sábado, 5 de septiembre de 2026

Estudio autodidacta. Conceptos de la teoría de la personalidad, de Sigmund Freud

 


Tomado del libro Introduction to PSYCHOLOGY, de Dennis Coon


Sigmund Freud, un médico vienés, se interesó en la personalidad cuando se percató de que muchos de los problemas de los pacientes no parecían tener su origen en causas físicas.

La Estructura de la Personalidad

Freud percibió la personalidad como un sistema dinámico dirigido por tres estructuras mentales, el ello, el yo y el superyó. Cada uno es un sistema complejo por derecho propio. De acuerdo con Freud, la mayor parte del comportamiento involucra actividad de los tres en su conjunto.

EL ELLO El ello se compone de impulsos e instintos biológicos innatos presentes desde el nacimiento. Es egoísta, irracional, impulsivo y totalmente inconsciente. El ello opera sobre el principio del placer. Esto significa que los impulsos de búsqueda de placer de todo tipo son expresados con toda libertad. Si la personalidad de todos se hallara bajo el control único del ello, el caos reinante resultaria inconcebible.

Freud ideó el ello como una fuente de energía para la psique, o personalidad, en su totalidad. Esta energía, llamada libido, fluye desde los instintos de vida (llamados Eros).

De acuerdo con Freud, la libido promueve la supervivencia, subyace bajo los deseos sexuales y es expresada siempre que buscamos placer. Freud describió también un instinto de muerte, Tanatos, como él lo llamó, es responsable de los impulsos de agresividad y de destructividad.  Freud presentó como argumento la larga historia de la humanidad en lo referente a violencia y guerras, como evidencia de tales impulsos. La mayoría de las energías del ello, entonces, son dirigidas como una descarga de tensiones que tienen relación con agresión y sexo.

EL YO El yo es descrito en ocasiones como el “ejecutivo”, porque dirige las energías que se originan en el ello. El ello es como un monarca cuyo poder es imponente, pero debe depender de otros, que hacen lo que él les ordena. El ello puede solamente idear imágenes mentales de aquello que desea. (A esto se le da el nombre de “proceso primario de pensamiento”). El yo cobra fuerza al dirigir el comportamiento mediante la conexión de los deseos del ello con la realidad externa.

¿Existen otras diferencias entre el ello y el yo?

Sí. El ello opera sobre el principio del placer. El yo, en contraste, es guiado por el principio de realidad. Esto es, el yo retarda la acción hasta que la situación es práctica o adecuada. El yo es el sistema de pensamiento, planeación, solución de problemas y toma de decisiones. Es el control consciente de la personalidad.

EL SUPERYÓ El superyó actúa como un juez o como un censor de los pensamientos y de las acciones del yo. Una parte del superyó, la consciencia, refleja las acciones por las que una persona ha sido castigada. Cuando las normas de la consciencia no se satisfacen, el individuo es castigado internamente por sentimientos de culpa. Una segunda parte del superyó es el ideal del yo. El ideal del yo refleja aquellos comportamientos que los padres del individuo aprobaron o recompensaron. El yo ideal es una fuente de metas y aspiraciones. Cuando sus normas se satisfacen, sentimos orgullo. Mediante estos procesos, el superyó actúa como un “padre internalizado” que pone al comportamiento bajo control. En términos freudianos, una persona con un superyó débil se convierte en un delincuente, en un criminal, o desarrolla una personalidad antisocial. En contraste, un superyó demasiado estricto o severo puede causar inhibición, rigidez o culpa insufrible.


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