miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Qué es Sabotaje Social y cuál es su Conexión con el Lugar de Trabajo? @stopworkplacebu en X (antes Twitter)

 


El sabotaje social representa un patrón de conducta peligroso que aparece principalmente en entornos profesionales y en comunidades sociales. Las acciones deliberadas de sabotaje social son llevadas a cabo para dañar el trabajo profesional de alguien, sus relaciones y su senda hacia el éxito. El propósito principal de estas acciones deliberadas es dañar la reputación profesional de la persona y sus logros. El sabotaje social se diferencia de la violencia típica en que funciona como un método estratégico para afectar a objetivos particulares. Una persona podría arruinar intencionalmente la presentación de un compañero de trabajo para obtener una ventaja proveniente de una idea concebida por ese compañero, o para obstaculizar su avance profesional. La naturaleza deliberada del sabotaje social lo convierte en un arma tanto estratégica como destructiva que usan individuos para derrotar a otros en situaciones competitivas.

El sabotaje en el lugar de trabajo se manifiesta mediante ataques a compañeros y propagación de rumores mal intencionados que dañan su situación profesional. Este comportamiento da lugar a un ambiente de trabajo insano que provoca una disminución en la satisfacción del empleado y altas tasas de rotación de personal. Las personas que practican el sabotaje social piensan que su conducta destructiva les será útil para ganar ventajas en lo profesional, resultado del derrumbe de sus competidores. El comportamiento destructivo del sabotaje social se manifiesta mediante dos métodos principales: reteniendo información de importancia crucial necesaria para la finalización de una tarea y mediante la atribución del mérito por el rendimiento por el trabajo que corresponde a otros empleados. El comportamiento destructivo dirigido contra una persona provoca dificultades para el equipo y afecta la calidad del trabajo. Un clima laboral en el que se da el sabotaje de forma frecuente, da lugar a un entorno en el que la confianza desaparece y los miembros del equipo dejan de trabajar juntos de manera efectiva.

El acoso y el sabotaje social existen juntos, pero funcionan con objetivos diferentes. El acoso social se da para provocar dolor emocional y malestar a individuos en específico. Ese comportamiento tiene como objetivo aspectos individuales de la vida de una persona, incluyendo su apariencia física y sus relaciones sociales, lo cual puede afectar gravemente a la salud mental. El sabotaje social funciona como un comportamiento estratégico que permite a quienes lo perpetran lograr sus objetivos en lo profesional o en su posición social. Es necesario que en las organizaciones se comprendan estas distinciones, para poder desarrollar soluciones efectivas a estos comportamientos en los entornos laborales. Identificar estos comportamientos permite a las organizaciones desarrollar medidas de protección que contribuyen a asegurar que los entornos laborales sean más seguros. Los trabajadores necesitan tener a su disposición sistemas de reporte que los protejan de conductas lesivas persistentes careciendo de la ayuda que necesitan.

La intimidación en el lugar de trabajo, conocida como acoso y abuso vicario, se combina frecuentemente con tácticas de sabotaje social. Un grupo de empleados se dedican a destruir la confianza que alguien tiene de sí mismo y su auto valía profesional, lo cual puede dar lugar a una violencia en el entorno laboral, que se conoce como acoso. El comportamiento consiste en una labor de conjunto que realizan miembros de un equipo con la participación de un supervisor o de un jefe para dañar y aislar a la persona y propagar información falsa, y crear obstáculos en sus tareas profesionales. El objetivo primario del sabotaje social y la intimidación son afines porque ambos tienen la intención de eliminar a sus víctimas de las funciones que desempeñan dentro de la organización, o reducir su impacto en lo profesional.

Una forma de sabotaje en un entorno laboral es mediante el acaparamiento de la información, lo cual representa una forma de control coercitivo y sabotaje en el lugar de trabajo, pues frecuentemente involucra retener información, lo cual puede poner en riesgo la seguridad del empleado. Este comportamiento puede manifestarse también como una táctica para socavar la competencia del empleado contra el que va dirigido, al restringir el acceso a información necesaria, dificultando así su capacidad para realizar sus tareas de manera eficiente. Tales dinámicas son prevalentes en ambientes laborales tóxicos, donde individuos, independientemente de su género, podrían involucrarse en esta práctica para concretar su dominio y mantener el control sobre compañeros de trabajo, lo cual provoca ansiedad, trastorno por estrés postraumático (TEPT), y ataques de pánico.

Organizaciones, gerencias y Recursos Humanos deben establecer sistemas transparentes de apoyo para detener el sabotaje social y el acoso en el lugar de trabajo. La capacitación de los empleados sobre los efectos de estos comportamientos ayudará a las organizaciones a detener su ocurrencia. Los empleados necesitan analizar sus conflictos abiertamente, y las organizaciones deben establecer canales específicos para el reporte de incidentes, que permitan a los empleados informar sobre problemas SIN REPRESALIAS o el temor a perder el empleo. Los líderes deben mostrar conductas de apoyo porque eso establece el punto de referencia que todos los miembros del equipo deben seguir. Un clima laboral que promueve la honestidad y el trabajo de equipo en lugar del engaño y el sabotaje, fomentará en los empleados la creación de contribuciones positivas a la cultura organizacional. El desarrollo de tal ambiente constituye una salvaguarda para los empleados, mientras fortalece las relaciones de equipo, lo cual da como resultado un mejor desempeño de todos sus miembros. Yo recomiendo este nuevo libro de trabajo sobre el curso de Recursos Humanos, Textos de Comunicación para Empleados, para quien se encuentra en una situación en la que resulta difícil encontrar las palabras, ya sea para comunicarse de manera efectiva o para reportar problemas sin preocuparse por el riesgo de represalias. 

Nosotros ofrecemos una variedad de libros de trabajo para cursos educacionales, asesoramiento y capacitación para la vida en el lugar de trabajo, desarrollo de agendas digitales personales y profesionales diseñadas para reducir los impactos negativos de un clima laboral tóxico. El Libro de Trabajo del Curso Rápido de Referencia Guía (Quick Reference Guide Course Workbook) es un recurso fantástico, con más de 260 páginas de consejos, sugerencias y estrategias para ayudar a los empleados a empoderarse a sí mismos.

What Every Target of Workplace Bullying Needs to Know (Lo que Toda Víctima de Violencia en el Lugar de Trabajo Necesita Saber) es también un recurso asombroso para quienes han sido blanco de acoso en el lugar de trabajo. Nuestros recursos proporcionan las herramientas a individuos para que puedan perfeccionar sus habilidades, fomentar el desarrollo de relaciones positivas y mejorar el bienestar general. Combinando la guía práctica con estrategias viables, empoderamos a los empleados para que manejen los desafíos de manera efectiva, se promueve una cultura de trabajo más saludable y se cultiva el crecimiento personal, lo cual al final conduce a una vida profesional más gratificante. Imagen proporcionada por FreePik.

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Ann




viernes, 31 de julio de 2026

Matar un Ruiseñor, novela de Harper Lee, de Wikipedia en inglés, cuarta parte

 


Elementos autobiográficos

Harper Lee dijo que Matar un Ruiseñor no es una autobiografía, sino más bien un ejemplo de cómo un autor “debe escribir sobre lo que conoce apegándose a la verdad”. Sin embargo, varias personas y eventos de la infancia de Lee guardan un paralelo con el personaje ficticio Scout. Amasa Coleman Lee, padre de Harper, fue un abogado similar a Atticus Finch. En 1919, defendió a dos hombres de raza negra acusados de haber cometido un homicidio. Después de que fueron convictos, colgados y mutilados, nunca litigó otro caso criminal. El padre de Lee fue también editor del periódico Monroeville. Aunque más partidario y promotor de la segregación racial que Atticus, gradualmente se volvió más liberal durante sus años más tardíos. Siendo una bebé, Scout perdió a su madre, mientras que Harper Lee tenía 25 años de edad cuando su madre, Frances Cunningham Finch, murió. Fue proclive a una condición nerviosa que dio lugar a que se mostrara mental y emocionalmente ausente.

Lee dio forma al personaje de Dill basándose en Truman Capote, su amigo de la infancia que en esa época llevaba el nombre Truman Persons. Como Dill vivió a un lado de la casa de Scout durante el verano, Capote vivió junto a la casa de Lee con sus tías mientras su madre visitaba la ciudad de Nueva York. Igual que Dill, Capote tenía una imaginación impresionante y un don para relatos fascinantes. Tanto Lee como Capote amaban la lectura, y fueron niños atípicos en ciertos aspectos: Lee era una niña poco femenina siempre dispuesta a pelear, y Capote era ridiculizado por su vocabulario destacado y un ceceo. Ella y Capote ideaban y actuaban historias que escribían usando una vieja máquina de escribir Undewood, que el padre de Lee les había dado. Se hicieron buenos amigos cuando ambos se sintieron alineados de sus compañeros; Capote llamó a ambos “gente distanciada”. En 1960, Capote y Lee viajaron juntos a Kansas para investigar los homicidios múltiples que fueron la base para la novela no-ficticia de Capote A Sangre Fría.

En la calle donde vivía la familia Lee, residía una familia cuya vivienda estaba siempre cubierta con madera; eso sirvió como modelo para los personajes de la familia Radley. El hijo de la familia enfrentó dificultades legales y por bochorno, su padre lo mantuvo en casa durante 24 años. Se mantuvo oculto hasta que fue virtualmente olvidado; murió en 1952.


El origen de Tom Robinson es menos fácil de vislumbrar, aunque muchos han especulado que este personaje fue inspirado por varios modelos. Cuando Lee contaba con 10 años de edad, una mujer blanca cerca de Monroeville acusó a un hombre de raza negra, de nombre Walter Lett, de haberla violado. La historia y el juicio fueron cubiertos por el periódico del padre de Harper Lee, que informó que Lett fue sentenciado a muerte. Después de que aparecieron una serie de cartas que afirmaban que Lett había sido falsamente acusado, su sentencia fue conmutada a prisión de por vida, donde murió de tuberculosis en 1937. Académicos creen que las dificultades de Robinson reflejan el caso de mala fama de los Scottsboro Boys, en que nueve hombres de raza negra fueron condenados habiendo sido acusados de haber violado a dos mujeres de raza blanca, con evidencia insustancial. Sin embargo, en el año 2005, Lee declaró que ella tuvo en mente algo menos sensacional, aunque el caso Scottsboro sirvió “el mismo propósito” para ilustrar los prejuicios sureños. Emmett Till, un adolescente negro que fue asesinado por —supuestamente— haber flirteado con una mujer blanca en Mississippi en 1955, y cuya muerte es considerada un catalizador para el Movimiento por los Derechos Humanos, es también considerado un modelo para la creación del personaje Tom.


martes, 28 de julio de 2026

Nuestra Política de Buen Vecino, extracto de un libro de Noam Chomsky. Segunda parte

 

Nuestra Política de Buen Vecino

Noam Chomsky

Tomado de Lo que el Tío Sam Realmente Desea, 1992

 

Our Good Neighbor Policy, by Noam Chomsky (Excerpted from What Uncle Sam Really Wants)

Durante la administración Kennedy, la misión de la milicia dominada por los Estados Unidos en América Latina fue modificada, pasó de “defensa hemisférica” a “seguridad interna” (que prácticamente significa guerra contra tu propia población). Esa fatídica decisión llevó a “dirigir complicidad (estadounidense)” en “los métodos de escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler”, en el juico retrospectivo de Charles Maechling, que estuvo a cargo de los planes de contrainsurgencia entre 1961 y 1966.

La administración Kennedy realizó los preparativos para el golpe de estado militar de 1964 en Brasil, ayudando a destruir la democracia brasileña, que estaba asumiendo una independencia excesiva. Estados Unidos dio un apoyo entusiasta al golpe de estado, mientras los líderes militares instituyeron un estado de seguridad nacional estilo nazi con tortura, represión, etc. Eso inspiró una oleada de desarrollos similares en Argentina, Chile y en todo el hemisferio, entre mediados de los años sesentas y hasta los ochentas, un periodo extremadamente sangriento.

(Pienso que, en términos legales, se cuenta con evidencia muy sólida para procesar a todos los presidentes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Todos han sido criminales de guerra o se involucraron en la comisión de crímenes de guerra muy graves).

La milicia típicamente procede a la creación de un desastre económico, siguiendo frecuentemente las instrucciones de los consejeros estadounidenses, y entonces transfiere la responsabilidad a civiles para que ellos la administren. Un control militar encubierto deja de ser necesario, pues se dispone de nuevos recursos, por ejemplo, se ejercen controles mediante el Fondo Monetario Internacional (que, como el Banco Mundial, presta fondos a naciones del Tercer Mundo en gran medida proporcionados por las potencias industriales).

A cambio de los préstamos, el Fondo Monetario Internacional impone “liberalización”: una economía abierta al control y a la penetración extranjera, con severa disminución de servicios para la población general, etc. Estas medidas trasladan un poder aún más firme hacia las manos de las clases opulentas e inversionistas extranjeros (“estabilidad”) y refuerzan las clásicas sociedades de dos niveles del Tercer Mundo, los súper ricos (y una clase profesional que les presta sus servicios, relativamente estable en lo económico) y una masa enorme de gente que sufre, empobrecida

El endeudamiento y el caos económico dejado por la milicia garantiza en gran medida que las reglas del Fondo Monetario Internacional sean seguidas, a menos que fuerzas populares intenten ingresar en la arena política, en cuyo caso los militares tendrían que reinstalar la “estabilidad”.

Brasil es un caso ilustrativo. Por su abundancia de recursos naturales que debe ser uno de los países más ricos del mundo, y cuenta también con un alto desarrollo industrial, Pero, gracias en gran medida al golpe de estado de 1964 y al muy elogiado término “milagro económico” que siguió (sin mencionar la tortura, homicidio y otros recursos de “control de la población”), la situación de muchos brasileños es probablemente equivalente a la de Etiopía – mucho peor que en Europa Oriental, por ejemplo.

El Ministerio de Educación informa que más de un tercio del presupuesto para la educación se usa para comidas escolares, porque la mayoría de los estudiantes en escuelas públicas comen en los planteles, o en ningún lugar.

De acuerdo con una revista del Sur (una revista de negocios que informa sobre el Tercer Mundo), la tasa de mortalidad infantil de Brasil es mayor que la de Sri Lanka. Un tercio de su población vive bajo la línea de pobreza y “varios millones de niños abandonados piden limosna, roban e inhalan pegamento en las calles. Para veintenas de millones, el hogar es una choza en un tugurio… o crecientemente, un espacio bajo un puente”.

Ese es Brasil, uno de los países más ricos del mundo, en lo referente a recursos naturales.

La situación es similar en América Latina. Solamente en Centroamérica, el número de personas asesinadas por fuerzas apoyadas por Estados Unidos a finales de la década de los años 1970s, anda en unas 200,000, porque movimientos populares que buscaban democracia y reforma social fueron decimados. Estos logros califican a los Estados Unidos como una “inspiración para el triunfo de la democracia en nuestra época”, según las palabras de admiración de la Nueva República neoliberal. Tom Wolfe nos dice que la década de los años 1980s fueron “uno de los momentos más grandiosos que la humanidad ha experimentado”. Como Stalin solía decir, estamos “mareados por el éxito”.



Nuestra Política de Buen Vecino, extracto de un libro de Noam Chomsky. Primera parte

 

Nuestra Política de Buen Vecino

Noam Chomsky

Tomado de Lo que el Tío Sam Realmente Desea, 1992

 

Our Good Neighbor Policy, by Noam Chomsky (Excerpted from What Uncle Sam Really Wants)




¿Se ha seguido los principios de (George F.) Kennan? ¿Hasta qué grado hemos suprimido toda preocupación por “objetivos vagos e irreales tales como derechos humanos, elevar los estándares de vida, y la democratización? Ya he analizado nuestro “compromiso con la democracia”, pero ¿qué hay de los otros dos temas?

Enfoquémonos en América Latina y comencemos echando un vistazo a los derechos humanos. Un estudio de Lars Schoultz, el especialista académico líder en el tema de derechos humanos, muestra que “la ayuda de los EEUU ha fluido de manera desproporcionada hacia gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos”. No tiene nada que ver con qué tanto necesita ayuda un país, solamente tiene que ver con su disposición a servir a los intereses de la riqueza y el privilegio.


Estudios más a fondo del economista Edward Herman revelan una cercana correlación mundial entre tortura y ayuda estadounidense, y también brinda una explicación: ambas se correlacionan independientemente con la mejora del clima para las operaciones de negocios. En comparación con ese principio moral guía, tales asuntos como tortura y masacres, palidecen hasta parecer insignificantes.


¿Y qué de elevar los estándares de vida? Supuestamente se atendió eso por la Alianza Para el Progreso del presidente Kennedy, pero la clase de desarrollo impuesta fue orientada en su mayor parte hacia las necesidades de los inversionistas estadounidenses. Atrincheró y extendió el sistema existente que hace que los latinoamericanos produzcan cultivos para la exportación y se disminuyan los cultivos de subsistencia como maíz y frijol producidos para consumo local. Bajo programas de la Alianza, por ejemplo, se incrementó la producción de carne de res mientras disminuyó su consumo.


 Este modelo de agro-exportación generalmente produce un “milagro económico” en el que el Producto Interno Bruto se eleva en gran medida, mientras la población muere de inanición. Cuando se persiguen tales políticas, aparece inevitablemente una oposición popular, de manera instantánea, que puede ser suprimida mediante el terror y la tortura. (El uso del terror se encuentra profundamente inculcado en nuestro carácter. En el pasado, en 1818, John Quincy Adams elogió la “eficacia benéfica” del terror al lidiar con “hordas mixtas de indios y negros sin ley”. Escribió eso para justificar las matanzas de Andrew Jackson en Florida, que virtualmente aniquilaron a la población nativa y dejaron a la provincia española bajo control de los Estados Unidos, algo que impresionó en gran medida a Thomas Jefferson y a otros que compartían sus ideas).

El primer paso es el uso de la policía. Son críticos porque pueden detectar descontento en sus inicios y eliminarlo antes de una “cirugía mayor” (como la denominan los documentos de planeación) se haga necesaria. Si una cirugía mayor se vuelve necesaria, contamos con el ejército. Cuando ya no podemos controlar al ejército de un país latinoamericano —en particular uno de la región Caribe-Centro América— llega el momento de derrocar a su gobierno.

Países que han intentado revertir el patrón, tales como Guatemala bajo los gobiernos capitalistas democráticos de Arévalo y Arbenz, o el de República Dominicana bajo el régimen capitalista democrático de Bosch, se convirtieron en blanco de la hostilidad y violencia de Estados Unidos.

El segundo paso es usar a la milicia. Estados Unidos ha intentado siempre establecer relaciones con la milicia en países extranjeros, porque esa es una de las maneras de derrocar a un gobierno que se ha salido de su control. Es así como se fincó la base para los golpes de estado militares en Chile en 1973 y en Indonesia en 1965.

Antes de los golpes de estado, mostrábamos mucha hostilidad hacia los gobiernos de Chile e Indonesia, pero seguíamos enviándoles armas. Mantener buenas relaciones con los oficiales adecuados para que ellos derroquen al gobierno, para tu beneficio. El mismo raciocinio motivó el flujo de armas de Estados Unidos a Irán vía Israel a principios de los años de la década de 1980, de acuerdo con altos oficiales israelíes involucrados, hechos bien conocidos en 1982, mucho antes de que se tomara algún rehén.


lunes, 27 de julio de 2026

Antagonistas de todo tipo, desde homicidas en potencia hasta ratones emasculados. Segunda parte

 

Un buen número de individuos débiles en lo mental (independientemente de su constitución en lo físico, sus características anatómicas), impotentes en lo vital, me han agredido, también movidos por la envidia. En ciertos casos, esa violencia tiene una explicación (si bien, no una justificación), pues se trató de personas que fueron víctimas de la injusticia y la desigualdad social, vivieron en pobreza. En muchos casos, no fue así; se trató de individuos que, si bien no provenían de familias pudientes, contaron con circunstancias favorables en lo económico y pese a ello, decidieron no esforzarse para desarrollar sus potencialidades y así llegar a respetarse y a amarse a sí mismos.

Esforzarse, no nada más en lo que resulta fácil, sino también en lo que resulta difícil y muy difícil permite al ser humano superar el sentimiento de insignificancia en un mundo gigantesco, cuya complejidad es de tamaño descomunal. 

Desde mi más temprana infancia me sentí muy motivado para aprender a leer y a escribir. Logré eso muy rápidamente al inicio de mi educación básica (primaria), y en todo aquello que tenía que ver con lectura y escritura, siempre destaqué; mas en aquello que tenía que ver con números, aprender resultaba de difícil a imposible, necesitaba una educación especial, un maestro particular, pero viví en desatención y violencia perpetrada por mis padres.



Un origen de violencia en el ser humano es la envidia; otro origen, los celos. He aprendido esto de leer a Erich Fromm (El Corazón del Hombre), que en el capítulo 2 (que se titula Diferentes Formas de Violencia) menciona esas y otras causas, como agresión defensiva (una violencia que se justifica, por razones obvias), etcétera.

Volviendo al asunto de violencia cuyo origen es la envidia, me llama la atención lo irracional que resulta esa baja pasión.



El megalómano de nombre David, padecía lo que yo creo (no puedo asegurarlo) es una mutación, algo que le heredaron sus padres y quién sabe cuántos de sus antepasados, una carencia de masa muscular muy grave que lo condenó a ser extremadamente débil. Cuando se dio cuenta de que yo era un deportista (mi actividad y una genética favorable me daba la apariencia de un deportista de alto rendimiento), comenzó a odiarme. Fingió ser mi amigo, pero manifestaba una violencia verbal extrema y arranques de furia de intensidad homicida que lo hacían parecer una mujer menopáusica o presa de un brote psicótico. Por si hiciera falta, me permitiré mencionar que su cobardía era también extrema.


Un médico psiquiatra (de tres que me hicieron mucho daño), no parecía sentir envidia, sino necesidad de vengarse, no de quien lo lastimó, de quien le hizo daño, sino de alguien vulnerable que confiara en él e incluso llegara a sentir gratitud y afecto por prestarle su “ayuda” profesional. Su aspecto era el de un indígena, por añadidura, sus características (constitución, genética) eran pésimas, —lo cual no se debía a su origen étnico, racial— en una cultura a la vez clasista y racista. Tiene sentido suponer que desde su infancia sufrió violencia, que compañeros de la escuela y en muchos entornos le llamaban indito, aborigen, de lo cual yo no era responsable; nunca lo consideré inferior ni manifesté ese tipo de violencia. Él intentó arruinarme, o incluso, sus acciones pudieron haber contribuido a que me venciera la desesperación y atentara contra mi vida.



Cuando he sido objeto de acoso laboral (me sucedió en esa empresa farmacéutica donde trabajé durante seis años y tres meses), el acosador se sintió amenazado, intimidado, por mis características, pese a que él ocupaba un puesto de jefatura y su remuneración era mucho mayor que la mía (más del doble); él era 19 años menor que yo; una diferencia considerable, casi dos décadas. Quienes participaron en el acoso (violencia vicaria, monos voladores) tenían a su jefe narciso (y afeminado) en un pedestal —de hecho, estaban perdidamente enamorados de él, lo cual implica por supuesto, (como mínimo) una homosexualidad latente—.

Pero, ¿cómo manejar todo esto, y más? ¿Cómo eliminar ese síntoma tan problemático, sobre-pensar, cuyo origen son esos miles de recuerdos que brotan en mi memoria la mayor parte del tiempo, mientras estoy despierto?

Debo escribir sobre las victorias contundentes que he logrado al enfrentar esa violencia, que, si bien me dañó en gran medida, no me aniquiló; tampoco arruinó mi vida.

Los he vencido a todos. Debo escribir de manera concisa sobre esos antagonistas, cómo logré derrotarlos y la victoria contundente que implica encontrarme en la séptima década de mi vida (62 años de edad), en mejores condiciones que muchísimos hombres (podría decir, mejor que la mayoría, a riesgo de parecer narcisista), incluso mejor que muchos individuos jóvenes.

Mi padre fue un sádico torturador despiadado, un narcisista maligno (un psicópata), un depravado, incestuoso y más. Viví en vulnerabilidad casi total y sin percatarme de ello, lo odié. Ese odio fue de lo más acertado, pues inconscientemente, me dio la energía y la determinación para ser muy diferente a él, no se cumplieron sus profecías (yo me convertiría en un individuo despreciable, una piltrafa humana); mientras que él vivía aterrado durante muchos años porque se dirigía hacia un precipicio o hacia una fosa en llamas y le resultaba imposible detenerse.



Si escribo las ideas arriba expresadas, de manera concisa y clara y después las leo en voz alta y grabo ese discurso, al escucharlo, esas ideas anidarán en mi psiquis y eso me permitirá asimilar esa parte de mi existencia; cuando lo consiga, habré alcanzado la sanación.

Lo voy a intentar

Antagonistas de todo tipo, desde homicidas en potencia hasta ratones emasculados. Primera parte

 




Mi padre, un narcisista maligno; David, megalómano cuya patología mental (narcisista, muy grave) tenía su origen en su debilidad física y todavía más en su debilidad mental; médicos psiquiatras, tres, el más terrible el último, de nombre Flavio; son ellos los antagonistas que me atacaron perpetrando una violencia que pudo haberme costado la vida. No exagero al afirmar que lo que hicieron equivale a intento de homicidio.

Otros individuos manifestaron hostilidad, agresividad, mediante agresiones de todo tipo, pero la mayor parte del tiempo, manifestaban esa violencia de manera cobarde. Ataques de furia nivel histeria, que manifestaban verbalmente, por algo que yo en algún momento hice mal, pero tendría poca o nula consecuencia. Muy frecuentemente, me ridiculizaban, movían la cabeza y soltaban la carcajada, señalándome; algo que coloquialmente se conoce como “arrojar la piedra y esconder la mano”, actos verdaderamente cobardes y que, sin embargo, muy pocas personas son capaces de identificar.

Otra manifestación de violencia cobarde perpetrada por esos roedores, eunucos por elección, o por vocación, era chisme, intriga, maledicencia, la mayor parte del tiempo perpetrada a mis espaldas. Esto sucedió durante las diferentes épocas de mi educación, pese a que nunca fui un buen estudiante (por ser neuro-divergente, padecer un TDAH no identificado, por la afectación a que daba lugar la violencia familiar en mi hogar, etc.,) y por haber sido un deportista, aunque no destaqué en competencia, más que a un nivel verdaderamente muy modesto porque mis capacidades no daban para mucho.

Siempre tendí a ser asocial, solitario, un inadaptado. En ocasiones, me dolía esa condición e intentaba socializar, pero la mayor parte del tiempo, la interacción con otras personas era pésima. Con el paso del tiempo, después de mi infancia, adolescencia, temprana juventud, etc., la soledad y el aislamiento en que vivía me provocó un sufrimiento difícil de tolerar y en combinación con la violencia en mi hogar (un caldo de cultivo para neurosis e incluso psicosis o demencias), mi existencia se convirtió en una pesadilla; en ocasiones un infierno.

A pesar de que superé mis muy graves deficiencias académicas, convirtiéndome en un autodidacta para aprender matemáticas, física y otras materias de ingeniería, no fui capaz de terminar una licenciatura, quedé trunco y llegué a tener más de 30 años sin haber trabajado un solo día de mi vida. Pese a haber contado con atención psiquiátrica durante no menos de seis años, no sabía que padecía una patología muy grave y por ello vivía de una manera tan disfuncional.

No obstante, fui capaz de evitar el abuso de sustancias —adicción a drogas legales como tabaco y alcohol; y adicción a drogas no legales como marihuana, cocaína, morfina, cristal, todo eso—. ¿Cómo conseguí un logro tan importante?


El médico psiquiatra infame, criminal, de nombre Flavio, me dijo una vez:

—Te salvaste del alcoholismo.

No, señor perverso, no es que me haya salvado. Fui capaz de evitarlo esforzándome para fortalecerme y así no llevar en mi psiquis un dolor que puede alcanzar intensidad nivel suplicio, lo que da lugar al abuso de sustancias (alcohol etílico en este caso), buscando anestesiar ese sufrimiento tan intenso.

Sobre-pensar, un síntoma de mi neurosis sigue presente, no he conseguido suprimirlo, eliminarlo

 

Leía en la sala el capítulo 10 de To Kill a Mockingbird, de Harper Lee (que ya había leído, unos días antes), para escucharlo más tarde del audio-libro, que ha ido bajando poco a poco de una red social. La intención es compenetrarme con el idioma inglés, porque durante los últimos años, después de haber perdido un empleo por negarme a aceptar la impunidad que se obsequió a un agresor que me acosó laboralmente durante más de cuatro años, he padecido un estrés postraumático que a todas luces me ha dañado en lo mental/cognitivo.



Durante los últimos tres o cuatro días, he evitado usar la TV (Smart), excepto como monitor para activar archivos mp3 en memorias USB conectadas a un DVD cuyo cable de video está conectado a la Smart TV, y el cable de audio está conectado a una barra de sonido. A ratos uso YouTube, para ver informativos no comerciales (después de las 21 o las 22 h) y limito mucho el uso de esa red social. Es poco lo que vale la pena ver, la publicidad es extremadamente desagradable, y he llegado a creer que un exceso de estímulos visuales ha afectado seriamente mi salud mental.

He leído antes esta novela, una obra maestra de la literatura estadounidense, y hacer tal cosa ha sido una delicia. Esta vez ha sido diferente, porque siguen brotando en mi mente recuerdos de personas que me hicieron mucho daño, como mi padre, el megalómano de nombre David, médicos psiquiatras y otras personas que trabajan en salud mental (como psicólogos, profesión en que predomina el sexo femenino, es decir, psicólogas), y muchos individuos que en las diferentes épocas de mi historia de vida, me agredieron de diferentes maneras sin que yo les diera el menor motivo; hicieron tal cosa simple y sencillamente porque yo estaba presente.

¿Cómo explicar eso? Resulta un tanto difícil, porque se presta a que se malinterprete mi respuesta: envidia.

Argumentar eso, que muchas personas me han agredido movidos por envidia, podría parecer un síntoma de narcisismo patológico, y no es el caso. Si bien es cierto que cuento con características poco comunes, el problema de fondo es muchos de esos antagonistas se han sentido muy mal al percibir en mí a un individuo que optó por evaluarse a sí mismo de manera objetiva, evitar recurrir a la negación; evitó hacer uso de un mecanismo de defensa psicológico: racionalización, que conduce a algo terriblemente dañino refugiarse en la fantasía; hacer tal cosa conduce a la autoinmolación, a arruinarse a sí mismo, sin esperanzas de recuperación.

Al hacer tal cosa, —evaluarme de una manera objetiva— mirarme al espejo y percibir mis debilidades, tanto físicas como mentales, sentí la necesidad imperiosa y la motivación para esforzarme y superar esas deficiencias. Empecé a convertirme en un deportista en mi adolescencia —adoptando al mismo tiempo buenos hábitos en nutrición y todo lo que tiene que ver con salud orgánica— y años más tarde, me convertí en un autodidacta para aprender aquello que me resultaba difícil y muy difícil.

También me esforcé en aquello para lo que estaba bien dotado, principalmente en estudiar una segunda lengua, el inglés, también como autodidacta a partir de que alcancé un nivel intermedio. Esto es algo que no ha concluido, debo estudiar la gramática a fondo, para poder escribir correctamente, y parte de ese estudio autodidacta consiste en escuchar audio-libros, por eso he leído y escuchado esa maravillosa obra, legado de Harper Lee, Matar un Cenzontle (esa sería la traducción correcta del título).

Mis antagonistas (o muchos de ellos), evitaron fortalecerse y así cultivaron la debilidad, incrementaron su fragilidad en la mayor medida posible y al hacer tal cosa volvieron autosuficientes; ellos no necesitaron que nadie les hiciera daño, se convirtieron en sus peores enemigos.

Yo no voy a permitir a nadie que arruine mi vida, si yo me la puedo arruinar; si no puedo, le permitiré a alguien que me eche la mano.

Por eso me detestaban o me odiaban. Me percaté de eso recientemente, al toparme en YouTube con videos que exponen las teorías de Carl Gustav Jung.

Ahora debo hacerme de un recurso para manejar este síntoma tan problemático, que me afecta la mayor parte del tiempo: sobre-pensar, recuerdos de malas vivencias de diferentes épocas de mi vida, frustración, furia, necesidad de cobrar venganza, etc.

En la siguiente entrada mencionaré una idea, que podría funcionar; escuchar mi voz, mi discurso, al referirme a esos antagonistas que me violentaron sin que yo les diera el menor motivo, etc.

Si consigo eliminar ese síntoma, mi psiquis quedará limpia, desintoxicada y eso liberará mi creatividad. No pierdo nada con intentarlo.