Sentí el deseo de volver a leer una obra maestra de la
literatura, Matar un Ruiseñor, en el idioma original, inglés; To Kill a
Mockingbird.
Menciono esto porque el tema principal es una enorme
injusticia. Si bien, se trata de una novela (ficción), se basa en un hecho real.
En Estados Unidos, durante la década de La Gran Depresión (1930s), en una
pequeña población en un estado del sur, Alabama, Tom Robinson, hombre de raza
negra, es acusado de haber violado a una mujer de raza blanca, Mayella Ewell.
Se asigna a Atticus Finch, padre de la mujer que narra la historia —Jean Louise
“Scout” Finch, una niña en la época— la tarea de defender a Tom. Atticus (con
sus hijos Jem y Scout) es objeto de violencia verbal, habitantes de esa pequeña
población le llaman: nigger lover;
esa expresión no puede ser traducida al español porque no existe un equivalente
de la palabra “nigger”, término extremadamente ofensivo que se usa contra
personas de raza negra. Podría traducirse como “adorador de niggers”. Se espera
que ese abogado realice una simulación, una farsa, al defender al supuesto
violador. En lugar de ello, Atticus demuestra que Tom no hizo ningún daño a
Mayella, sino lo contrario. Fue la única persona que, en los 19 años de vida de
esa mujer, se portó bien con ella, hija mayor de un alcohólico, con seis
hermanos menores, huérfana de madre, viviendo en la miseria y víctima de la
violencia de su padre.
Por haber mostrado una buena actitud hacia Mayella,
Tom Robinson es acusado de violación y pese a que Atticus Finch demuestra que
es inocente, es condenado a muerte. Un fallo a favor de una persona de raza
negra y en contra de una persona de raza blanca, resulta una imposibilidad en
un estado del sur de los EEUU, y más en esa época. En el momento en que Mayella
Ewell acusa a Tom Robinson de violación, él es hombre muerto.
Como señalé antes, se trata de una novela, pero está
basada en un hecho real, algo que sucedió en Alabama o tal vez en algún otro
estado del sur durante esa época, la Gran Depresión.
Hoy viernes 24 de julio, se difunde una noticia
trágica. Un hombre, maestro de una institución de educación media superior, se
quitó la vida, abrumado por la catástrofe que se aproximaba, habiendo sido
acusado por una alumna por acoso sexual.
La ideología de género se ha convertido en un
mecanismo no feminista, sino hembrista,
que a todas luces, pretende dar un giro de 180 grados al desequilibrio de
género. Que las mujeres puedan violentar a los hombres, acusarlos por faltas o
incluso delitos que no cometieron y salirse con la suya.
Yo soy partidario del régimen que gobierna a mi país.
Voté por López Obrador en tres ocasiones (2006, 2012 y 2018) y en 2024 voté por
Claudia Sheinbaum. Me parece que Claudia ha continuado con una buena labor,
pero me preocupa el modo como ha manejado este asunto, esa violencia de género
y el uso de una palabra recién acuñada: feminicidio.
Esta ideología de género convierte en sinónimos las
palabras hombre y agresor, victimario, violador y feminicida. Existen
testimonios que expresan que ese hombre, maestro en una institución de
enseñanza media superior, de nombre Alberto Israel Jasso Cruz, tuvo un buen
desempeño durante 25 años y fue muy apreciado por sus alumnos durante un cuarto
de siglo.
Sigo a una dama en X (antes Twitter) de nombre Ana
María Vázquez. No sé mucho sobre ella, pero me halaga (y le agradezco) que ella
me siga en esa red social. Es escritora, dramaturga y novelista, algo que yo
quisiera llegar a ser; de momento soy un escribidor. Ella escribe en algo que
llaman Diario Basta. Eché un ojo a lo que publicó sobre el tema mencionado, que
ella tituló: “AHORA ME LO CHINGO”, que expresa con mucha claridad la violencia
que no pocas mujeres están dispuestas a perpetrar contra individuos del sexo
masculino, algo que en realidad no es nuevo, pero crece con medida con este
fenómeno terrible, la ideología de género.
Un párrafo de ese breve texto (de la autoría de Ana María,
en el Diario Basta), menciona al sistema carcelario, llamándole “el hotel más
caro del mundo”; algo que me llamó mucho la atención porque en fecha reciente
publiqué en mis blogs, una nota sobre el hermano mayor de un individuo que hace
mucho tiempo (28 años) me pegó una puñalada por la espalda, algo que pudo
haberme costado la vida. Ese hermano mayor de David, de nombre Jorge Iturbe
Gutiérrez, es director general de operaciones y socio de Constructora GIA,
fundada por Hipólito Gerard Rivero, hermano de Ana Paula, segunda cónyuge de un
ex primer mandatario: Carlos Salinas de Gortari.
Este individuo, Carlos Salinas de Gortari, continuó
con la labor que inició su antecesor, Miguel de la Madrid Hurtado, al ingresar
a México al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio).
Salinas de Gortari dio inicio al Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN), que provocó una catástrofe económica en los tres países, arruinó a
altos porcentajes de sus poblaciones. Esa es la razón más importante por la que
creció tanto la delincuencia organizada en México, en específico, el
narcotráfico.
Hipólito Gerard, cuñado de Salinas de Gortari (al que
yo llamo Gnomo Diabólico), fundó la
Constructora GIA, y durante más de 20 años, ha saqueado al erario, sustrayendo
cantidades estratosféricas de dinero. Encontré en una nota en la red, que por
administrar un centro penitenciario, Hipólito obtiene 1051 millones de pesos al
año. Otros magnates (apóstoles del neoliberalismo) como Carlos Slim y Olegario Vázquez
hacen eso mismo.
Sé que he mencionado muchas cosas en este escrito. En
fecha reciente, escribí sobre ese individuo infame (débil en extremo, tanto en
lo físico como en lo mental, origen de una patología narcisista de gravedad
extrema), refiriéndome a un hermano mayor de él, que estudió arquitectura en
una “universidad católica” y se convirtió en el vasallo y socio más importante
de Hipólito Gerard, canalla cuñado de Carlos Salinas de G, Gnomo Diabólico.
¿Por qué esta mescolanza, o amalgama de ideas?
Tal vez porque aparecen temas y personajes que
ejemplifican manifestaciones muy importantes de la destructividad humana. Entre
ellas, violencia injustificada (porque no se trata de agresión defensiva),
desequilibrio de género a la inversa, fomentar la injusticia, ambición
(acaparar el capital) a la que uno de los más grandes filósofos de la historia
(Baruch Spinoza) llamó insania.
Ese mal individuo, Jorge Iturbe, es enemigo acérrimo
de la 4T, la razón debe ser obvia. Parece muy probable que se hayan iniciado
procedimientos para incautar a los saqueadores lo que robaron a la Nación, y
eso haya convertido en “víctimas” a Hipólito, con sus socios de la Constructora
GIA, apóstoles del Evangelio Neoliberal; (omitiré decir “amén”).
De momento es todo. Agradezco a quien haga favor de
leer lo que escribo.







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