domingo, 23 de agosto de 2026

El Complejo Industrial de la Lucha contra las Drogas, Noam Chomsky entrevistado por John Veit. Segunda parte

 


Publicado en la revista High Times, abril de 1998

 


John Veit: La oficina del Zar de las Drogas estima que los estadounidenses gastaron 57 mil millones de dólares en drogas ilegales. ¿Qué efecto tiene esto en la economía global?



Noam Chomsky: Bueno, las Naciones Unidas intentan monitorear el tráfico de drogas internacional, y sus estimados andan por 400 a 500 mil millones de dólares —medio billón de dólares al año— en comercio de drogas solamente, lo que lo hace superior al de petróleo, algo así como el 10 por ciento del comercio mundial. De dónde viene y hacia dónde va este dinero es algo que en su mayor parte no se sabe, pero estimaciones generales estiman que tal vez el 60 por ciento pasa a través de bancos en Estados Unidos. Después de eso se dirige a paraísos fiscales. Es tan oscuro que nadie lo monitorea, y nadie tiene intenciones de hacer tal cosa. Pero el Departamento de Comercio publica cada año cifras sobre inversión extranjera directa —hacia dónde se dirige la inversión estadounidense— y durante la década de los años 1990s, el gran entusiasmo han sido los “nuevos mercados emergentes” como América Latina. Y sucede que un cuarto de la inversión extranjera directa de Estados Unidos va a Bermuda, otro 15 por ciento a las Bahamas y a las Islas Caimán, otro 10 por ciento a Panamá, y así. Ahora ya no se construyen fábricas de acero. La interpretación más benigna es que son solo paraísos fiscales; y la interpretación menos benigna es que es una manera de transferir dinero ilegal a lugares donde no será monitoreado. En realidad, no lo sabemos, porque no se investiga. Esta no es la tarea del Departamento de Justicia, que consiste en perseguir a un jovencito en un gueto negro porque lleva un cigarrillo de mariguana en su bolsillo.

John Veit: ¿Qué piensa de la política estadounidense sobre ofrecer comercio y ayuda a países que promulgan las así llamadas iniciativas anti-drogas?

Noam Chomsky: En realidad, los programas estadounidenses incrementan radicalmente el uso de drogas. Veamos el enorme crecimiento en producción de cocaína que ha explotado en los Andes durante los últimos años, en Colombia, en Perú y en Bolivia. ¿Por qué, por ejemplo, campesinos bolivianos producen coca? Las políticas de ajuste neoliberal del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, que son gobernados por los Estados Unidos, intentan conducir a los campesinos hacia la exportación agropecuaria, producción que no es para consumo local, sino para ventas al extranjero. Pretenden reducir los programas sociales, como el gasto en salud y educación, disminuir los déficits de gobierno mediante el incremento de las exportaciones. Y reducen los aranceles de modo que podamos verter nuestras exportaciones altamente subsidiadas de alimentos a sus países, lo cualdesde luego, disminuye la producción de los campesinos. ¿Qué se obtiene al combinar todos estos elementos? Un enorme incremento en producción de coca boliviana, como su única ventaja comparativa.

Lo mismo es cierto en Colombia, donde la ayuda estadounidense “alimento para la paz”, como se le ha llamado, fue usada para destruir la producción de trigo proporcionando esencialmente alimento —lo que implica un gasto para los contribuyentes estadounidenses—mediante exportaciones agrícolas para disminuir la producción de trigo en ese lugar, que más tarde disminuirá la producción de café y su capacidad para fijar precios de una manera razonable.

Y el resultado final es que recurren a otra cosa, y una es la producción de coca. De hecho, si echas una mirada al efecto total de las políticas estadounidenses, ha sido incrementar la producción de drogas.

John Veit: Bueno, quien eche un ojo a la historia de las políticas estadounidenses en este siglo… (se refiere al s. XX).

Noam Chomsky: Estoy dejando de lado otro factor, a saber, la guerra clandestina. Si echas una mirada a la historia de lo que se denomina CIA, que significa la Casa Blanca de Estados Unidos, sus guerras secretas, guerra clandestina, lo siguiente es la senda de la producción de drogas. Comenzó en Francia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos esencialmente intentaba reinstalar el orden global, para rehabilitar a colaboradores fascistas, eliminar a la resistencia y destruir los sindicatos y todo eso. Lo primero que hicieron fue reconstituir la mafia, como rompe huelgas o para otros servicios útiles de ese tipo. Y la mafia no lo hacía por diversión, había un intercambio: esencialmente, se les permitía reconstituir el sistema de producción de heroína, que había sido destruido por los fascistas. Los fascistas tendían a dirigir un barco muy rígido; no querían ninguna competencia, por eso eliminaron a la mafia. Pero Estados Unidos la reconstituyó, primero en el sur de Italia, después en el sur de Francia, con la Mafia de Córcega. Es ahí donde se origina la Conexión Francesa.

 Ese fue el centro de heroína principal durante muchos años. Después las actividades terroristas de Estados Unidos se desplazaron hacia el sudeste asiático. Si deseas realizar actividades terroristas, necesitas que gente de la localidad haga por ti, y también dinero para pagar, dinero oculto clandestino. Bien, sin necesitas contratar hampones y asesinos con dinero secreto, no hay muchas opciones. Una de ellas es el vínculo con las drogas. El así llamado Triángulo Dorado alrededor de Birmania, Laos y Tailandia se convirtió en un área de alta producción de drogas con la ayuda de Estados Unidos, como parte de las guerras secretas contra esas poblaciones.

En Centroamérica, fue expuesta parcialmente en las audiencias de los Contras, aunque en su mayor parte fue suprimida. Pero no hay duda respecto a que las operaciones terroristas de la administración Reagan en Centroamérica estaban fuertemente conectadas con el tráfico de drogas.

Afganistán se convirtió en uno de los centros más grandes de tráfico de drogas en el mundo en los años 1980s, porque era el pago para las fuerzas a las cuales Estados Unidos hacía contribuciones de millones de dólares: los mismos fundamentalistas islámicos extremistas que ahora hacen añicos al país.

Ha sido así en todo el mundo. No es que Estados Unidos tenga la intención de incrementar el consumo de drogas, es solamente lo que resulta natural hacer. Si estuvieras en una posición en la que tuvieras que contratar hampones y gánsters para matar campesinos y sabotear huelgas, y tuvieras que hacerlo con dinero imposible de rastrear, ¿qué vendría a tu mente?

John Veit: ¿Cuál es su postura respecto a legalizar las drogas?

Noam Chomsky: Nadie sabe cuál sería el efecto. Quien diga que sabe miente o es torpe, porque nadie lo sabe. Estas cosas tienen que ser experimentadas, tiene que hacerse eso para ver cuáles son los efectos que eso conlleva.

La mayoría de las drogas de efecto menor, principalmente alcohol y tabaco, son legales. El tabaco es por mucho el mayor homicida de todos los psicoactivos. Las muertes por alcohol son un poco difíciles de cuantificar, porque una alta proporción de muertes violentas están asociadas con alcohol. Muy por debajo vienen las “drogas” de efecto mayor, una diminuta fracción de las muertes por alcohol y tabaco, tal vez diez o veinte mil muertes por año. Las drogas de crecimiento más acelerado son las sustancias tipo anfetaminas, producidas principalmente en los Estados Unidos.

En lo que concierne al resto de las drogas, la mariguana no es conocida como muy dañina. Quiero decir, se asume generalmente que no es buena para su consumo, pero el café tampoco lo es, ni el té, el pastel de chocolate tampoco. Sería una insensatez criminalizar el café, aun siendo dañino.

Estados Unidos es uno de muy pocos países donde esto es considerado un asunto moral. En la mayoría de los países es considerado un asunto médico. En la mayoría de los países no hay políticos que lanzan alaridos sobre lo rudos que pueden ser ante las drogas. Así que lo primero que tienes que hacer es salir de la fase de control de la población y dirigirte a la esfera de los asuntos sociales. La Corporación Rand estima que, si se compara el efecto de los programas criminales contra los programas educacionales al reducir el uso de drogas, los programas educacionales se encuentran muy por delante en una proporción de uno a siete.

John Veit: Pero programas alarmistas de propaganda de drogas como DARE y el los comerciales de televisión de Partnership for a Drug-Free America han dado como resultado un incremento en experimentación entre adolescentes.

Noam Chomsky: El asunto es, ¿qué clase de educación estás haciendo? Los programas educacionales no son la única categoría. La educación tiene que ver también con las circunstancias sociales en las cuales las drogas son usadas. La respuesta no es meter gente a la cárcel, sino intentar determinar qué está sucediendo en sus vidas, sus familias, ¿necesitan atención médica y lo que sigue? Esta disminución muy marcada en el abuso de sustancias entre sectores educados, como dije, atraviesa el espectro —carnes rojas, café, tabaco, todo. Eso es educación. No se trató de un programa educacional que dijera que se deje de consumir café, sino de actitudes hacia uno mismo y hacia la salud, cómo vivimos y lo que sigue, que cambió entre los sectores más educados de la población, y estas cosas disminuyeron. Y nada de eso tuvo relación con criminalización. Tuvo que ver nada más con el nivel cultural y educacional, que condujo a un mayor cuidado de sí mismo.

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