viernes, 21 de agosto de 2026

La Guerra de Biafra, tweet de Africa Rebirth @Africa_Rebirth

 


Más de un millón de personas murieron en la Guerra de Biafra, la mayoría por inanición, no por impactos de bala, y Gran Bretaña intervino durante todo ese tiempo porque había petróleo que proteger.

El origen de la guerra fue un golpe de estado. En 1966, el mayor Nzeogwu, un oficial igbo, derrocó el gobierno de Nigeria central. Siguió un contra-golpe, después masacres anti-igbo en el norte que liquidaron a decenas de miles de sus habitantes. Para mayo de 1967, la región oriental, bajo el teniente coronel Odumegwu Ojukwu, se declaró a sí misma la República Independiente de Biafra. Nigeria respondió iniciando una guerra.

Esto es lo que las reinterpretaciones omiten: Shell-BP controlaba el 84% de la producción de petróleo de Nigeria, unos 580,000 barriles diarios, y Gran Bretaña compraba el 40%, aproximadamente. El problema era de geografía. Dos tercios de ese petróleo se alojaban dentro del territorio que Biafra acababa de declarar como suyo. El nuevo gobierno de Biafra se movió rápidamente, exigiendo directamente a Shell-BP 3.5 millones de libras en regalías, dinero que habría financiado una guerra contra el país que Gran Bretaña todavía quería intacto.

Una revisión histórica de la Universidad de Cambridge de documentos de los Archivos Nacionales del Reino Unido confirmó más tarde lo que el gobierno británico denunció públicamente durante años: su política oficial era impedir el rompimiento de las líneas tribales, pero los registros internos muestran que los intereses en el petróleo guiaron esa línea en mayor medida de lo que lo declarado. Gran Bretaña enfrentaba también su déficit de petróleo en casa, después de la Guerra de los Seis Días en Medio Oriente de 1967, que hizo que fuera más urgente proteger el flujo ininterrumpido de petróleo procedente de Nigeria. El apoyo a Una Nigeria no era una estrategia humanitaria, sino la apuesta más segura para mantener el flujo en las tuberías de Shell-BP bajo un gobierno con el que la Gran Bretaña pudiera continuar haciendo negocios.  

Por ello Gran Bretaña proporcionó armas al gobierno federal nigeriano durante la guerra, mientras que los civiles biafreños morían de inanición por el bloqueo. Imágenes de niños esqueléticos se convirtieron en algunas de las primeras fotografías ampliamente difundidas de la historia moderna. Francia, mientras tanto, apoyó a Biafra, algo que tampoco hizo por principio, sino para debilitar la influencia británica en una región que quería para sí misma.


Ambas potencias extranjeras eligieron un bando, ninguna de las dos eligió el de la población que moría en su centro.

Francia apoyó a Biafra, y no lo hizo para salvar vidas, se trataba de petróleo y la intención era también reducir a la Gran Bretaña a su justa medida.

Nigeria era el único país de habla inglesa en una región atestada de colonias francesas. Biafra representaba la oportunidad de desprender a ese territorio de la influencia británica en su totalidad, dividir al país, debilitar a un rival y abrir la puerta al petróleo de Biafra bajo un gobierno más cordial, amistoso. Oficiales en París sabían lo que necesitaba para sobrevivir un estado en proceso de secesión donde su población moría de inanición, y para ello ofreció armas en lugar de ayuda humanitaria.


Las fotos de la hambruna que conmocionaron al mundo fueron difundidas al principio por los medios de comunicación franceses, y lo que presentaban era real. Pero la difusión no era la estrategia, sino el producto secundario de un gobierno que armaba a un bando para servir a sus intereses geopolíticos propios, obteniendo más tarde crédito por despertar la conciencia sobre el sufrimiento que sus propias armas contribuyeron a prolongar.


Dos potencias europeas, dos banderas diferentes, con el mismo objetivo: el petróleo de un país africano y la debilidad de un imperio rival; más valioso que el millón de personas que murieron en medio.


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