad, manteniéndose un paso adelante. Se conduce con naturalidad, no se inquieta y permite que el narcisista piense que está ganando, porque entiende mejor el juego que quien lo instruyó.


Dark Empath. Transcription from a tweet on X (formerly Twitter)

 


The dark empath is the survivor who became a warrior by learning every game of the narcissist. They were trained on the narcissist’s own playground, through manipulation, silence, guilt, fake love, betrayal, confusion, and emotional war. That is why they become dangerous. A student eventually rises above the teacher because the student knows the teacher’s tricks, patterns, weaknesses, and blind spots. Now this empath can sit alone, eat alone, travel alone, and survive alone while staying one step ahead. They act simple, stay quiet, and let the narcissist think they are winning, because they now understand the game better than the one who taught it.

martes, 21 de abril de 2026

Mi interés en Graeme Obree, ciclista de alto rendimiento, “el escocés volador” Segunda parte

 


Desde entonces, han pasado más de 23 años y pese a tener conciencia de que convertí la práctica de mi deporte en un mecanismo de evasión, no he sido capaz de dejar de hacer eso, provocarme agotamiento para anestesiar un sufrimiento psíquico cuyo origen es esa grave patología, TLP, provocada por haber sido víctima de tortura psicológica perpetrada por mi padre, con todo lo que ello implica (participación de mi madre y mis hermanas con muchas otras personas).

A principios del año 2021, acercándome a 57 años de edad, incrementé mis esfuerzos. Me quedaban unos meses en una empresa farmacéutica a la que había ingresado a finales de abril de 2015 (cuando cumplí 51 años de edad) ocupando el puesto de “químico traductor”, una experiencia terrible, pero también un gran aprendizaje. En agosto de ese año, fui despedido por negarme a aceptar que un compañero que me había acosado laboralmente durante más de cuatro años siguiera gozando de la impunidad obsequiada por la empresa; fui despojado de mi empleo y se consumó una injusticia, algo que ha caracterizado mi historia de vida.

Mi peso corporal andaba en unos 72 kg, descendió a 65 kg, me recuperé, pero a principios de 2025 (me acercaba a 61 años de edad) mi peso descendió a 60 kg, con 1.78 m de estatura. Mi metabolismo se encuentra súper acelerado, mi ingesta calórica es muy alta, he padecido síntomas como mareos frecuentes, pérdida del equilibrio y torpeza de movimientos bastante severa, pero nada de eso me preocupa mucho. Sé que puedo resolver el problema y siento que pronto me voy a recuperar; siento que la sanación física y mental está por llegar y por añadidura, hay un elemento en mi psiquis que tiene que ver con las distancias que he recorrido en mis bicicletas de carreras, pero dejaré ese asunto para más adelante.

El propósito de esta entrada es mencionar el origen de mi interés en la historia de vida de Graeme Obree.

Mi interés en Graeme Obree, ciclista de alto rendimiento, “el escocés volador” Primera parte

 


El pasado 8 de abril, miércoles, busqué información sobre Graeme Obree, ciclista escocés, porque recordé algo muy importante, que tiene que ver con mi historia de vida.



Como he expresado antes, siendo un adolescente (con 16 años de edad, en 1980), vi por televisión unos Juegos Olímpicos, Moscú, Unión Soviética, antes de la caída de la Cortina de Hierro, por supuesto. No había llevado una vida sedentaria, pero no había practicado ningún deporte de manera disciplinada. Siendo un niño, había comenzado a saltar la cuerda, algo que me ayudó con mis problemas de coordinación, pues siendo neuro-divergente, adolecía de una torpeza de movimientos extrema, me tropezaba con mis propios pies. Mis padres no hacían nada por ayudarme y en lugar de eso, mi padre me violentaba de todas las formas posibles, mi madre no se ocupaba de mí.

Pero volviendo al tema que me ocupa, que durante mi adolescencia empecé a convertirme en un deportista, inspirándome en mirar por TV los Juegos Olímpicos de Moscú, 1980, me dije a mí mismo: “voy a convertirme en uno de esos, un deportista de alto rendimiento y en cuatro u ocho años, seré campeón olímpico”. Al cabo de un tiempo breve, corría todas las mañanas, de lunes a domingo, ocho kilómetros en cuarenta minutos; algo que no era difícil en absoluto, pero a mí me parecía una proeza. Al cabo de unos años me di cuenta de que mis capacidades eran muy modestas y eso no cambiaría jamás, por mucho que entrenara. Los deportistas de alto rendimiento son súper-dotados, algo análogo a las personas que tienen un IQ de 140 y más; no se hacen inteligentes, nacen así. Un porcentaje muy pequeño de la población mundial nace con esas potencialidades, un uno por ciento, algo así.

Yo no pertenezco a esa minoría, sino a la mayoría, el noventa y tantos por ciento de la población, tal vez 97, 98 o 99 por ciento, tanto en IQ como en capacidades físico-atléticas.

Después de unos 10 años de practicar la carrera pedestre, me vi obligado a abandonar la práctica de ese deporte por lesiones en los tendones de Aquiles. Entonces empecé a practicar el ciclismo de ruta; contaba con unos 26 años de edad. Al cabo de un tiempo breve, recorría unos 1,100 km al mes, es decir, poco más de 250 km por semana, que en realidad es poco, pero como decía antes, mis capacidades son muy modestas.



Durante la segunda mitad del año 2002 (posiblemente en agosto de ese año), leí en una revista de ciclismo estadounidense, Bicycling, la historia de Graeme Obree. No compré ese ejemplar, leí el artículo en una sucursal de una cadena que pertenece a un magnate de mi país y tiene como símbolo unos tecolotitos.



Al leer sobre Graeme Obree, su historia de vida, sus problemas de salud mental, etc., identifiqué algo en mi historia de vida. Durante muchos años (no podría decir cuántos), había vivido provocándome agotamiento físico mediante la práctica de mi deporte, para anestesiar un sufrimiento psíquico muy severo porque vivía de manera muy disfuncional. El origen de ello era una patología mental grave. Pese a haber sido atendido por médicos psiquiatras desde 1990 (es decir, durante 12 años hasta ese momento), no sabía que padecía un trastorno de personalidad, el límite (TLP, Borderline Personality Disorder en inglés) y por ello, había vivido en un aislamiento y una soledad muy patológicos, en un ambiente familiar terrible (violencia), sin ser capaz de trabajar y valerme por mí mismo, pese a haber pasado muchos años estudiando como autodidacta para superar mis muy graves deficiencias académicas (algo que logré en buena medida) y pese a ello, no fui capaz de concluir una licenciatura en ingeniería (electrónica).



Me pregunté entonces, ¿por qué dedico tanto tiempo y energía a la práctica de un deporte, es porque me gusta, o se trata nada más de una actividad compulsiva? Lo comenté a mi médico psiquiatra, un individuo terrible, de nombre Flavio. Él no le dio la menor importancia; muchos años más tarde entendí el por qué de ello.

miércoles, 8 de abril de 2026

Graeme Obree, el escocés volador (fragmento tomado de Wikipedia en inglés)

 


Graeme Obree

De Wikipedia (en inglés), la enciclopedia libre

Fragmentos traducidos al español

Graeme Obree (nacido un 11 de septiembre de 1965), apodado “el escocés volador” (por una popular locomotora de vapor), es un ciclista escocés que rompió en dos ocasiones el récord mundial de la hora, en julio de 1993 y en abril de 1994, y fue campeón individual de persecución en 1993 y en 1995. Fue conocido por sus posiciones no convencionales sobre la bicicleta y por la bicicleta (a la que dio el nombre Old Faithful) que él fabricó, usando incluso cojinetes que tomó de una lavadora. Pasó a formar parte de un equipo profesional en Francia, pero fue despedido antes de su primera carrera. También compitió en la persecución individual varonil en los Juegos Olímpicos de 1996. 




Graeme Obree ideó innovaciones radicales en el diseño de bicicletas y en las posiciones para la práctica del ciclismo, pero enfrentó problemas cuando las autoridades de este deporte prohibieron las posiciones que esos diseños requerían. Graeme adopta una actitud de apertura en lo referente a abordar el tema de vivir padeciendo trastorno bipolar y depresión, y haber atentado contra su vida en tres ocasiones; ha usado sus experiencias para motivar a otros deportistas a hablar sobre su salud mental.

Su vida y sus logros fueron plasmados de forma dramática en la película del año 2006, El Escocés Volador, y más recientemente en la película documental Battle Mountain: Graeme Obree’s Story, que narra su viaje a Battle Mountain, Nevada, donde compitió en los World Human Powered Speed Championships (campeonatos de velocidad propulsada por el ser humano).

En marzo de 2010, fue incorporado al Scottish Sports Hall of Fame (salón de la fama del deporte escocés).





Biografía

Orígenes

Graeme Obree nació en Nuneaton, una población de gran tamaño en Warwickshire, Inglaterra, pero ha radicado casi toda su vida en Escocia y se considera escocés.

Atentó contra su vida durante su adolescencia, inhalando gas. Su padre lo salvó, habiendo regresado de su trabajo a una hora temprana.

Competidor de la prueba de contrarreloj, su primera carrera fue una competencia de ese tipo de 10 millas, a la cual se presentó vistiendo pantalones cortos, parka y botas de la marca Doc Marten. Pensó que la línea de salida y la de llegada se encontraban en el mismo lugar y se detuvo donde había comenzado, 100 m metros antes de la meta. Había comenzado a cambiarse de ropa cuando oficiales de la competencia le indicaron que debía continuar. Terminó en “unos 30 minutos”.

Su negocio de venta de bicicletas había fracasado y entonces Graeme decidió intentar romper el récord de la hora en velódromo como un recurso para resolver sus problemas. Durante nueve años ese récord había pertenecido a Francesco Moser, con una distancia de 51.151 kilómetros.




El récord me había despertado una fascinación desde que Moser lo rompió. Era la prueba máxima, sin tráfico, un hombre en el velódromo contra el reloj. No me dije a mí mismo que intentaría romper el récord, me dije que lo rompería. Cuando se tiene la espalda contra la pared, puede uno decir, es una mala situación, o puede uno decir: “lo haré”. Decidí que de eso se trataría, tan valioso como conseguirlo, romper ese récord. 




 Vida personal

Los logros de Graeme en el ciclismo, su vida personal y sus dificultades con su salud mental se han combinado para convertirlo en una de las figuras más enigmáticas y excéntricas del ciclismo. El escocés obtuvo los títulos de Persecución Mundial Individual en 1993 y en 1995, sin embargo, es más conocido por sus intentos por romper el récord mundial de la hora.

En 1990 tomó una sobredosis de aspirina, que deglutió con agua de un charco. Padecía problemas de personalidad, inhaló el gas que usaba para soldar bicicletas, y enfrentaba adeudos de 492 libras esterlinas de cuotas de una universidad. Su hermano mayor, Gordon, murió en un choque automovilístico en octubre de 1994, y Graeme volvió a padecer episodios depresivos. En 2001 fue encontrado inconsciente en la Granja Bellsland en Kilmaurs, a 12 km de su hogar en Ayrshire. El caballo de su familia estaba alojado en un establo en ese lugar y Graeme fue encontrado por una mujer cuando revisaba el granero; él había intentado colgarse usando una soga.

Obree se ha divorciado de su esposa, con la que tuvo dos hijos.

 



martes, 7 de abril de 2026

Dos antagonistas terribles, algo anal los dominaba. Segunda parte

 


A Flavio lo vi por última vez en septiembre de 2006, no en su consultorio particular, sino en la institución de salud pública donde trabajaba. Él conocía mi historia de vida, la violencia que perpetró mi padre contra mí —un narcisista maligno, psicópata— las dificultades extremas que me vi obligado a enfrentar sin ayuda de nadie, por haber nacido sin visión en un ojo (el izquierdo), neuro-divergente, con un TDAH que nunca se diagnosticó, desatención por parte de mi madre, etc.

Tuvo que haber identificado mi muy grave neurosis, trastorno límite de la personalidad (TLP) y haber hablado con mis padres, proporcionándoles incluso material del DSM III o DSM IV (lo que correspondiera) para que comprendieran la gravedad de mi trastorno y el peligro que implicaba. El índice de suicidios es muy alto, como lo es el abuso de sustancias (adicciones a drogas legales como el alcohol y el tabaco, y a drogas no legales), etc. Flavio sabía que yo había empezado a enfrentar la muy severa adversidad que dominaba mi vida desde la infancia, durante mi adolescencia, y que en mi temprana juventud me había convertido en un autodidacta para aprender matemáticas, física, materias de ingeniería; y una lengua extranjera, el inglés.

En ese momento, septiembre de 2005, en que yo contaba con 42 años de edad y mi hermana menor había muerto el último día de abril, dejando huérfanos a un hijo que llegaba a la pubertad y a dos niñas en la temprana infancia, me dijo Flavio que mi situación —una pesadilla que con mucha frecuencia se convertía en un infierno, al morir mi hermana me percaté de que había perdido la voluntad de vivir, por segunda vez— me dijo que mi situación era lo que cabría esperar. Yo había expresado la idea de que había intentado regresar a la maquiladora electrónica ingresando como operador (eufemismo de obrero) básico, para una vez adentro informarles de mi escolaridad (ingeniería inconclusa) pero con una muy buena formación académica y mi dominio de una lengua extranjera; capaz de hablar, leer, escribir en inglés y traducir al español.

Todo lo hice bien, lo cual no sirvió para nada. Cometí el error de aceptar traducir procedimientos de trabajo de una empresa cliente, que se me pagaría como tiempo extra de operador (básico) en Solectron (hoy Flex), entre marzo y abril de 2004 (en que cumplí 40 años de edad) y no tuve la suerte de toparme con alguien que me ayudara a colocarme en un puesto mejor que el que ocupaba —operador básico, una pesadilla. Flavio me interrumpió y exclamó:

—¿Suerte? Se dice que el hombre es el arquitecto de su propio destino.

La perversidad de este señor resultó pasmosa. Parece tener sentido suponer que habría sido muy satisfactorio para él que yo acabara quitándome la vida, o como mínimo, arruinado por adicción al alcohol o drogas no legales.

Meses antes yo le había pedido que me atendiera en una situación de emergencia, en su consultorio en un lugar donde vive una hermana de él, en una calle de nombre Isabel la Católica. Le hablé del sufrimiento psíquico que me aquejaba y le dije: quisiera matarme. El peligro no era algo menor, había hecho grandes esfuerzos —titánicos— y todo resultó inútil, una constante a lo largo de la mayor parte de mi vida. Este médico psiquiatra infame me pidió el número de teléfono de mi padre, que vivía en un estado vecino, a unos 300 km de distancia, para comunicarle mi situación.

Y con esos antecedentes y todo lo que sabía de mí, habiéndome atendido durante once años (si bien de forma discontinua), me asestó un golpe, una puñalada, en un momento terrible de mi vida. Mi trastorno tenía su origen en la tortura psicológica perpetrada por mi padre –un narcisista maligno, psicópata– desde mi más temprana infancia; con las dificultades que implicaba lo antes mencionado, haber nacido sin vista en un ojo, neuro-divergente, padeciendo un TDAH, etc.

¿Por qué me trajo a la mente ese padecimiento de David, el prurito anal? Porque cuando Flavio cometió esa vileza, hallándonos él y yo en su oficina en ese hospital público, él parecía evitar sentarse sobre su ano; imagino que padecía hemorroides.

¿Tiene algo que ver con la teoría de Sigmund Freud? Yo no podría responder a esa interrogante.

Quisiera pensar que ha llegado el momento de dejar en el pasado a esos dos individuos terribles, ambos casos de debilidad extrema, no solamente en lo físico (anatomía), sino también en lo mental y por añadidura, lisiados de espíritu.

No se trata de olvidar, pues sin memoria no somos nada; por eso resulta aterrador el Alzheimer, o la demencia senil. La intención es asimilar todo eso como parte de mi historia de vida y el hecho de que fui capaz de enfrentar una adversidad a la que muchos hombres no habrían sobrevivido.

Por el sufrimiento que ha dominado mi existencia, me volví muy vengativo. Quisiera cambiar eso, sé bien que eso no es ético y mi intención (y una tendencia natural en mí) es hacer lo correcto. Además, dice Erich Fromm (mi gran maestro) que ese rasgo, la búsqueda de la venganza, es parte de la personalidad improductiva.

Me viene a la mente una idea importantísima en relación con los comportamientos terribles de estos dos antagonistas: la violencia no es fuerza, sino lo contrario, la violencia es debilidad.

Fin de la historia