Tomado del libro Introduction to PSYCHOLOGY, de Dennis
Coon
Sigmund Freud, un médico
vienés, se interesó en la personalidad cuando se percató de que muchos de los
problemas de los pacientes no parecían tener su origen en causas físicas.
La Estructura de la Personalidad
Freud percibió la
personalidad como un sistema dinámico dirigido por tres estructuras mentales,
el ello, el yo y el superyó. Cada uno es un sistema complejo por derecho
propio. De acuerdo con Freud, la mayor parte del comportamiento involucra
actividad de los tres en su conjunto.
EL ELLO El ello se compone de impulsos e instintos
biológicos innatos presentes desde el nacimiento. Es egoísta, irracional,
impulsivo y totalmente inconsciente. El
ello opera sobre el principio del placer.
Esto significa que los impulsos de búsqueda de placer de todo tipo son expresados
con toda libertad. Si la personalidad de todos se hallara bajo el control único
del ello, el caos reinante resultaria inconcebible.
Freud ideó el ello
como una fuente de energía para la psique, o personalidad, en su totalidad. Esta
energía, llamada libido, fluye desde
los instintos de vida (llamados Eros).
De acuerdo con Freud, la
libido promueve la supervivencia, subyace bajo los deseos sexuales y es
expresada siempre que buscamos placer. Freud describió también un instinto de muerte, Tanatos, como él lo llamó, es
responsable de los impulsos de agresividad y de destructividad. Freud presentó como argumento la larga
historia de la humanidad en lo referente a violencia y guerras, como evidencia
de tales impulsos. La mayoría de las energías del ello, entonces, son dirigidas
como una descarga de tensiones que tienen relación con agresión y sexo.
EL
YO El
yo es descrito en ocasiones
como
el “ejecutivo”, porque dirige las energías que se originan en el ello. El ello
es como un monarca cuyo poder es imponente, pero debe depender de otros, que
hacen lo que él les ordena. El ello puede solamente idear imágenes mentales de
aquello que desea. (A esto se le da el nombre de “proceso primario de
pensamiento”). El yo cobra fuerza al dirigir el comportamiento mediante la
conexión de los deseos del ello con la realidad externa.
¿Existen otras
diferencias entre el ello y el yo?
Sí. El ello opera sobre
el principio del placer. El yo, en contraste, es guiado por el principio de realidad. Esto es, el yo
retarda la acción hasta que la situación es práctica o adecuada. El yo es el
sistema de pensamiento, planeación, solución de problemas y toma de decisiones.
Es el control consciente de la personalidad.
EL SUPERYÓ El superyó actúa como un juez o como un
censor de los pensamientos y de las acciones del yo. Una parte del superyó, la consciencia, refleja las acciones por
las que una persona ha sido castigada. Cuando las normas de la consciencia no
se satisfacen, el individuo es castigado internamente por sentimientos de
culpa. Una segunda parte del superyó es el ideal
del yo. El ideal del yo refleja aquellos comportamientos que los padres del
individuo aprobaron o recompensaron. El yo ideal es una fuente de metas y
aspiraciones. Cuando sus normas se satisfacen, sentimos orgullo. Mediante estos
procesos, el superyó actúa como un “padre internalizado” que pone al
comportamiento bajo control. En términos freudianos, una persona con un superyó
débil se convierte en un delincuente, en un criminal, o desarrolla una
personalidad antisocial. En contraste, un superyó demasiado estricto o severo
puede causar inhibición, rigidez o culpa insufrible.





No hay comentarios:
Publicar un comentario