martes, 1 de septiembre de 2026

Un mecanismo mental para suprimir un síntoma de mi neurosis: la obsesión, que conlleva vivir en el pasado. Primera parte

 

Al presentar su teoría de la personalidad, Erich Fromm afirma que el hombre (se usa esa palabra como sinónimo de ser humano), necesita trascender. Una manera positiva de lograr eso es el trabajo creativo. A riesgo de sonar narcisista, puedo decir que cuento con un talento para la escritura.





Hace tiempo (cerca de tres décadas, aproximadamente 28 años), escribí sobre el mal individuo que en enero de 1998 me violentó de una manera terrible, siendo mi jefe directo en el primer empleo de toda mi vida (en el que duré menos de tres meses), me acosó, intentó vejarme, denigrarme, humillarme. Esa violencia fue elevada al máximo durante la última semana de enero y el siguiente lunes 2 de febrero (1998), presenté mi renuncia.

Mi vida cayó a un precipicio.

Lo que hizo ese individuo fue un homicidio en grado de tentativa. Basándome en mi experiencia —la interacción con él durante unos 13 años, si bien durante un tiempo muy prolongado fue muy esporádica— escribí una narración en la que describía esas experiencias en que el megalómano había manifestado síntomas de su muy grave patología narcisista. Su violencia verbal era extrema, su furia parecía la de una mujer menopáusica histérica o incluso presa de un brote psicótico.

 


Una vez (unas semanas antes de que me contratara para ese empleo en una maquiladora electrónica), David me dio un video-cassette, formato VHS, para copiar un material sobre calidad usando dos videocaseteras. Esa cinta contenía material de un análisis clínico al que él se había sometido, en la etiqueta se había escrito: prurito anal.

¿Se quedó en la etapa anal este megalómano? Teoría de Sigmund Freud.

Muchos individuos a lo largo de toda mi vida —desde mi temprana infancia, mi padre en primer lugar—, me agredieron sin que yo les diera el menor motivo, simplemente porque yo estaba presente, porque existía, porque respiraba, etc. ¿Cuál sería el origen de esa violencia?

La envidia

Resulta difícil expresar esta idea porque la pregunta obvia es: ¿por qué envidia? Responder esa interrogante conlleva un riesgo imposible de eludir, ser mal interpretado, que quien lea lo que escribo me identifique (erróneamente) como narcisista.

Eso no debe preocuparme más


Otra persona (entre muchas) que me hizo mucho daño fue un médico psiquiatra (el último de tres, me atendió durante once años, si bien, de forma discontinua), al que vi por última vez cuatro meses después de que murió mi hermana menor. Yo había cumplido 42 años de edad, ella había muerto a los 33 años y medio, mi padre la había arruinado cuando ella terminó la enseñanza media superior y se disponía a ingresar a la universidad, e incluso poco tiempo después la atacó sexualmente, intentó violarla.

Ese médico psiquiatra conocía mi historia de vida. Sabía que yo había nacido muy mal, sin vista en el ojo izquierdo (solamente 35 por ciento de visión periférica, sin poder enfocar, estrabismo divergente), además de neuro-divergente (torpeza de movimientos extrema) y padeciendo un trastorno por déficit de atención (TDAH) nunca identificado, diagnosticado. Padecí desatención de mi madre y violencia sistemática de mi padre —nivel tortura psicológica— que me culpó de todo lo que estaba mal en su vida (violencia de la que él había sido objeto, décadas antes de que yo naciera) y siendo todavía un niño me hizo responsable de todo lo que estuvo mal a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Comencé en mi infancia (como a los 10 años de edad) a enfrentar esa adversidad, continué en mi adolescencia y en mi juventud. Actividad física para superar (en la medida de lo posible) mi problemática de torpeza extrema de movimientos —me tropezaba con mis pies—, salto de cuerda. En mi adolescencia empecé a practicar la carrera pedestre y a adoptar hábitos de higiene (nutrición, principalmente) muy adecuados. Durante mi tardía adolescencia y temprana juventud, me convertí en un autodidacta para continuar el aprendizaje del idioma inglés, y para aprender matemáticas, física y materias de ingeniería. Cuando terminé mi enseñanza media superior, no había aprendido siquiera aritmética básica; sabía sumar y multiplicar, no podía restar ni dividir. Ideé algoritmos para aprender esas dos operaciones de la aritmética básica y continué con el punto decimal, geometría plana y del espacio; más tarde álgebra, cálculo diferencial, integral y vectorial, etc.

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