martes, 18 de agosto de 2026

La masacre del Zong. Tweet de African & Black History @AfricanArchives

 


En 1871, más de 100 esclavos africanos fueron arrojados por la borda y murieron ahogados, para que los esclavistas pudieran cobrar dinero del seguro por esas pérdidas.

La Masacre del Zong

El 6 de septiembre de 1781, el barco Zong, cargado con esclavos, zarpó de África con unos 442 africanos convertidos en esclavos. En aquel entonces, los esclavos eran un “producto” rentable, por lo que frecuentemente se capturaban más de los que el navío podía transportar, para maximizar las utilidades.

Diez semanas más tarde, alrededor de noviembre de 1781, el Zong llegó a Tobago, de ahí se dirigió a Santa Elizabeth, pero se desvió de su ruta en las cercanías de Haití. En esa etapa, escasez de agua, enfermedad y decesos entre la tripulación, en combinación con decisiones erróneas, provocaron caos.

Para finales de noviembre, unos 62 africanos habían muerto, unos por enfermedad, otros por desnutrición. El Zong zarpó entonces en un área en el Atlántico conocida como Doldrums (Zona de Convergencia Intertropical), conocida por el estancamiento de vientos. Varados ahí, la enfermedad causó estragos, cobrando más de 500 vidas conforme las condiciones empeoraban.

Desesperado porque se agotaba el agua, Luke Collingwood, capitán del barco, decidió arrojar por la borda parte del cargamento para salvar el navío y proporcionar a los dueños la oportunidad de hacer seguro de reclamo.

Hombres, mujeres y niños fueron obligados a saltar del buque y así morir ahogados. Algunos de ellos fueron arrojados llevando esposas en las muñecas y bolas de hierro en sus tobillos. Unos 10 africanos saltaron por decisión propia, para evitar ser arrojados por la tripulación. Para el 22 de diciembre, unos 228 africanos llegaron vivos, la tasa de mortalidad fue de 53%.

Cuando el Zong llegó a Jamaica, James Gregson, el dueño del buque, hizo una reclamación de seguro por sus pérdidas. Declaró que el Zong no llevaba el agua suficiente para el consumo de la tripulación y los africanos. El asegurador, Thomas Gilbert, refutó la declaración mencionando la cita de que el barco sí llevaba suficiente agua.

A pesar de ello, la corte jamaicana falló em 1872 a favor del propietario. El valor de los africanos fue reducido al de “caballos” o “carga”, y al mismo tiempo causó indignación entre quienes se oponían a la esclavitud. Pasarían años antes de que el evento fuera denominado como lo que fue: una masacre.

Melissa envió el peor huracán de la historia de Jamaica al viejo puerto de esclavos, al Muelle de Farquharson, y al resto del Río Negro.

Dios no olvida nada




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