domingo, 9 de agosto de 2026

Escrito en un cuaderno, journaling

 

De pronto se apagó la furia, el resentimiento, el odio; con el deseo (o la necesidad) de vengarme de personas que me hicieron daño.

A decir verdad, no sé si verdaderamente se extinguió esa furia —con todo lo que conlleva— o solamente disminuyó.

He reducido el tiempo de uso de mi Smart TV, al mínimo; he seguido traduciendo textos y entrevistas de Noam Chomsky, pero no he comenzado todavía a escribir sobre mi sanación, que puedo alcanzar si soy capaz de asumir mi historia de vida —la violencia que ha dominado mi existencia— con sus causas, el origen de eso —la parte negativa de la naturaleza humana, la destructividad, perpetrada principalmente por mis padres y con la participación de muchas otras personas—.

Debo incluir en esos escritos la parte rescatable de mi historia de vida, esto es, las características positivas, poco comunes —cualidades— que presento, en buena parte porque durante mi tardía adolescencia y temprana juventud fui capaz de autoevaluarme de una manera objetiva, decidí esforzarme para superar mis muy graves deficiencias (sobre todo académicas, intelectuales), así lo hice y eso me fortaleció en gran medida.

Hoy —en apariencia tarde, con 62 años de edad (nací en abril de 1964)— he aprendido a convertirme en mi mejor compañía, a estar conmigo. La soledad ya no me lastima, mucho menos me atemoriza o me aterra.

Si consigo liberarme de un peso descomunal —el resentimiento, la furia, con el deseo irrefrenable de cobrar venganza—, mi creatividad aflorará de manera natural, lo cual sofocará la parte destructiva que llevo conmigo. Con esto quiero decir que he sido proclive a la violencia, emocionalmente inestable por padecer una grave patología mental, un trastorno (límite) de la personalidad; pero, a decir verdad, no soy tan violento, mucho menos peligroso —como se me ha descrito, incluso se ha propagado información sobre mi persona, violando la ley de protección de datos personales— pero debo apartar eso de mi mente porque es parte del síntoma más problemático de la neurosis que padezco: la obsesión.

 No soy peligroso, lo que sucede es que no soy inofensivo; quien no se meta conmigo no tiene nada que temer de mí.

Ayer sábado, al caer la noche salí con mi mascota, mi perrita Clara, a un breve paseo a pie, nos dirigimos a un parque frecuentado por muchas personas porque se encuentra en una zona densamente poblada. Me topé con una pareja en mi rango de edad, que caminaba con su mascota, una perrita de talla pequeña. El tipo proyectaba una mala imagen, caminaba con dificultad; a mi parecer, el evidente deterioro de su salud no se debía a su edad avanzada, sino a vivir con malos hábitos. La señora me preguntó por mi mamá (octogenaria, nacida en enero de 1942, 22 años antes que yo), a lo que yo respondí que se encuentra en un estado vecino, a unos 300 km de distancia; omití decir que ahora vive con una hermana cuatro años menor que yo y con su familia en un destino de playa. El tipo me preguntó (o más bien afirmó) por mi mascota, mi perrita Clara.

—Ya tiene mucho tiempo contigo, ¿verdad?

   Sí, nueve años— respondí yo.

Individuo de mal aspecto, actitud hostil que se reflejaba en la expresión de su rostro y en el tono de su voz; tantas personas así.

A riesgo de parecer narcisista, diré que yo proyecto una imagen poco común, en un sentido positivo, que incluso podría parecer excepcional, principalmente debido a la precariedad de tantísimas personas —una descomposición social masiva, algo terrible—.

La envidia aflora por todas partes porque abundan los ratones emasculados, roedores eunucos que decidieron castrarse a sí mismos, abrazaron y cultivaron la debilidad —tanto física como mental— con su impotencia vital.

Esa baja pasión, la envidia que mi presencia ha despertado en otras personas (sobre todo del sexo masculino), ha sido una de las causas de la violencia que ha dominado mi historia de vida. Durante los últimos años (casi cinco, a raíz de que perdí mi empleo en una empresa farmacéutica, un martes 17 de agosto de 2021) he vivido un estrés postraumático y han brotado en mi mente decenas o cientos de recuerdos de todas las épocas de mi vida, en que muchos individuos me agredieron sin que yo les diera el menor motivo.

¿Cómo explicar esto? Pese a que muchas personas me identificaron como muy inteligente desde mi temprana infancia, nunca fui un buen estudiante. Durante mi niñez fui muy activo en lo físico, pero no practiqué ningún deporte como tal, mas en mi adolescencia comencé a convertirme en un deportista y con una genética favorable (algo que no conlleva ningún mérito, es algo que me dio vida) y mediante la adopción de buenos hábitos de alimentación y todo lo que tiene que ver con higiene, me desarrollé bien. Proyectaba la imagen de un deportista de alto rendimiento, pero cuando competí, mi desempeño fue en extremo modesto; en realidad nunca destaqué.

Durante mi tardía adolescencia (cursando la preparatoria, bachillerato) me evalué a mí mismo de una manera objetiva y llegué a la conclusión de que presentaba deficiencias académicas graves en extremo; no había aprendido siquiera aritmética, sabía sumar y multiplicar, pero no restar ni dividir.

Me matriculé en una licenciatura en ingeniería al ingresar a la universidad —lo cual parecería un absurdo— y mi desempeño fue (como cabría esperar), terrible. Unos años más tarde, me discipliné y empecé a pasar muchas horas en mi dormitorio estudiando como autodidacta y así logré dominar la aritmética, aprendí álgebra, geometría analítica, cálculo diferencial e integral, con lo que sigue, materias de física e ingeniería, etc.

Eso me fortaleció en gran medida y a ello atribuyo mi capacidad para evitar el abuso de sustancias, drogas legales (tabaco y alcohol) y no legales (que a mi parecer no es necesario mencionar). No afloraba en mi psiquis un dolor de gran intensidad, cuyo origen habría sido percibir en mí a un individuo débil y cobarde, que decidió no esforzarse en aquello que parecía difícil y muy difícil, optando en cambio por refugiarse en la fantasía, desarrollando así una patología narcisista muy grave, como hicieron antagonistas míos, algunos de los cuales me agredieron y lo que me hicieron pudo incluso haberme costado la vida.

Además, mi fisonomía no es la de un mestizo —eso soy y nunca he pretendido ser otra cosa—, sino la de un hombre de raza caucásica. No sé de dónde vinieron mis antepasados, tal vez de un imperio que mandó a mi país en el siglo XIX a un miembro de su realeza para que se convirtiera en emperador en una nación recién independizada, por petición de los conservadores, partidarios de la mayor injusticia y desigualdad social; lo más indeseable para mí, necrófilos que parecerían seres demoniacos.  

Mi piel es muy blanca, mi estatura se encuentra arriba del promedio y mi anatomía es la de un hombre delgado, físicamente apto, razonablemente fuerte. Quien entabla un diálogo conmigo percibe en mí a un hombre con un nivel intelectual / cultural poco común. Rodeado de individuos del sexo masculino, varones (hombres) que no viven con buenos hábitos, consumen bebidas azucaradas, refresco, refresco negro (de cola), bebidas alcohólicas, alimentos ultra-procesados (carentes de nutrientes y en cambio tóxicos), tabaco e incluso fármacos y drogas no legales; individuos que llevan vidas sedentarias, etc., la imagen que proyecto lastima a muchos y no pocos manifiestan conductas de agresión y hostilidad, la mayor parte del tiempo de manera cobarde.

La parte positiva de mi existencia es prueba contundente de que no soy un perdedor, un paria, un lacra; en cambio podría ser considerado lo contrario, pero eso es algo que tampoco debe merecer mi atención. Nunca he vivido en un concurso de popularidad, he mostrado tendencias a ser asocial, un solitario y un inadaptado.

Hubo un momento en que esa soledad, esa incapacidad para hacerme de un círculo social e incluso de una pareja provocó tanto dolor psíquico que pudo haber sido el detonante para que pusiera fin a mi vida. Hoy me siento bien en soledad, no busco a nadie, siento que podría seguir así durante el tiempo que me quede de vida.

Lo más importante es trascender, como el resto de los seres humanos. Esto no es una manifestación de megalomanía (delirios de grandeza), sino lo que según Erich Fromm (uno de los padres del psicoanálisis, mi gran maestro) caracteriza al ser humano, esa necesidad de trascender.

Puedo usar la escritura para manifestar esa creatividad. Lo voy a intentar.

sábado, 8 de agosto de 2026

Noam Chomsky: Entender la Crisis — Mercados, el Estado e Hipocresía

 


Párrafos selectos de una entrevista publicada en Foreign Policy in Focus, realizada por Sameer Dossani, 10 de febrero de 2009

Tomado de una cita de Chomsky en X (antes Twitter) @chomsky_quotes 




CHOMSKY: Resulta más bien impactante percibir que el consenso sobre cómo enfrentar la crisis en los países ricos es casi lo opuesto al consenso sobre cómo los países pobres deben lidiar con crisis económicas similares. Cuando los así llamados “países en desarrollo” enfrentan una crisis financiera, las reglas del Fondo Monetario Internacional son: eleva los intereses, reduce el crecimiento económico, aprieta el cinturón, paga tus deudas (a nosotros), privatiza, y todo lo demás. Eso es lo opuesto a lo que se prescribe aquí, que es disminución en las tasas de interés, verter dinero del gobierno para estimular la economía, nacionalizar (pero no uses esa palabra), y todo lo demás. Así que, sí, hay unas reglas para los pobres y otras reglas muy diferentes para los poderosos. No hay ninguna novedad en ello.

En lo referente al Fondo Monetario Internacional, no es una institución independiente. Es en buena parte una rama del Departamento del Tesoro de Estados Unidos —no oficialmente, pero es en gran medida como funciona. El Fondo Monetario Internacional es descrito por un Director Ejecutivo de Estados Unidos como “el encargado de hacer cumplir las reglas de la comunidad crediticia”. Si un préstamo o una inversión de un país rico a un país pobre no funciona adecuadamente, el FMI se asegura de que los prestamistas no enfrenten consecuencias por ello. En un sistema capitalista —que por supuesto, los prestamistas y quienes los protegen consideran indeseable—, no funcionaría de esa manera.

Por ejemplo, supongamos que yo te presto dinero, y sé que existe la posibilidad de que no te sea posible pagar. Entonces fijo tasas de interés muy altas, y así me aseguro de que, si tú te colapsas, obtendré eso como mínimo. Ahora supongamos que en algún momento no te es posible pagar la deuda. En un sistema capitalista ese sería mi problema. ¿Hice un préstamo arriesgado, gané mucho dinero mediante altas tasas de interés y ahora tú no puedes pagar? Ok, es una mala situación para mí. Pero no es así como funciona nuestro sistema. Si los inversionistas hicieron préstamos arriesgados, digamos, a Argentina y esa nación no puede pagar, es entonces cuando interviene el FMI, que hace cumplir las reglas de la comunidad crediticia, y dicta que la población de Argentina debe pagar. Si tú no puedes pagar el préstamo que yo te hice, no diré que tus vecinos deben hacerlo. Pero eso es lo que el FMI sí hace. Dice el FMI que la población de un país debe pagar una deuda que no tiene nada que ver con sus habitantes, se acostumbraba entregar el dinero a dictadores, o a élites acaudaladas, que enviaban lo enviaban a Suiza o a algún otro lugar, pero los pobres que viven en el país, tienen que pagar. Y más aún, si te presto dinero y tú no puedes pagar, en un sistema capitalista no puedo pedir a mis vecinos que me paguen, pero el FMI sí lo hace, a los contribuyentes estadounidenses, que ayudan a asegurar que se proteja a los prestamistas y los inversionistas. Así que, sí, el FMI hace cumplir las reglas de la comunidad crediticia; lo cual es un ataque radical al sistema a los principios básicos capitalistas, como lo es la economía en su totalidad cuando se basa en el sector estatal, pero eso no cambia la retórica. Es algo que se oculta, y se hace virtualmente invisible.  

Lo que dijiste sobre el cono sur es absolutamente acertado. Durante varios años habían intentado sustraerse a este desastre económico neoliberal total. Una de las posibilidades era, por ejemplo, Argentina sencillamente no pagó sus deudas, o más bien, las reestructuró y después compró parte de ellas. Y el presidente de Argentina dijo que “vamos a deshacernos del FMI” mediante estas medidas. Y, ¿qué estaba sucediendo con el FMI? Estaba en problemas, perdía capital y prestamistas, y por lo tanto, su capacidad para funcionar como el que hace cumplir las reglas de la comunidad de crédito. Pero esta crisis está siendo usada para restructurarlo y revitalizarlo.

También es cierto que los países son conducidos hacia la exportación de mercancías; esa es la variante de desarrollo que ha sido diseñada para ellos. Enfrentarán problemas si los precios de las mercancías se desploman. No es en el 100 por ciento de los casos, pero en el cono sur, los países cuyo desempeño ha sido razonablemente bueno, dependen en gran medida de la exportación de mercancías; dependen en realidad de la exportación de materias primas. Es el caso para los más exitosos, como Chile, que es considerado el favorito. Su economía se ha basado en gran medida en exportaciones de cobre. La compañía de cobre más grande del mundo es CODELCO, nacionalizada por el presidente Salvador Allende y nadie ha intentado privatizarla en su totalidad porque se trata de una enorme fuente de ingresos. Ha sido socavada, de modo que controle menos que en el pasado esa exportación de cobre, pero todavía provee una gran parte de la base tributaria de la economía chilena y es también un gran productor de ingresos. Es una compañía de cobre nacionalizada manejada de manera eficiente. Pero depender de la exportación de cobre implica ser vulnerable ante el declive en el precio de mercancías. Las otras exportaciones de chile, como frutas y vegetales que son adaptadas por el mercado estadounidense por sus diferencias en las estaciones del año, también son vulnerables. Y en realidad no se ha hecho mucho para desarrollar al país y superar su dependencia de las exportaciones de materias primas; se ha hecho algo, pero no lo suficiente. Lo mismo puede decirse de otros países que hasta el momento han sido exitosos. Puedes analizar las tasas de crecimiento en Perú y en Brasil, dependen en gran medida de la soya y de otras exportaciones de agricultura o minerales; lo cual no forma una base sólida para una economía.

Excepciones muy importantes a esto son Corea del Sur y Taiwán. Eran países muy pobres; el nivel de Corea del Sur a finales de la década de 1950 era tal vez el de Gana en la actualidad, pero se desarrolló siguiendo el Modelo D Japonés, violando todas las reglas del FMI y de las economías occidentales, desarrollándose en gran medida como lo habían hecho los países occidentales, mediante una dirección sustancial e involucramiento del sector estatal. Así, Corea del Sur, por ejemplo, construyó una importante industria de acero, una de las más eficientes en el mundo, violando flagrantemente las directrices del IMF y del Banco Mundial, que afirmaban que era imposible. Pero se logró mediante la intervención del estado, mediante la canalización de recursos y también mediante la restricción de fugas de capital. Tales fugas son un problema grave para un país en desarrollo, y también para la democracia. La fuga de capitales puede ser controlada con las reglas Bretton Woods, pero fueron adoptadas hasta hace 30 años. En Corea del Sur, se puede aplicar la pena capital por fuga de capital. Así desarrollaron una economía muy sólida, como hizo Taiwán; China es otra historia, pero también violaron las reglas, radicalmente, y es el modo como está llegando a su fin resulta un asunto complejo. Pero se trata de fenómenos de gran magnitud en la economía internacional. Inversión gubernamental.

 

jueves, 6 de agosto de 2026

Tweet de Israel Exposed @xIsraelExposedx, sobre un buen judío israelí (traducción del inglés al español)

 


Yonatan Rothschild, un hombre judío ortodoxo, explica por qué todos los días hace acto de presencia para proteger a palestinos y para luchar contra los colonos.

Representa a un fragmento diminuto de la sociedad israelí, pero merece ser visto.

                      ¿Qué libro es ese?

                      Mahmoud Darwish… Mahmoud Darwish es un poeta palestino.

                      ¿Amas su obra?

                      Sí, amo la poesía y necesito saber quiénes son mis hermanos. Por lo tanto, leo su poesía.

                      ¿Por qué estas hoy aquí?

                      Porque hay dos granjas en este lugar. Es el área y también un puesto de avanzada donde los colonos torturan a los beduinos; y eso verdaderamente lastima mi corazón. Principalmente porque seres humanos —a quienes, de acuerdo con el Torá, estamos obligados a amar—, están siendo atormentados. Entonces, no puedo hacer nada. Es una mala situación porque no hay nadie que les ayude, excepto Dios. Y el hecho de que nosotros estemos aquí elimina un poco del fuego dirigido a los beduinos y así pueden sobrevivir un día más.


miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Qué es Sabotaje Social y cuál es su Conexión con el Lugar de Trabajo? @stopworkplacebu en X (antes Twitter)

 


El sabotaje social representa un patrón de conducta peligroso que aparece principalmente en entornos profesionales y en comunidades sociales. Las acciones deliberadas de sabotaje social son llevadas a cabo para dañar el trabajo profesional de alguien, sus relaciones y su senda hacia el éxito. El propósito principal de estas acciones deliberadas es dañar la reputación profesional de la persona y sus logros. El sabotaje social se diferencia de la violencia típica en que funciona como un método estratégico para afectar a objetivos particulares. Una persona podría arruinar intencionalmente la presentación de un compañero de trabajo para obtener una ventaja proveniente de una idea concebida por ese compañero, o para obstaculizar su avance profesional. La naturaleza deliberada del sabotaje social lo convierte en un arma tanto estratégica como destructiva que usan individuos para derrotar a otros en situaciones competitivas.

El sabotaje en el lugar de trabajo se manifiesta mediante ataques a compañeros y propagación de rumores mal intencionados que dañan su situación profesional. Este comportamiento da lugar a un ambiente de trabajo insano que provoca una disminución en la satisfacción del empleado y altas tasas de rotación de personal. Las personas que practican el sabotaje social piensan que su conducta destructiva les será útil para ganar ventajas en lo profesional, resultado del derrumbe de sus competidores. El comportamiento destructivo del sabotaje social se manifiesta mediante dos métodos principales: reteniendo información de importancia crucial necesaria para la finalización de una tarea y mediante la atribución del mérito por el rendimiento por el trabajo que corresponde a otros empleados. El comportamiento destructivo dirigido contra una persona provoca dificultades para el equipo y afecta la calidad del trabajo. Un clima laboral en el que se da el sabotaje de forma frecuente, da lugar a un entorno en el que la confianza desaparece y los miembros del equipo dejan de trabajar juntos de manera efectiva.

El acoso y el sabotaje social existen juntos, pero funcionan con objetivos diferentes. El acoso social se da para provocar dolor emocional y malestar a individuos en específico. Ese comportamiento tiene como objetivo aspectos individuales de la vida de una persona, incluyendo su apariencia física y sus relaciones sociales, lo cual puede afectar gravemente a la salud mental. El sabotaje social funciona como un comportamiento estratégico que permite a quienes lo perpetran lograr sus objetivos en lo profesional o en su posición social. Es necesario que en las organizaciones se comprendan estas distinciones, para poder desarrollar soluciones efectivas a estos comportamientos en los entornos laborales. Identificar estos comportamientos permite a las organizaciones desarrollar medidas de protección que contribuyen a asegurar que los entornos laborales sean más seguros. Los trabajadores necesitan tener a su disposición sistemas de reporte que los protejan de conductas lesivas persistentes careciendo de la ayuda que necesitan.

La intimidación en el lugar de trabajo, conocida como acoso y abuso vicario, se combina frecuentemente con tácticas de sabotaje social. Un grupo de empleados se dedican a destruir la confianza que alguien tiene de sí mismo y su auto valía profesional, lo cual puede dar lugar a una violencia en el entorno laboral, que se conoce como acoso. El comportamiento consiste en una labor de conjunto que realizan miembros de un equipo con la participación de un supervisor o de un jefe para dañar y aislar a la persona y propagar información falsa, y crear obstáculos en sus tareas profesionales. El objetivo primario del sabotaje social y la intimidación son afines porque ambos tienen la intención de eliminar a sus víctimas de las funciones que desempeñan dentro de la organización, o reducir su impacto en lo profesional.

Una forma de sabotaje en un entorno laboral es mediante el acaparamiento de la información, lo cual representa una forma de control coercitivo y sabotaje en el lugar de trabajo, pues frecuentemente involucra retener información, lo cual puede poner en riesgo la seguridad del empleado. Este comportamiento puede manifestarse también como una táctica para socavar la competencia del empleado contra el que va dirigido, al restringir el acceso a información necesaria, dificultando así su capacidad para realizar sus tareas de manera eficiente. Tales dinámicas son prevalentes en ambientes laborales tóxicos, donde individuos, independientemente de su género, podrían involucrarse en esta práctica para concretar su dominio y mantener el control sobre compañeros de trabajo, lo cual provoca ansiedad, trastorno por estrés postraumático (TEPT), y ataques de pánico.

Organizaciones, gerencias y Recursos Humanos deben establecer sistemas transparentes de apoyo para detener el sabotaje social y el acoso en el lugar de trabajo. La capacitación de los empleados sobre los efectos de estos comportamientos ayudará a las organizaciones a detener su ocurrencia. Los empleados necesitan analizar sus conflictos abiertamente, y las organizaciones deben establecer canales específicos para el reporte de incidentes, que permitan a los empleados informar sobre problemas SIN REPRESALIAS o el temor a perder el empleo. Los líderes deben mostrar conductas de apoyo porque eso establece el punto de referencia que todos los miembros del equipo deben seguir. Un clima laboral que promueve la honestidad y el trabajo de equipo en lugar del engaño y el sabotaje, fomentará en los empleados la creación de contribuciones positivas a la cultura organizacional. El desarrollo de tal ambiente constituye una salvaguarda para los empleados, mientras fortalece las relaciones de equipo, lo cual da como resultado un mejor desempeño de todos sus miembros. Yo recomiendo este nuevo libro de trabajo sobre el curso de Recursos Humanos, Textos de Comunicación para Empleados, para quien se encuentra en una situación en la que resulta difícil encontrar las palabras, ya sea para comunicarse de manera efectiva o para reportar problemas sin preocuparse por el riesgo de represalias. 

Nosotros ofrecemos una variedad de libros de trabajo para cursos educacionales, asesoramiento y capacitación para la vida en el lugar de trabajo, desarrollo de agendas digitales personales y profesionales diseñadas para reducir los impactos negativos de un clima laboral tóxico. El Libro de Trabajo del Curso Rápido de Referencia Guía (Quick Reference Guide Course Workbook) es un recurso fantástico, con más de 260 páginas de consejos, sugerencias y estrategias para ayudar a los empleados a empoderarse a sí mismos.

What Every Target of Workplace Bullying Needs to Know (Lo que Toda Víctima de Violencia en el Lugar de Trabajo Necesita Saber) es también un recurso asombroso para quienes han sido blanco de acoso en el lugar de trabajo. Nuestros recursos proporcionan las herramientas a individuos para que puedan perfeccionar sus habilidades, fomentar el desarrollo de relaciones positivas y mejorar el bienestar general. Combinando la guía práctica con estrategias viables, empoderamos a los empleados para que manejen los desafíos de manera efectiva, se promueve una cultura de trabajo más saludable y se cultiva el crecimiento personal, lo cual al final conduce a una vida profesional más gratificante. Imagen proporcionada por FreePik.

Agradezco que usted tome el tiempo para establecer una conexión conmigo. Confío en que a usted le haya parecido agradable e informativo. Si desea permanecer actualizado con mis futuros artículos y tener a su alcance recursos valiosos, por favor considere la posibilidad de subscribirse. Gracias por su interés continuo y por su apoyo.

Ann




viernes, 31 de julio de 2026

Matar un Ruiseñor, novela de Harper Lee, de Wikipedia en inglés, cuarta parte

 


Elementos autobiográficos

Harper Lee dijo que Matar un Ruiseñor no es una autobiografía, sino más bien un ejemplo de cómo un autor “debe escribir sobre lo que conoce apegándose a la verdad”. Sin embargo, varias personas y eventos de la infancia de Lee guardan un paralelo con el personaje ficticio Scout. Amasa Coleman Lee, padre de Harper, fue un abogado similar a Atticus Finch. En 1919, defendió a dos hombres de raza negra acusados de haber cometido un homicidio. Después de que fueron convictos, colgados y mutilados, nunca litigó otro caso criminal. El padre de Lee fue también editor del periódico Monroeville. Aunque más partidario y promotor de la segregación racial que Atticus, gradualmente se volvió más liberal durante sus años más tardíos. Siendo una bebé, Scout perdió a su madre, mientras que Harper Lee tenía 25 años de edad cuando su madre, Frances Cunningham Finch, murió. Fue proclive a una condición nerviosa que dio lugar a que se mostrara mental y emocionalmente ausente.

Lee dio forma al personaje de Dill basándose en Truman Capote, su amigo de la infancia que en esa época llevaba el nombre Truman Persons. Como Dill vivió a un lado de la casa de Scout durante el verano, Capote vivió junto a la casa de Lee con sus tías mientras su madre visitaba la ciudad de Nueva York. Igual que Dill, Capote tenía una imaginación impresionante y un don para relatos fascinantes. Tanto Lee como Capote amaban la lectura, y fueron niños atípicos en ciertos aspectos: Lee era una niña poco femenina siempre dispuesta a pelear, y Capote era ridiculizado por su vocabulario destacado y un ceceo. Ella y Capote ideaban y actuaban historias que escribían usando una vieja máquina de escribir Undewood, que el padre de Lee les había dado. Se hicieron buenos amigos cuando ambos se sintieron alineados de sus compañeros; Capote llamó a ambos “gente distanciada”. En 1960, Capote y Lee viajaron juntos a Kansas para investigar los homicidios múltiples que fueron la base para la novela no-ficticia de Capote A Sangre Fría.

En la calle donde vivía la familia Lee, residía una familia cuya vivienda estaba siempre cubierta con madera; eso sirvió como modelo para los personajes de la familia Radley. El hijo de la familia enfrentó dificultades legales y por bochorno, su padre lo mantuvo en casa durante 24 años. Se mantuvo oculto hasta que fue virtualmente olvidado; murió en 1952.


El origen de Tom Robinson es menos fácil de vislumbrar, aunque muchos han especulado que este personaje fue inspirado por varios modelos. Cuando Lee contaba con 10 años de edad, una mujer blanca cerca de Monroeville acusó a un hombre de raza negra, de nombre Walter Lett, de haberla violado. La historia y el juicio fueron cubiertos por el periódico del padre de Harper Lee, que informó que Lett fue sentenciado a muerte. Después de que aparecieron una serie de cartas que afirmaban que Lett había sido falsamente acusado, su sentencia fue conmutada a prisión de por vida, donde murió de tuberculosis en 1937. Académicos creen que las dificultades de Robinson reflejan el caso de mala fama de los Scottsboro Boys, en que nueve hombres de raza negra fueron condenados habiendo sido acusados de haber violado a dos mujeres de raza blanca, con evidencia insustancial. Sin embargo, en el año 2005, Lee declaró que ella tuvo en mente algo menos sensacional, aunque el caso Scottsboro sirvió “el mismo propósito” para ilustrar los prejuicios sureños. Emmett Till, un adolescente negro que fue asesinado por —supuestamente— haber flirteado con una mujer blanca en Mississippi en 1955, y cuya muerte es considerada un catalizador para el Movimiento por los Derechos Humanos, es también considerado un modelo para la creación del personaje Tom.


martes, 28 de julio de 2026

Nuestra Política de Buen Vecino, extracto de un libro de Noam Chomsky. Segunda parte

 

Nuestra Política de Buen Vecino

Noam Chomsky

Tomado de Lo que el Tío Sam Realmente Desea, 1992

 

Our Good Neighbor Policy, by Noam Chomsky (Excerpted from What Uncle Sam Really Wants)

Durante la administración Kennedy, la misión de la milicia dominada por los Estados Unidos en América Latina fue modificada, pasó de “defensa hemisférica” a “seguridad interna” (que prácticamente significa guerra contra tu propia población). Esa fatídica decisión llevó a “dirigir complicidad (estadounidense)” en “los métodos de escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler”, en el juico retrospectivo de Charles Maechling, que estuvo a cargo de los planes de contrainsurgencia entre 1961 y 1966.

La administración Kennedy realizó los preparativos para el golpe de estado militar de 1964 en Brasil, ayudando a destruir la democracia brasileña, que estaba asumiendo una independencia excesiva. Estados Unidos dio un apoyo entusiasta al golpe de estado, mientras los líderes militares instituyeron un estado de seguridad nacional estilo nazi con tortura, represión, etc. Eso inspiró una oleada de desarrollos similares en Argentina, Chile y en todo el hemisferio, entre mediados de los años sesentas y hasta los ochentas, un periodo extremadamente sangriento.

(Pienso que, en términos legales, se cuenta con evidencia muy sólida para procesar a todos los presidentes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Todos han sido criminales de guerra o se involucraron en la comisión de crímenes de guerra muy graves).

La milicia típicamente procede a la creación de un desastre económico, siguiendo frecuentemente las instrucciones de los consejeros estadounidenses, y entonces transfiere la responsabilidad a civiles para que ellos la administren. Un control militar encubierto deja de ser necesario, pues se dispone de nuevos recursos, por ejemplo, se ejercen controles mediante el Fondo Monetario Internacional (que, como el Banco Mundial, presta fondos a naciones del Tercer Mundo en gran medida proporcionados por las potencias industriales).

A cambio de los préstamos, el Fondo Monetario Internacional impone “liberalización”: una economía abierta al control y a la penetración extranjera, con severa disminución de servicios para la población general, etc. Estas medidas trasladan un poder aún más firme hacia las manos de las clases opulentas e inversionistas extranjeros (“estabilidad”) y refuerzan las clásicas sociedades de dos niveles del Tercer Mundo, los súper ricos (y una clase profesional que les presta sus servicios, relativamente estable en lo económico) y una masa enorme de gente que sufre, empobrecida

El endeudamiento y el caos económico dejado por la milicia garantiza en gran medida que las reglas del Fondo Monetario Internacional sean seguidas, a menos que fuerzas populares intenten ingresar en la arena política, en cuyo caso los militares tendrían que reinstalar la “estabilidad”.

Brasil es un caso ilustrativo. Por su abundancia de recursos naturales que debe ser uno de los países más ricos del mundo, y cuenta también con un alto desarrollo industrial, Pero, gracias en gran medida al golpe de estado de 1964 y al muy elogiado término “milagro económico” que siguió (sin mencionar la tortura, homicidio y otros recursos de “control de la población”), la situación de muchos brasileños es probablemente equivalente a la de Etiopía – mucho peor que en Europa Oriental, por ejemplo.

El Ministerio de Educación informa que más de un tercio del presupuesto para la educación se usa para comidas escolares, porque la mayoría de los estudiantes en escuelas públicas comen en los planteles, o en ningún lugar.

De acuerdo con una revista del Sur (una revista de negocios que informa sobre el Tercer Mundo), la tasa de mortalidad infantil de Brasil es mayor que la de Sri Lanka. Un tercio de su población vive bajo la línea de pobreza y “varios millones de niños abandonados piden limosna, roban e inhalan pegamento en las calles. Para veintenas de millones, el hogar es una choza en un tugurio… o crecientemente, un espacio bajo un puente”.

Ese es Brasil, uno de los países más ricos del mundo, en lo referente a recursos naturales.

La situación es similar en América Latina. Solamente en Centroamérica, el número de personas asesinadas por fuerzas apoyadas por Estados Unidos a finales de la década de los años 1970s, anda en unas 200,000, porque movimientos populares que buscaban democracia y reforma social fueron decimados. Estos logros califican a los Estados Unidos como una “inspiración para el triunfo de la democracia en nuestra época”, según las palabras de admiración de la Nueva República neoliberal. Tom Wolfe nos dice que la década de los años 1980s fueron “uno de los momentos más grandiosos que la humanidad ha experimentado”. Como Stalin solía decir, estamos “mareados por el éxito”.



Nuestra Política de Buen Vecino, extracto de un libro de Noam Chomsky. Primera parte

 

Nuestra Política de Buen Vecino

Noam Chomsky

Tomado de Lo que el Tío Sam Realmente Desea, 1992

 

Our Good Neighbor Policy, by Noam Chomsky (Excerpted from What Uncle Sam Really Wants)




¿Se ha seguido los principios de (George F.) Kennan? ¿Hasta qué grado hemos suprimido toda preocupación por “objetivos vagos e irreales tales como derechos humanos, elevar los estándares de vida, y la democratización? Ya he analizado nuestro “compromiso con la democracia”, pero ¿qué hay de los otros dos temas?

Enfoquémonos en América Latina y comencemos echando un vistazo a los derechos humanos. Un estudio de Lars Schoultz, el especialista académico líder en el tema de derechos humanos, muestra que “la ayuda de los EEUU ha fluido de manera desproporcionada hacia gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos”. No tiene nada que ver con qué tanto necesita ayuda un país, solamente tiene que ver con su disposición a servir a los intereses de la riqueza y el privilegio.


Estudios más a fondo del economista Edward Herman revelan una cercana correlación mundial entre tortura y ayuda estadounidense, y también brinda una explicación: ambas se correlacionan independientemente con la mejora del clima para las operaciones de negocios. En comparación con ese principio moral guía, tales asuntos como tortura y masacres, palidecen hasta parecer insignificantes.


¿Y qué de elevar los estándares de vida? Supuestamente se atendió eso por la Alianza Para el Progreso del presidente Kennedy, pero la clase de desarrollo impuesta fue orientada en su mayor parte hacia las necesidades de los inversionistas estadounidenses. Atrincheró y extendió el sistema existente que hace que los latinoamericanos produzcan cultivos para la exportación y se disminuyan los cultivos de subsistencia como maíz y frijol producidos para consumo local. Bajo programas de la Alianza, por ejemplo, se incrementó la producción de carne de res mientras disminuyó su consumo.


 Este modelo de agro-exportación generalmente produce un “milagro económico” en el que el Producto Interno Bruto se eleva en gran medida, mientras la población muere de inanición. Cuando se persiguen tales políticas, aparece inevitablemente una oposición popular, de manera instantánea, que puede ser suprimida mediante el terror y la tortura. (El uso del terror se encuentra profundamente inculcado en nuestro carácter. En el pasado, en 1818, John Quincy Adams elogió la “eficacia benéfica” del terror al lidiar con “hordas mixtas de indios y negros sin ley”. Escribió eso para justificar las matanzas de Andrew Jackson en Florida, que virtualmente aniquilaron a la población nativa y dejaron a la provincia española bajo control de los Estados Unidos, algo que impresionó en gran medida a Thomas Jefferson y a otros que compartían sus ideas).

El primer paso es el uso de la policía. Son críticos porque pueden detectar descontento en sus inicios y eliminarlo antes de una “cirugía mayor” (como la denominan los documentos de planeación) se haga necesaria. Si una cirugía mayor se vuelve necesaria, contamos con el ejército. Cuando ya no podemos controlar al ejército de un país latinoamericano —en particular uno de la región Caribe-Centro América— llega el momento de derrocar a su gobierno.

Países que han intentado revertir el patrón, tales como Guatemala bajo los gobiernos capitalistas democráticos de Arévalo y Arbenz, o el de República Dominicana bajo el régimen capitalista democrático de Bosch, se convirtieron en blanco de la hostilidad y violencia de Estados Unidos.

El segundo paso es usar a la milicia. Estados Unidos ha intentado siempre establecer relaciones con la milicia en países extranjeros, porque esa es una de las maneras de derrocar a un gobierno que se ha salido de su control. Es así como se fincó la base para los golpes de estado militares en Chile en 1973 y en Indonesia en 1965.

Antes de los golpes de estado, mostrábamos mucha hostilidad hacia los gobiernos de Chile e Indonesia, pero seguíamos enviándoles armas. Mantener buenas relaciones con los oficiales adecuados para que ellos derroquen al gobierno, para tu beneficio. El mismo raciocinio motivó el flujo de armas de Estados Unidos a Irán vía Israel a principios de los años de la década de 1980, de acuerdo con altos oficiales israelíes involucrados, hechos bien conocidos en 1982, mucho antes de que se tomara algún rehén.