sábado, 12 de septiembre de 2026

El arresto de Patrice Lumumba, 1960. Tweet de African & Black History

 


El arresto de Patrice Lumumba, 1960.

 


Patrice Lumumba fue el primer hombre elegido legalmente Primer Ministro de la República Democrática del Congo. Fue asesinado en 1961, después de un golpe de estado militar apoyado por el imperialismo estadounidense y belga, algo que el Departamento de Estado admitió en 2013 que fue autorizado por el presidente Eisenhower.

Durante más de 100 años, Estados Unidos y Bélgica han jugado papeles clave para dar forma al destino del Congo. En abril de 1884, siete meses antes del Congreso de Berlín, Estados Unidos se convirtió en el primer país en el mundo en reconocer los reclamos del Rey Leopoldo II, de los belgas sobre los territorios del Congo.

Pocos meses antes de ser asesinado, Lumumba se había convertido en el primer hombre en ser elegido Primer Ministro de la República del Congo, fundado recientemente, el 30 de junio de 1960.

Nacionalista revolucionario, Lumumba era un líder importante en la lucha del país por la independencia del colonialismo belga. Intentó usar los abundantes recursos del país para mejorar las vidas del pueblo congoleño, que había soportado un sufrimiento indescriptible bajo el yugo belga, con —literalmente—, millones de sus habitantes muertos en sus plantaciones y en sus minas.

Su ascenso al poder alarmó a Bélgica, que habiendo sido obligada a conceder a la población congoleña la independencia formal, no tenía intenciones de otorgarles una independencia real, o de renunciar a sus intereses económicos en una tierra rica en minerales, caucho, marfil y cobre, diamantes, oro y más.

Tampoco el imperialismo estadounidense, que durante la década de los años 1960s, también explotaba los recursos del Congo y se había comprometido a extender su influencia económica, política y militar en África; buscaba establecer un gobierno adquirido que no obstaculizara su proceder y que no lo considerara una amenaza.

Estados Unidos, con participación de Bélgica, comenzó a fraguar un plan para remover a Lumumba de su cargo y silenciarlo, para siempre. Para lograr esto, se aprovecharon del hecho de que el país en realidad no se hallaba todavía en las manos de, como lo había expresado Lumumba, “sus propios hijos”. Detrás del engaño de independencia formal, oficiales del ejército belga todavía controlaban al ejército y a la policía del Congo. Las corporaciones minerales todavía detentaban un poder muy ceñido sobre la riqueza del país y sobre un aparato de políticos corruptos.

Agentes secretos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, de la inteligencia belga y de otras potencias, trabajaban día y noche para conservar firme y permanentemente el poder en las manos de fuerzas subordinadas al imperialismo.

Entre los hombres dispuestos a colaborar con el imperialismo se encontraba Joseph Mubutu, que había sido coronel en el ejército colonial belga, y había sido nombrado jefe del “nuevo” ejército controlado por el imperialismo. Y Mubutu trabajaba mano a mano con la CIA en los preparativos para aniquilar a Patrice Lumumba.

Para llevar a cabo la orden de magnicidio proveniente de la CIA, Mobutu perpetró un golpe de estado militar, eliminando a las organizaciones políticas en la capital.

El 17 de enero de 1961, un pelotón de fusilamiento ejecutó al luchador congoleño anticolonialista y líder Patrice Lumumba.

Su cuerpo fue sepultado, pero después fue desenterrado, incinerado y disuelto en ácido para que no quedara siquiera un cadáver que sus partidarios pudieran usar para rendirle honores públicamente.



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