Publicado en la revista High Times, abril de 1998
John Veit: La oficina del Zar de las Drogas estima
que los estadounidenses gastaron 57 mil millones de dólares en drogas ilegales.
¿Qué efecto tiene esto en la economía global?
Noam Chomsky: Bueno, las Naciones Unidas intentan
monitorear el tráfico de drogas internacional, y sus estimados andan por 400 a
500 mil millones de dólares —medio billón de dólares al año— en comercio de
drogas solamente, lo que lo hace superior al de petróleo, algo así como el 10
por ciento del comercio mundial. De dónde viene y hacia dónde va este dinero es
algo que en su mayor parte no se sabe, pero estimaciones generales estiman que
tal vez el 60 por ciento pasa a través de bancos en Estados Unidos. Después de
eso se dirige a paraísos fiscales. Es tan oscuro que nadie lo monitorea, y
nadie tiene intenciones de hacer tal cosa. Pero el Departamento de Comercio
publica cada año cifras sobre inversión extranjera directa —hacia dónde se
dirige la inversión estadounidense— y durante la década de los años 1990s, el
gran entusiasmo han sido los “nuevos mercados emergentes” como América Latina.
Y sucede que un cuarto de la inversión extranjera directa de Estados Unidos va
a Bermuda, otro 15 por ciento a las Bahamas y a las Islas Caimán, otro 10 por ciento
a Panamá, y así. Ahora ya no se construyen fábricas de acero. La interpretación
más benigna es que son solo paraísos fiscales; y la interpretación menos benigna
es que es una manera de transferir dinero ilegal a lugares donde no será
monitoreado. En realidad, no lo sabemos, porque no se investiga. Esta no es la
tarea del Departamento de Justicia, que consiste en perseguir a un jovencito en
un gueto negro porque lleva un cigarrillo de mariguana en su bolsillo.
John Veit: ¿Qué piensa de la política estadounidense sobre ofrecer comercio y ayuda a países
que promulgan las así llamadas iniciativas anti-drogas?
Noam Chomsky: En realidad, los programas estadounidenses
incrementan radicalmente el uso de drogas. Veamos el enorme crecimiento en
producción de cocaína que ha explotado en los Andes durante los últimos años,
en Colombia, en Perú y en Bolivia. ¿Por qué, por ejemplo, campesinos bolivianos
producen coca? Las políticas de ajuste neoliberal del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional, que son gobernados por los Estados Unidos, intentan
conducir a los campesinos hacia la exportación agropecuaria, producción que no
es para consumo local, sino para ventas al extranjero. Pretenden reducir los
programas sociales, como el gasto en salud y educación, disminuir los déficits
de gobierno mediante el incremento de las exportaciones. Y reducen los
aranceles de modo que podamos verter nuestras exportaciones altamente subsidiadas
de alimentos a sus países, lo cualdesde luego, disminuye la producción de los
campesinos. ¿Qué se obtiene al combinar todos estos elementos? Un enorme
incremento en producción de coca boliviana, como su única ventaja comparativa.
Lo mismo es cierto
en Colombia, donde la ayuda estadounidense “alimento para la paz”, como se le
ha llamado, fue usada para destruir la producción de trigo proporcionando
esencialmente alimento —lo que implica un gasto para los contribuyentes
estadounidenses—mediante exportaciones agrícolas para disminuir la producción
de trigo en ese lugar, que más tarde disminuirá la producción de café y su capacidad
para fijar precios de una manera razonable.
Y el resultado
final es que recurren a otra cosa, y una es la producción de coca. De hecho, si
echas una mirada al efecto total de las políticas estadounidenses, ha sido
incrementar la producción de drogas.
John Veit: Bueno, quien eche un ojo a la historia de
las políticas estadounidenses en este siglo… (se refiere al s. XX).
Noam Chomsky: Estoy dejando de lado otro factor, a
saber, la guerra clandestina. Si echas una mirada a la historia de lo que se
denomina CIA, que significa la Casa Blanca de Estados Unidos, sus guerras
secretas, guerra clandestina, lo siguiente es la senda de la producción de
drogas. Comenzó en Francia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados
Unidos esencialmente intentaba reinstalar el orden global, para rehabilitar a
colaboradores fascistas, eliminar a la resistencia y destruir los sindicatos y
todo eso. Lo primero que hicieron fue reconstituir la mafia, como rompe huelgas
o para otros servicios útiles de ese tipo. Y la mafia no lo hacía por
diversión, había un intercambio: esencialmente, se les permitía reconstituir el
sistema de producción de heroína, que había sido destruido por los fascistas.
Los fascistas tendían a dirigir un barco muy rígido; no querían ninguna
competencia, por eso eliminaron a la mafia. Pero Estados Unidos la
reconstituyó, primero en el sur de Italia, después en el sur de Francia, con la
Mafia de Córcega. Es ahí donde se origina la Conexión Francesa.
Ese fue el centro de heroína principal durante
muchos años. Después las actividades terroristas de Estados Unidos se
desplazaron hacia el sudeste asiático. Si deseas realizar actividades
terroristas, necesitas que gente de la localidad haga por ti, y también dinero
para pagar, dinero oculto clandestino. Bien, sin necesitas contratar hampones y
asesinos con dinero secreto, no hay muchas opciones. Una de ellas es el vínculo
con las drogas. El así llamado Triángulo Dorado alrededor de Birmania, Laos y
Tailandia se convirtió en un área de alta producción de drogas con la ayuda de
Estados Unidos, como parte de las guerras secretas contra esas poblaciones.
En Centroamérica,
fue expuesta parcialmente en las audiencias de los Contras, aunque en su mayor
parte fue suprimida. Pero no hay duda respecto a que las operaciones terroristas
de la administración Reagan en Centroamérica estaban fuertemente conectadas con
el tráfico de drogas.
Afganistán se
convirtió en uno de los centros más grandes de tráfico de drogas en el mundo en
los años 1980s, porque era el pago para las fuerzas a las cuales Estados Unidos
hacía contribuciones de millones de dólares: los mismos fundamentalistas islámicos
extremistas que ahora hacen añicos al país.
Ha sido así en
todo el mundo. No es que Estados Unidos tenga la intención de incrementar el
consumo de drogas, es solamente lo que resulta natural hacer. Si estuvieras en
una posición en la que tuvieras que contratar hampones y gánsters para matar
campesinos y sabotear huelgas, y tuvieras que hacerlo con dinero imposible de
rastrear, ¿qué vendría a tu mente?
John Veit: ¿Cuál es su postura respecto a legalizar las
drogas?
Noam Chomsky: Nadie sabe cuál sería el efecto. Quien diga
que sabe miente o es torpe, porque nadie lo sabe. Estas cosas tienen que ser
experimentadas, tiene que hacerse eso para ver cuáles son los efectos que eso
conlleva.
La mayoría de las
drogas de efecto menor, principalmente alcohol y tabaco, son legales. El tabaco
es por mucho el mayor homicida de todos los psicoactivos. Las muertes por
alcohol son un poco difíciles de cuantificar, porque una alta proporción de
muertes violentas están asociadas con alcohol. Muy por debajo vienen las “drogas”
de efecto mayor, una diminuta fracción de las muertes por alcohol y tabaco, tal
vez diez o veinte mil muertes por año. Las drogas de crecimiento más acelerado
son las sustancias tipo anfetaminas, producidas principalmente en los Estados
Unidos.
En lo que
concierne al resto de las drogas, la mariguana no es conocida como muy dañina. Quiero
decir, se asume generalmente que no es buena para su consumo, pero el café
tampoco lo es, ni el té, el pastel de chocolate tampoco. Sería una insensatez
criminalizar el café, aun siendo dañino.
Estados Unidos es
uno de muy pocos países donde esto es considerado un asunto moral. En la
mayoría de los países es considerado un asunto médico. En la mayoría de los
países no hay políticos que lanzan alaridos sobre lo rudos que pueden ser ante
las drogas. Así que lo primero que tienes que hacer es salir de la fase de
control de la población y dirigirte a la esfera de los asuntos sociales. La
Corporación Rand estima que, si se compara el efecto de los programas
criminales contra los programas educacionales al reducir el uso de drogas, los
programas educacionales se encuentran muy por delante en una proporción de uno
a siete.
John Veit: Pero programas alarmistas de propaganda de
drogas como DARE y el los comerciales de televisión de Partnership for a Drug-Free America han dado como resultado un
incremento en experimentación entre adolescentes.
Noam
Chomsky: El asunto es, ¿qué clase de educación estás haciendo?
Los programas educacionales no son la única categoría. La educación tiene que
ver también con las circunstancias sociales en las cuales las drogas son
usadas. La respuesta no es meter gente a la cárcel, sino intentar determinar qué
está sucediendo en sus vidas, sus familias, ¿necesitan atención médica y lo que
sigue? Esta disminución muy marcada en el abuso de sustancias entre sectores
educados, como dije, atraviesa el espectro —carnes rojas, café, tabaco, todo.
Eso es educación. No se trató de un programa educacional que dijera que se deje
de consumir café, sino de actitudes hacia uno mismo y hacia la salud, cómo
vivimos y lo que sigue, que cambió entre los sectores más educados de la
población, y estas cosas disminuyeron. Y nada de eso tuvo relación con
criminalización. Tuvo que ver nada más con el nivel cultural y educacional, que
condujo a un mayor cuidado de sí mismo.

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